El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
'Veni, vidi, vici', pronunció Julio César tras la victoria romana sobre los pónticos en Zela.
Juanma Moreno Bonilla reproduce esta locución latina a orillas del río Guadalquivir. Lo hace por tercera vez en su carrera política, pero no con la convicción de la segunda. El
presidente de la Junta de Andalucía triunfa, pero no alcanza la mayoría absoluta. Su continuidad en Palacio de San Telmo dependerá de la conversación con Vox, como sucedió en los comicios de 2019. La sanidad, la principal preocupación de los andaluces, quedará a disposición de este diálogo. Una batalla vencida, pero con bajas para el actual lider del PP andaluz.
Moreno Bonilla llegó a la presidencia andaluza por primera vez en 2019, precisamente, tras alcanzar un acuerdo con Ciudadanos y Vox. El que fuera presidente de Nuevas Generaciones del PP y concejal en el Ayuntamiento de Málaga, además de diputado en el Congreso o secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad con Mariano Rajoy en la Moncloa, alcanzaba el mando de la Junta de Andalucía. De recorrer la provincia de Málaga en búsqueda de afiliados para la formación azul a llevarla al poder autonómico, con lo que puso fin a 36 años de gobierno ininterrumpido del PSOE andaluz.
Siete años después, el
presidente del PP de Andalucía se mantiene al frente de la comunidad autónoma. En su haber, tres victorias electorales, dos de ellas -incluida esta última-, con mayoría absoluta. Salvo sobresaltos, Moreno Bonilla dirigirá la comunidad autónoma hasta 2030 y, por ende, su sanidad. Un área a la que recurre para dar lustre a su gestión, pero que cerca estuvo de dejarle fuera de la batalla electoral.
Crecimiento presupuestario
Cuando aparece la palabra ‘sanidad’, el presidente andaluz recurre constantemente al incremento de la partida destinada a esta. Moreno Bonilla habla de récord en el presupuesto sanitario en 2025. En concreto,
16.265 millones de euros, la mayor cifra de las cuentas públicas. En total, 1.887 euros por ciudadano, un 61 por ciento más que en 2018. Una cantidad que pretende que siga en alza con la
Ley de Garantía Sanitaria, con la que blindará el crecimiento de la cuantía empleada en el proceso asistencial.
Este avance se ha traducido en el refuerzo en casi 30.000 sanitarios del
Servicio Andaluz de Salud (SAS). En particular, 6.700 médicos y 8.400 enfermeras. También para el engrosamiento de la oferta MIR o la financiación de los trabajos en la
infraestructura asistencial de la comunidad autónoma. Entre los principales cometidos bajo su dirección, la reapertura del antiguo Hospital Militar de Sevilla -ahora Hospital Universitario Muñoz Cariñanos- o la inauguración del Hospital de Alta Resolución de Estepona (Málaga) o el Hospital de la Sierra de Cazorla (Jaén). Con la vista en el futuro, la completa puesta en marcha del Hospital de Alta Resolución de Roquetas de Mar (Almería), la construcción del mastodóntico Hospital Virgen de la Esperanza de Málaga o la planificación de nuevos centros hospitalarios en Cádiz o Huelva.
|
La inversión en la sanidad andaluza alcanza cifra récord en 2025
|
Un presupuesto también ligado a la agilización de la atención al paciente. Bajo su liderazgo, se han tratado de
reducir las listas de espera quirúrgicas y de consultas externas a través del Plan de Garantía Sanitaria, dotado con 283,3 millones de euros. A su vez, se trabaja para garantizar la asistencia en un plazo de 72 horas en Atención Primaria. Partida destinada también al incremento de los cribados oncológicos o la adquisición de nuevos tratamientos, como la terapia de protones.
El marco de actuación sanitaria incluye también el ámbito de la Farmacia. Así, el Ejecutivo liderado por Moreno Bonilla acabó con el
modelo de subasta de medicamentos en la comunidad autónoma. La puja económica entre laboratorios por la dispensación de un determinado fármaco llegaba a su fin.
Esperas, privada y cribados
Sin embargo, no todas las batallas resultan en éxito. Pese a los esfuerzos y la reducción de las listas de espera, Andalucía todavía se encuentra entre las comunidades autónomas en las que más aguarda un paciente para ser recibido por un sanitario. Además, se trata de la comunidad autónoma con un mayor número de personas a la espera de pasar por consulta. En concreto, más de 850.000. Una cifra contra la que pelea Moreno Bonilla y que forma parte de su
estrategia sanitaria.
Esta situación ha provocado la
derivación de miles de pacientes a la sanidad privada a través de distintos conciertos. Un pago autonómico por intervención o atención que lucra a clínicas de titularidad corporativa, cada vez más presentes en territorio andaluz. Precisamente, las acusaciones de
privatización y desmantelamiento de la sanidad pública se encuentran entre los principales dardos contra la gestión sanitaria de Moreno Bonilla.
Pero, el episodio sanitario más grave que ha afrontado el presidente andaluz -más allá de la pandemia de coronavirus- fue la crisis de
los cribados de cáncer de mama. La inexistencia de un procedimiento estandarizado para notificar las mamografías con resultado ‘no concluyente’ provocó que 2.300 mujeres no fueran llamadas a hacer una segunda prueba diagnóstica, algunas de ellas con lesiones tumorales. La Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama cifró en 300 las pacientes que desarrollaron un cáncer por falta de un diagnóstico a tiempo y la muerte de seis por consecuencia de los retrasos.
|
Los fallos en los cribados de cáncer de mama es una de las mayores crisis sanitarias a las que se ha enfrentado Moreno Bonilla
|
Moreno Bonilla se disculpó por el error y la entonces consejera de Salud, Rocío Hernández, dimitió. Un caso que sacudió al Ejecutivo andaluz, contra el que el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu, denunció los hechos, cuya investigación concluía que la
saturación del SAS estaba tras los hechos. Sin embargo, su alcance no ha arrebatado el triunfo al líder del PP regional, aunque, tras perder la mayoría absoluta.
Cuatro consejeros de Salud en siete años
La sanidad ha sacudido la Junta de Andalucía, en especial a la institución encargada de la cartera. Salvo Jesús Aguirre, consejero de Salud durante el primer mandato de Moreno Bonilla, el resto no ha conseguido completar la legislatura. Catalina García, por las listas de espera y la derivación a centros privados. Rocío Hernández, por el escándalo de los cribados. Ahora,
Antonio Sanz espera mantenerse al frente de esta área.
Moreno Bonilla destaca la importancia de la cartera sanitaria, pero esta ha sido uno de los ámbitos más rocosos a los que se ha enfrentado. De momento, cuatro años en los que el destino asistencial de los andaluces dependerá del acuerdo que alcancen PP y Vox. ‘Vine, vidi, vici’, en las urnas. Pero, la última uve, como el campo de la sanidad, se le ha atragantado, al igual que las últimas elecciones al último presidente de la Junta de Andalucía.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.