Epidemiología señala riesgo muy bajo ya que la selección del Congo será monitorizada en Bélgica, primer país receptor

Óscar Zurriaga, portavoz de SEE.


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El brote de ébola que azota la República Democrática del Congo (RDC) continúa haciendo saltar las alarmas. Con sospecha de 750 casos y 177 las muertes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido elevar a muy alto el riesgo asociado a este virus. Es por ello que, la Sanidad española ya estudia posibles medidas de prevención ante el partido amistoso que disputará la selección de de este país frente a Chile en Cádiz a principios de junio. Dada "la inespecificidad de los síntomas" que muestran los contactos infectados al principio de la enfermedad, desde la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) entienden que los posibles controles al equipo se centrarán en una medición de temperatura y "un cuestionario para poder averiguar si han podido ser contactos de casos o no".

No obstante, el riesgo de contagio será, en cualquier caso, bajo teniendo en cuenta que tanto jugadores como personal técnico procederán de Bélgica, país al que se han trasladado los entrenamientos de preparación para el Mundial de Fútbol de 2026. Por tanto, habrá un territorio europeo que hará como primer receptor y un tiempo prudencial para controlar la aparición de posibles señales de alerta durante el periodo de incubación. "A partir de los 21 días que estén fuera de República del Congo, si no hay ninguno que haya desarrollado síntomas, podemos estar tranquilos de que no hay nadie afectado", sostiene Óscar Zurriaga como portavoz de la sociedad científica en una llamada a la calma.

Como primer filtro, el experto cree que será tanto el gobierno belga como el propio equipo médico de la selección quienes "monitoricen" a todas las personas. "Tenemos un primer momento en el cual se va a mantener controlada la situación dentro de su territorio", insiste el facultativo. De esta forma, lo esperable es que ninguna persona que presente síntomas o que haya tenido contactos pase el control del aeropuerto y viaje hacia España para disputar el partido en la Línea de la Concepción el día 9 de junio.

A diferencia del equipo técnico y los utilleros, puede que parte de la plantilla de futbolistas, no haya "pisado su país en los últimos meses", añade Zurriaga, quien recuerda que la propia OMS solo recomienda establecer medidas de seguridad en los aeródromos de los países afectados, sin cierre de infraestructuras, ni de fronteras. De hecho, entiende que la propia RDC ya habría hecho la vigilancia necesaria a los jugadores antes de abandonar el país, cerciorándose de que "ninguna persona pueda estar afectada" y evitando la salida de cualquier contacto o caso sospechoso.


Disparidad de síntomas 


Uno de los riesgos de este virus tiene que ver con la disparidad de sus síntomas ya que, en una primera fase, se manifiesta en forma de "fiebre, dolor de cabeza, malestar general y dolores musculares" y, luego, "pueden empezar con problemas gástricos, con vómitos, diarrea". Esto es, "cosas que no son específicas de esta enfermedad y, por lo tanto, hacen difícil hacer un diagnóstico diferencial con otras enfermedades que pueden ser causadas por otros patógenos", advierte, si bien, saber la procedencia y la posibilidad de contacto, puede ayudar a los profesionales "a sospechar".

En el caso del ébola, "es necesario que haya habido un contacto estrecho con pacientes o, incluso, con pacientes fallecidos", explica, ya que estos "en ocasiones, son tan o más infecciosos que los pacientes que todavía no han fallecido". "Es una de las cuestiones que están descartadas porque, si hubiera algún fallecimiento, nos íbamos a enterar y no iban a permitir que hubiera ese tipo de manipulaciones de cadáveres".

Si bien, "no es el virus que hemos podido ver en otros brotes para los cuales estamos más acostumbrados", no se trata de una amenaza desconocida, afirma. Aún así, y pese a que, de momento no ha pasado de ser una emergencia de salud pública y no de carácter pandémico y el riesgo de propagación en países fronterizos es "muy bajo", "no conviene que la situación se descontrole", advierte.

En cualquier caso, para el portavoz el planteamiento de base no está siendo el adecuado: "Hasta ahora estábamos pasando por encima de esta situación del ébola y, solamente cuando se puede producir algo que se nos acerca, empezamos a preocuparnos cuando lo que tendríamos que estar haciendo es prestar ayuda a la República del Congo para que sea capaz de controlar el brote en su propio país", reivindica, tras asegurar que "España está perfectamente preparada para poder hacerse cargo de si hubiera algún tipo de problema que no es en absoluto previsible que suceda".
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