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Takeda, acusada de soborno a médicos para prescribir presuntos cancerígenos

El medicamento ha sido denunciado por causar, presuntamente, cáncer de vejiga

Christophe Weber, presidente de Takeda.
Takeda, acusada de soborno a médicos para prescribir presuntos cancerígenos
Redacción
Martes, 18 de octubre de 2016, a las 19:20
La Justicia norteamericana posa la mirada sobre Takeda. La farmacéutica está siendo investigada al existir indicios que la relacionan con el soborno a profesionales sanitarios para que prescribieran Actos, medicamento que ha sido denunciado por causar, presuntamente, cáncer de vejiga en los pacientes. En concreto, se estima que la compañía destinaba una media de entre 2.000 y 3.000 euros a cada médico para que promoviera en los pacientes el consumo del fármaco destinado al tratamiento contra la prediabetes.

Los registros del panel judicial sobre litigios multidistritales revelan que hay un total de 2.111 demandas registradas contra el fármaco hasta el 17 de octubre. Específicamente, se alega que el producto farmacéutico favorece la aparición del cáncer de vejiga, siendo un fármaco que logró una posición destacada dentro del tratamiento de la prediabetes al superar a su principal competidor: Avandia, que fue relacionado con la aparición de una mayor posibilidad de padecer problemas cardíacos.

Durante los procesos judiciales un exejecutivo del sector ha sido quien ha vinculado a Takeda con la práctica de sobornar a médicos, lo que coincide con lo establecido en los informes presentados por Peter P. Lawton. A esto se suma que los sanitarios empleaban los datos de los estudios propios de Takeda como prueba de que el medicamento funciona.

La farmacéutica ha negado que su producto genere cáncer de vejiga, pero en 2015 destinó un total de 2,4 millones de dólares para compensar a los pacientes que habían desarrollado un tumor después de consumir su producto. Para la fecha, había cerca de 9.000 demandas, algunas llegando incluso a entregar alguna indemnización de hasta 36 millones de dólares. Sin embargo, afirman que los pagos no eran una forma de asumir su responsabilidad, sino de evitar la incertidumbre del litigio.