Un anticuerpo experimental muestra resultados prometedores; eso sí, en ratones y aplicado en una versión del virus

Ébola Bundibugyo: posible tratamiento en la emergencia sanitaria de la OMS
Un trabajador sanitario en un hospital en el este de República Democrática del Congo / Europa Press


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Un anticuerpo experimental ha conseguido proteger frente a un tipo de ébola Bundibugyo (BDBV), una de las especies de ebolavirus capaces de causar enfermedad en humanos, y por la que la OMS acaba de declarar la emergencia sanitaria internacional.

El hallazgo procede de un estudio publicado en Nature Communications, en el que los investigadores prueban una nueva terapia basada en nanocuerpos, un tipo de anticuerpos de menor tamaño, diseñada para actuar frente a varios tipos de ébola.

El resultado más destacado en Bundibugyo se obtuvo en ratones expuestos a un virus modificado que llevaba la proteína de superficie de este ebolavirus. En ese modelo, una sola dosis del candidato, llamado BA2-1A10-Fc, administrada un día después de la infección, evitó la muerte de todos los animales. Cuando el tratamiento se retrasó hasta el segundo día, la supervivencia fue del 80%. En los animales que no recibieron el anticuerpo, la mortalidad fue completa en el esquema de tratamiento retrasado.

El estudio no demuestra que el tratamiento funcione en personas. Tampoco lo prueba frente a una infección natural por Bundibugyo en primates no humanos. Para este virus, los autores usaron un modelo sustituto: un virus vesicular estomatítico modificado para expresar la glicoproteína de Bundibugyo. Es decir, el experimento permite medir protección frente a una herramienta de laboratorio que reproduce una parte clave del virus, pero no equivale a un ensayo clínico ni a una infección real por BDBV.

La investigación parte de una necesidad concreta: las terapias aprobadas frente al ébola se dirigen sobre todo al ebolavirus Zaire, el más conocido, pero no ofrecen una cobertura amplia frente a otras especies, como Sudan o Bundibugyo. Por eso, el equipo buscó anticuerpos capaces de reconocer zonas compartidas por varios ebolavirus.

Para ello identificaron dos nanocuerpos, llamados 1A10 y BA2. Ambos fueron capaces de neutralizar en el laboratorio los ebolavirus Zaire, Sudan y Bundibugyo. Después, los investigadores los unieron en una sola molécula biespecífica, BA2-1A10-Fc, pensada para engancharse a dos puntos diferentes de la proteína que el virus usa para entrar en las células.

En los ensayos con virus vivo, el candidato biespecífico neutralizó Bundibugyo con mayor potencia que los nanocuerpos por separado. BA2-1A10-Fc alcanzó un IC50 de 2,210 nM frente a BDBV, frente a 6,815 nM de 1A10-Fc y 6,037 nM de BA2-Fc. En términos sencillos, necesitó menos cantidad de anticuerpo para bloquear el virus en el ensayo de laboratorio.

El trabajo también evaluó el candidato frente a otros ebolavirus. En modelos animales de ebolavirus Zaire y Sudan, los nanocuerpos y la molécula biespecífica mostraron protección, aunque con diferencias según el virus, el momento de administración y el modelo usado. Frente a Sudan, por ejemplo, BA2-1A10-Fc protegió al 100% de los hámsteres cuando se administró un día después de la infección y al 83% cuando se administró dos días después.

Los autores explican que estos anticuerpos actúan sobre la glicoproteína GP, una proteína de la superficie del virus que resulta esencial para entrar en las células. 1A10 y BA2 se unen a zonas conservadas de esa proteína, especialmente cerca de una región implicada en la fusión entre el virus y la célula. La combinación de ambos busca aumentar la potencia y reducir la posibilidad de que el virus escape mediante mutaciones.

Los límites para una cura contra el ébola


Aun así, el propio estudio marca sus límites. Los resultados son preclínicos, proceden de ensayos en laboratorio y en roedores, y todavía faltan estudios en primates no humanos para conocer mejor la dosis, la duración del efecto y la ventana de tratamiento. Por ahora, BA2-1A10-Fc debe considerarse un candidato experimental, no un tratamiento disponible.

En conjunto, la investigación presenta una estrategia prometedora para avanzar hacia terapias de amplio espectro frente al ébola, con datos favorables frente a Zaire, Sudan y Bundibugyo. Su valor principal es que apunta a una posible vía para cubrir especies de ebolavirus para las que las terapias actuales tienen una protección limitada.
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