Los profesionales sanitarios y la industria reflexionan sobre cómo reducir el impacto ambiental desde el sector salud

Raquel Navarro, gerente de la Fundación Tecnología y Salud, sobre el impacto ambiental de la sanidad.
Raquel Navarro, gerente de la Fundación Tecnología y Salud de Fenin.


12 mar. 2024 12:40H
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El sector sanitario está relacionado con casi el cinco por ciento de las emisiones de gases, una cifra que preocupa si se observa que el 23 por ciento de las muertes se deben a factores medioambientales que son modificables. La tecnología sanitaria puede ser clave para reducir estas emisiones y marcar el camino hacia la sostenibilidad ambiental tanto en los hospitales como en la propia industria farmacéutica, donde todavía hay mucho margen de mejora.

Sobre todo ello se ha hablado en el evento 'Aportación de la Tecnología Sanitaria a la Sostenibilidad Medioambiental', organizado por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin). Raquel Navarro, gerente de la Fundación Tecnología y Salud de Fenin, ha sido la encargada de inaugurar esta jornada y de explicar el compromiso de este sector con la transición ecológica.

"Las empresas usan tecnologías y soluciones innovadoras más eficientes para minimizar el impacto medioambiental sanitario. Hay que tener en cuenta que apostar por la sostenibilidad implica un retorno en términos de calidad de vida", ha indicado Navarro en el Hospital Clínico San Carlos, lugar donde se ha celebrado este acto.

Fernando Bandrés, Carlos García, Natalia Robledinos y Antonio Buño participan en la 1ª mesa de la jornada 'Aportación de la Tecnología Sanitaria a la Sostenibilidad Medioambiental'.


En este sentido, la sostenibilidad ambiental en sanidad es un "poliedro" que hay que estudiar desde diferentes áreas. Así lo considera Fernando Bandrés, presidente de la Fundación Tecnología y Salud, quien ha moderado la primera mesa de la jornada donde se ha abordado la implicación del sector healthtech en este aspecto. Por su parte, Carlos García, jefe de Anestesia del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca del Servicio Murciano de Salud, ha expuesto el impacto de la renovación tecnológica en la emisión de gases anestésicos con efecto invernadero, puesto que algunos tardan más de 100 años en desaparecer del planeta.

García ha expuesto que los vaporizadores de intección electrónica son una solución para reducir la emisión de gases anestésicos.


"Los gases anestésicos tienen repercusión en el medioambiente. La tecnología ha venido a ayudarnos con los vaporizadores de inyección electrónica, nosotros compramos estaciones de anestesia que tuvieran esto o herramientas de software para usar bajos flujos y circuitos cerrados y ahorrar el 90 por ciento de los gases anestésicos", ha asegurado García, al tiempo que ha añadido que el futuro se basará en las combinaciones de tecnologías para lograr la utopía: reducir a 0 la emisión de gases anestésicos a la atmósfera.

Reducir las complicaciones quirúrgicas y las emisiones


Por otro lado, las complicaciones quirúrgicas repercuten directamente en la gestión de residuos y, por lo tanto, impactan en el medioambiente. Natalia Robledinos, patrono de la Fundación Tecnología y Salud y Health Economics & Market Access Lead de Johnson & Johnson, ha puesto cifras a esta situación, que necesita revertirse cuanto antes.

Concretamente, entre el 8 y 9 por ciento de operaciones tiene complicaciones posteriormente. La buena noticia es que un tercio de ellas pueden evitarse con la formación de paciente, el profesional sanitario y el uso de la tecnología sanitaria. Tal y como ha especificado Robledinos, la fuga anastomótica es una de los principales problemas que se encuentran en los hospitales y que genera estancias más alargadas de hasta tres semanas más. ¿Cuál es el impacto económico? Entre 30.000 y 50.000 euros, mientras que el ambiental se sitúa en 1.303 kg de CO2; 1.803 metros cúbicos de agua y 123 kilos de residuos.

Robledinos ha considerado que hay que "integrar la sostenibilidad ambiental en una reforma sanitaria basada en valor".


Asimismo, la segunda complicación más común es la infección de sitio quirúrgico, cuyo coste promedio es de 10.000 euros y 30.000 si se trata de una infección extrema. Esto supone 576 kilos de CO2, 872 metros cúbicos de agua y 65 kilos de residuos. A su vez, el sangrado, que es el tercer agravamiento más usual tiene un impacto de 96.000 kilos de CO2, 152.840 metros cúbicos de agua y 12.000 kilos de residuos.

"Reducir la tasa de complicaciones quirúrgicas no solo beneficia los resultados de los pacientes, sino que tambien puede contribuir a la reducción de la huella ambiental. Es necesario integrar la sostenibilidad ambiental en una reforma sanitaria basada en valor es un paso crucial para crear un sistema sanitario más holístico y sostenible", ha afirmado Robledinos.

Generación de residuos desde el laboratorio


Otro foco de generación de residuos importante dentro de un hospital es el laboratorio, a pesar de ser pequeño en cuanto a tamaño, sus números de impacto ambiental 'gritan' que se les preste atención. Antonio Buño, jefe de Servicio de Análisis Clínicos del Hospital Universitario La Paz de Madrid, ha subrayado que se necesita una mayor concienciación sobre la sostenibilidad ambiental y el papel de estos espacios.

Buño ha concretado que el 32% de los residuos peligrosos del hospital proceden de los laboratorios.


"La sostenibilidad ambiental en sanidad es un poliedro que hay que mirar desde diferentes áreas", ha expresado Bandrés.


Según Buño, los laboratorios son responsables del 32 por ciento de los residuos peligrosos de todo el hospital. Por este motivo, ha explicado que es necesario apostar por buenas prácticas como concursos públicos y procesos de compra sostenibles; logística de servicio de bienes y consumibles; consolidación de pruebas en analizadores; correcto uso de neveras y congeladores; descentralizar el uso de test o la toma de muestras; reutilizar y reciclar siempre que sea posible; uso racional de los recursos materiales; cuidado de los pequeños gestos del día a día, formación y concienciación.

"Cada uno de nosotros, en nuestros hospitales, tenemos que crear micropolíticas medioambientales basadas en: planes de formación del profesional, auditorías de sostenibilidad, un responsable del medioambiente, medidas de control para las sustancias peligrosas o el uso adecuado de los recursos e implicar a todos los profesionales", ha apuntado. "Los laboratorios tenemos un porcentaje de espacio físico pequeño, pero somos muy trascendentes en residuos peligrosos y tenemos una enorme tarea por delante a llevar a cabo", ha añadido.


Un momento de la jornada organizada por Fenin.

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