Naomi Cano Ibáñez, miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciberesp).
La
corrección temprana del déficit de hierro durante el embarazo mediante su aplicación vía intravenosa reduce la fatiga materna y mejora las reservas de hierro en los recién nacidos. Pero estos beneficios plantean
la necesidad de adaptar los protocolos de prevalencia y control analítico del Sistema Nacional de Salud (SNS) para la detección y el tratamiento preventivo de esta
condición frecuentemente infradiagnosticada. Así lo indica Naomi Cano Ibáñez, miembro del
Centro de Investigación Biomédica en Red (Ciberesp), en
Redacción Médica.
Y es que el reciente
ensayo FAIR-Trial publicado en la revista
The Lancet incluye a
600 mujeres embarazadas con deficiencia de hierro no anémica en tres hospitales de Lahore, Pakistán. Las participantes recibieron hierro oral habitual o hierro oral más
una dosis total de 1.000 mg de hierro intravenoso administrada en cinco sesiones de 200 mg durante
el segundo trimestre del embarazo.
Las mujeres tratadas "alcanzaron
niveles significativamente más altos de hemoglobina antes del parto y mostraron una reposición eficaz de los depósitos de hierro, reflejada en el
aumento de ferritina al final del embarazo, sin observarse datos compatibles con sobrecarga férrica", asegura Cano Ibañez. "Esta dosis se ajusta a las estimaciones habituales de las necesidades de hierro en el embarazo y es coherente con el cálculo basado en la fórmula de Ganzoni", matiza.
Extrapolación al Sistema Nacional de Salud
Sobre la viabilidad de aplicar los hallazgos en España, la entrevistada ha destacado que el ensayo "se realizó en Pakistán,
en un contexto de bajos ingresos, donde el déficit de hierro durante el embarazo es muy prevalente con múltiples consecuencias clínicas para la salud materna-infantil". Esto significa que los resultados muestran que "la administración de hierro intravenoso es intervención eficaz y relativamente sencilla en un entorno con una
alta carga de enfermedad y recursos limitados".
Por lo tanto, "el déficit de hierro en mujeres embarazadas (incluso en ausencia de
anemia) no es exclusivo de países de bajos ingresos y también está
presente en sistemas sanitarios de ingresos altos, como en España". "La diferencia principal entre ambos contextos no es tanto la existencia del problema, sino la
organización del cribado, el seguimiento prenatal y el acceso a las distintas opciones terapéuticas", apunta Cano Ibañez.
De hecho, para extrapolar este enfoque a nuestro sistema de salud, "sería necesario tener en cuenta aspectos como la
prevalencia real del déficit de hierro en la población gestante, los
protocolos actuales de control analítico, donde la ferritina no siempre se mide de forma sistemática, y
la logística de la administración de hierro intravenoso". También añade que "habría que valorar las diferencias en
hábitos nutricionales y en la adherencia al hierro oral de las mujeres embarazadas españolas."
Así, enfatiza la importancia preventiva: "Esperar a que aparezca la anemia puede no ser
la estrategia más eficaz y un enfoque más preventivo, basado en identificar y corregir el déficit de hierro a tiempo, puede mejorar los resultados maternos y neonatales", asegura, apuntado que "cómo y cuándo aplicar este enfoque en sistemas sanitarios de ingresos altos
requiere adaptación al contexto local", aunque "los resultados del ensayo ofrecen una base sólida para ese debate clínico y de salud pública".
Resultados en embarazadas y recién nacidos
Pero, ¿cuáles fueron esos resultados exactamente? Cano Ibañez explica que "las mujeres que recibieron hierro intravenosoademás del tratamiento estándar con hierro oral (51,5 puntos) presentaron
niveles significativamente más bajos de fatiga que aquellas que recibieron únicamente hierro oral (17,25 puntos)". "Esta magnitud del efecto es clínicamente relevante y refleja
una mejora sustancial del bienestar en las últimas semanas de la gestación", explica, lo que aportaría "evidencia de un beneficio clínico relevante del tratamiento con hierro intravenoso en mujeres con déficit de hierro sin anemia"
En el primer grupo, "no se registró
ningún caso de transfusión sanguínea ni necesidad de hierro intravenoso adicional durante el embarazo o en el periodo periparto". En cambio, en el segundo, "
seis mujeres requirieron hierro intravenoso y dos necesitaron transfusión sanguínea". Estos hallazgos son "coherentes con la
reducción significativa de la anemia antes del parto observada en el grupo tratado con hierro intravenoso". Aunque el estudio no permite establecer una correlación directa ni cuantificar el efecto sobre la necesidad de transfusión, "los resultados sugieren que mejorar el estado del hierro antes del parto puede
reducir la probabilidad de intervenciones más complejas en el periodo periparto."
Respecto a los recién nacidos, detalla que "las madres que recibieron hierro intravenoso presentaron niveles significativamente más altos de
ferritina cuando nacieron (144,5 µg/L frente a 75,9 µg/L en el grupo tratado solo con hierro oral), así como
mayores concentraciones de hemoglobina". Estos resultados indican que "la corrección del déficit de hierro materno durante el embarazo se asoció a
mejores reservas de hierro en el recién nacido en el momento del nacimiento". Sin embargo, el estudio no permite "extraer conclusiones sobre posibles
efectos a largo plazo en el neurodesarrollo infantil, que deberán ser evaluados en investigaciones futuras."
Seguridad y toler ancia del tratamiento
Además, el hierro intravenoso mostró
"un perfil de seguridad favorable", ya que a lo largo del estudio se realizó un seguimiento específico de eventos adversos graves y "no se registraron
reacciones de hipersensibilidad graves ni complicaciones clínicas relevantes asociadas a su administración". Aunque el estudio no se centró en cuantificar de forma detallada los
efectos secundarios leves, como los gastrointestinales,"los resultados indican que el tratamiento fue bien tolerado por las participantes". "Este hallazgo es relevante si se tiene en cuenta que la tolerancia al hierro oral suele verse limitada precisamente por
efectos gastrointestinales, lo que afecta a la adherencia al tratamiento en la práctica clínica", apaunta.
Tmpoco se identificaron "
riesgos clínicos ni señales de seguridad asociados a la elevación de los niveles de ferritina en las mujeres tratadas con hierro intravenoso". La intervención se orientó a "reponer los depósitos de hierro hasta
niveles adecuados para el embarazo, no a generar niveles supra-fisiológicos". Aparte, "no se registraron complicaciones atribuibles a la corrección del déficit de hierro."
En definitiva, con la dosis de hierro intravenoso administrado las mujeres tratadas "alcanzaron niveles significativamente más altos de hemoglobina antes del parto y mostraron una
reposición eficaz de los depósitos de hierro, reflejada en el aumento de ferritina al final del embarazo, sin observarse datos compatibles con sobrecarga férrica".
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