Fernando Benavides, vocal de Sespas.
La emergencia sanitaria del
ébola acorta distancias con Europa. El
primer caso registrado en Francia -asociado a un médico procedente del Congo- elevaba el nivel de preocupación de los países a su alrededor, como España, la cual, desde una posición alejada del alarmismo, ahuyenta fantasmas del pasado relacionados con la
crisis vivida en 2014 con "protocolos, recursos y profesionales preparados". Aún así, dado que no es descabellado emular al país vecino con un positivo relacionado con actividades humanitarias en las zonas afectadas, desde la
Sociedad Española de Salud Pública (Sespas) señalan las cuarentenas como uno de los puntos clave en la estrategia preventiva a nivel nacional.
"Es posible que médicos españoles que están colaborando en estos momentos con distintas ONG para controlar el ébola, lo cual hay que agradecer y admirar, cuando retornen a España tengan que
quedar aisladas durante un tiempo y se verifique si tienen o no tienen el virus u otra enfermedad contagiosa que hayan podido contraer durante esa misión", defiende Fernando Benavides como vocal de Sespas, recalcando que la prioridad en estos momentos pasa por
la protección y seguimiento de
los cooperantes que regresan de zonas afectadas. "Nuestra obligación como país es cuidarlos cuando vuelven, con todos los controles necesarios", asegura.
¿Cómo deben ser las cuarentenas?
Según la última versión disponible del 'Protocolo de de vigilancia de enfermedad por virus de ébola y virus de Marburgo', no se recomienda
cuarentena para las personas que sean contacto de alto riesgo de un caso confirmado. "No se requiere restricción de movimientos o trabajo, aunque se recomienda limitar las relaciones sociales y la persona bajo vigilancia debe estar localizable a lo largo de todo el periodo de seguimiento". Aún así, el documento indica que se realizará una valoración individualizada de cada situación adaptando las recomendaciones a cada caso específico teniendo en cuenta aspectos sociales, culturales o sanitarios que puedan hacer recomendable un cese temporal de las actividades laborales.
Solo en ciertos casos de alerta, "serán las autoridades de salud pública las que deberán valorar si la cuarentena se ha de hacer
en el domicilio, en un hospital o "donde las Autoridades de Salud Pública establezcan", tras la valoración del riesgo o "cuando no se pueda garantizar un seguimiento activo de calidad".
Confianza en España por su experiencia y capacidad operativa
La detección del caso en Francia ha obligado a iniciar de inmediato el
estudio de contactos del paciente durante el periodo previo al diagnóstico. Algo que también se realizaría en España, y que, a ojos de Benavides, demuestra que "
España está muy preparada para que no ocurra" una alerta como la vivida hace una década con Teresa Romero, la enfermera contagiada por ébola.
Aunque el escenario genera atención en Europa, el experto insiste en que la situación debe interpretarse dentro de los mecanismos habituales de
control epidemiológico y no como una señal de alarma generalizada para países como España.
Y es que insiste en que nuestro país cuenta con una serie de factores que ha permitido consolidar un sistema de respuesta sólido. "Tenemos protocolos, tenemos recursos, tenemos personas preparadas y, sobre todo, la
experiencia acumulada", señala, aludiendo a los aprendizajes incorporados desde la crisis de 2014 y otras situaciones de repatriación y vigilancia de
posibles contagios.
En este sentido, subraya que la gestión de estos casos no depende de una única medida, sino de un conjunto de actuaciones ya establecidas. "El protocolo incluye la prevención, la detección precoz y la respuesta. Si ocurre un caso,
se activa todo el sistema de forma inmediata", apunta.
Sin escenario de epidemia en Europa
Benavides descarta además
escenarios de expansión como los vividos durante la pandemia de Covid-19. Recuerda que el ébola presenta una
forma de transmisión distinta, lo que reduce de forma significativa su capacidad de propagación en entornos como el europeo. "No estaríamos ante una epidemia de ébola en Europa", subrayando que
el contexto epidemiológico es muy distinto al de otras crisis sanitarias recientes.
El especialista también pide evitar mensajes alarmantes en el debate público. "No se corresponde con la realidad generar preocupación innecesaria", advierte, reclamando una
comunicación responsable en torno a este tipo de alertas sanitarias.
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