Redacción Médica
23 de julio de 2018 | Actualizado: Lunes a las 17:30
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El sector de la tecnología sanitaria tiende la mano al paciente renal

Esta patología constituye un problema sanitario, social y económico, que afecta al 10% de la población

Foto de familia del III Encuentro con Pacientes organizado por la Fundación Tecnología y Salud.
El sector de la tecnología sanitaria tiende la mano al paciente renal
Redacción
Jueves, 29 de septiembre de 2016, a las 17:30
La Fundación Tecnología y Salud ha celebrado el III Encuentro con Pacientes ‘El paciente experto. Tecnología y cronicidad en el paciente nefrológico’, un espacio de diálogo en el que participaron representantes de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (Alcer), de la Sociedad Española de Nefrología (SEN) y de la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (Seden), y en el que han compartido los problemas, dificultades, retos y oportunidades a los que se enfrenta el paciente renal.

Durante el encuentro se ha puesto de manifiesto el compromiso del sector de tecnología sanitaria con este colectivo de pacientes, resaltando el esfuerzo constante que se realiza para desarrollar tecnologías innovadoras que mejoren su salud y calidad de vida.

En palabras del presidente de la Fundación Tecnología y Salud, José Luis Gómez, “pretendemos ofrecer un punto de encuentro para todos los agentes implicados en el cuidado de los pacientes a lo largo del proceso del tratamiento de su enfermedad, poniendo en valor el papel de cada uno de ellos y destacando su trabajo incansable y el de sus familias”.

Tecnología sanitaria, sector estratégico

Según ha explicado Margarita Alfonsel, secretaria del Patronato de la Fundación Tecnología y Salud, “el valor que aporta la tecnología sanitaria y su compromiso adquirido con los pacientes y la sociedad, lo han convertido en un sector estratégico y reconocido por su capacidad para optimizar la calidad asistencial, potenciar la innovación y contribuir a la eficiencia del sistema sanitario. En este escenario la Fundación Tecnología y Salud desempeña un papel fundamental al crear espacios en los que los pacientes puedan formarse e informarse sobre la tecnología sanitaria disponible para el tratamiento de su enfermedad”.

Las conclusiones de este encuentro se recogerán en un documento que siente las bases del compromiso del sector de tecnología sanitaria con los pacientes renales y sirva de guía para su actuación en este ámbito. En primer lugar, el paciente renal es un enfermo crónico que exige un manejo multidisciplinar. El diagnóstico precoz de la ERC permite prevenir las comorbilidades asociadas y enlentecer su progresión, lo que sólo puede conseguirse con una estrecha colaboración entre especialidades.

La ERC supone un coste social y económico muy elevado, que requiere criterios coordinados entre los profesionales sanitarios que garanticen los mejores niveles de calidad en la prevención, diagnóstico y tratamiento. Con el objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente renal y dada la complejidad en el uso de estas tecnologías, es necesario que los profesionales reciban la formación adecuada sobre la tecnología sanitaria utilizada en todos los tratamientos. Por ello se propone la creación de la figura del “formador” como aquel profesional referente en un servicio encargado de formar a todos aquellos que lo integran.

Tres tipos de tratamiento

Cuando el paciente tiene pérdida de la función renal debe recibir uno de los tres tipos de tratamiento sustitutivo renal (TSR): hemodiálisis (HD), diálisis peritoneal (DP) o trasplante renal (TX). Es de vital importancia una adecuada comunicación médico-paciente, ya que favorece un mejor cumplimiento terapéutico y la satisfacción del paciente ante el tratamiento. En este sentido, el personal de Enfermería juega un papel fundamental en la información y formación al paciente sobre su enfermedad.

En la actualidad los avances tecnológicos han permitido personalizar los tratamientos. La diálisis domiciliaria reduce las visitas al hospital y ofrece mayor autonomía al paciente, lo que supone una mejora importante en su calidad de vida. Asimismo, la tecnología sanitaria permite normalizar la vida de los pacientes en hemodiálisis y sus familias sin interrumpir su tratamiento. Es fundamental que el paciente sea gestor de su enfermedad y esté implicado en su cuidado y en las decisiones sobre su salud. Ello también requiere que se realicen esfuerzos en educación para que todos los afectados puedan participar en el proceso de elección de su tratamiento. Para ello se reclama la puesta en marcha de una Escuela de pacientes, donde el propio paciente se transforme, tras su experiencia adquirida, en “mentor” de enfermos con “menos rodaje”, así como de un Plan Nacional dedicado al Paciente Experto.

La percepción de la calidad de vida en pacientes que conviven con una enfermedad renal crónica se ve afectada por trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión. Por ello, los pacientes consideran necesario una mejor atención psicosocial, que contribuya a su bienestar mental y emocional y no olvide otros aspectos como los socio-laborales.

Aportaciones de la e-health

En España, el acceso al máximo nivel tecnológico es común para todos los pacientes de cada comunidad autónoma, y su indicación y uso más eficiente está determinado por criterios asistenciales asociados a cada situación y establecidos por cada profesional.

Es necesario un adecuado mantenimiento de los equipos tecnológicos implicados en el tratamiento. Se requiere contar con personal cualificado en la adquisición, gestión y mantenimiento de los equipos para garantizar la calidad de la asistencia a los pacientes.

La e-health mejora la calidad de vida del paciente. Una de las principales ventajas que presenta es evitar los desplazamientos de los pacientes al hospital e incluso el cambio de residencia, ayudando sobre todo a las personas con enfermedad renal crónica que viven en zonas rurales o alejadas de los centros médicos. Por su parte, la m-health permite la continuidad asistencial a través de aplicaciones móviles que proporcionan al paciente renal un mejor control y gestión de su enfermedad.

El esfuerzo del sector de tecnología sanitaria permite la incorporación de nuevas fórmulas e innovaciones para el abordaje del paciente renal y la mejora de su calidad de vida, así como la búsqueda de soluciones para aquellos que todavía no han podido optar a un trasplante.