Crean nanorrobots vivientes con células de rana africana

Se trata de conglomerados celulares artificiales que podrían transportar medicamentos dentro del cuerpo

Imagen de uno de los biorrobots desarrollados por los científicos de Vermont y Tufts.
Crean nanorrobots vivientes con células de rana africana
mar 14 enero 2020. 11.30H
Un equipo de científicos estadounidenses ha diseñado y construido robots de tamaño microscópico a partir de células de la piel y del corazón de ranas africanas de la especie Xenopus laevis.

Estos robots tienen capacidad para moverse y se degradan en unos días, por lo que pueden ser muy útiles en aplicaciones como el transporte de medicamentos en el interior del cuerpo, señalan los investigadores, que han publicado sus resultados en PNAS.

Vídeo explicativo del trabajo conjunto de las universidades de Vermont y Tufts.

El trabajo tiene dos fases. La primera ha consistido en diseñar las estructuras más funcionales del conjunto de células, utilizando para ello un superordenador situado en la Universidad de Vermont que simulaba la evolución y funcionalidad de los microorganismos, seleccionando un puñado de entre los miles de posibilidades.

En la segunda fase, biólogos de la Universidad de Tufts cultivaron células madre embrionarias de Xenopus laevis para obtener células de la piel y del corazón. Se cortaron y ensamblaron utilizando miniforceps y electrodos con los diseños propuestos desde el superordenador.


Auto-organización espontánea



"Estas son máquinas vivientes completamente nuevas", afirma uno de los líderes del equipo investigador


De esta manera, las células comenzaron a trabajar juntas: las de la piel formaban una arquitectura más pasiva, mientras que las contracciones de las del corazón acabaron ordenándose para ofrecer un movimiento conjunto, guiado por el diseño del ordenador y ayudado por patrones de auto-organización espontáneos.

Los xenobots han demostrado poder moverse en círculos, mover bolitas hacia una localización y otras funciones básicas, impulsados por la energía embrionaria de las células. Tras siete días, el organismo moría y se biodegradaba.

“Estas son máquinas vivientes completamente nuevas”, ha apuntado Joshua Bongard, científico computacional y experto en robótica de la Universidad de Vermont y uno de los líderes del equipo que ha trabajado en el estudio.

No son ni un robot tradicional ni una especie animal conocida. Son una nueva clase de artefacto, un organismo programable”.
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