Los médicos del sistema público analizan los efectos de la Ley de Gestión Pública.
La
Ley de Gestión Pública centra uno de los grandes debates del sistema sanitario. La norma, que es una de las
principales apuestas del Ministerio de Sanidad, nace con una idea clara: limitar la gestión privada en la sanidad pública. El texto ya está sobre la mesa y se prepara para la que apunta a ser una
intensa batalla parlamentaria en el Congreso, si bien
son los propios facultativos los que vivirán las consecuencias de esta norma.
Redacción Médica se ha puesto en contacto con diversos
médicos de la sanidad pública de distintas especialidades, y su discurso parece estar vinculado a una misma idea. La Ley de Gestión Pública
“incrementará las listas de espera” si no se incluyen los recursos necesarios.
La sanidad privada ya ha mostrado su rechazo a la norma. Los distintos organismos, grupos hospitalarios y los propios profesionales del sector han sacado a relucir el
impacto de la norma que
endurece las condiciones para externalizar servicios sanitarios. Ahora es el personal del sistema público, y en concreto los médicos, los que analizan una legislación que ya cuenta con distintas
reacciones a su alrededor.
El aumento de las listas de espera
La sentencia más directa llega desde la propia capital. Juan Fidalgo, anestesiólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, describe a
Redacción Médica lo que, a su parecer, va a ocasionar esta
Ley de Gestión Pública. “El resultado será un
deterioro de la calidad asistencial por el incremento de las listas de espera y un trasvase forzado a otras alternativas asistenciales para quien pueda permitírselo”, menciona.
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"La consecuencia inmediata de este proyecto legislativo creo que va a ser un incremento de la presión asistencial"
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Sus palabras se enfocan en los efectos de la gestión directa. “La consecuencia inmediata de este proyecto legislativo creo que va a ser un
incremento de la presión asistencial”, detalla. Más aún, pone sobre la mesa el hecho de que “
la estructura (centros, recursos humanos, etc) no se ha incrementado significativamente en los últimos lustros y ya se encontraba tensionada desde hace tiempo”. “A pesar de ello, se ha intentado asumir el
crecimiento constante de la población atendida (cada vez con mayor comorbilidad) y el desarrollo e implantación de nuevas y complejas técnicas y prestaciones. Pero
todo tiene un límite”, añade.
“Si desaparece el ‘desagüe’ de derivaciones hacia la
sanidad privada con la estructura actual
se saturará un sistema que ya trabaja al límite por encima de sus capacidades”, suma a sus declaraciones.
Esta posibilidad es, según él, una de las que se puede barajar con la llegada de la Ley de Gestión Pública. De hecho, Fidalgo incide en que
“calidad y cantidad a menudo son incompatibles”. ¿Por qué? Porque en la
sanidad pública existe, según él, “un exceso de demanda para la oferta propuesta que impide atender adecuadamente a muchos más pacientes cada día”.
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"La congestión y presión continuada he llevado al límite a muchos profesionales"
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“Esta congestión y presión continuada ha llevado al límite a muchos
profesionales, que ya
presentan cansancio, desmotivación o burnout”, recuerda a este periódico. Así, y apuntando a otros factores que ya coexisten con esta norma como
la huelga médica, señala que se está dando “la tormenta perfecta”.
Cristina Casado, médica de Familia en un centro madrileño, es otra de las facultativas de la sanidad pública que aborda esta norma. Si bien alude a que desconoce el
impacto real de la Ley de Gestión Pública, sí que considera que “afectaría mucho a las especialidades quirúrgicas, ya que necesitan de anestesia, instalaciones muy específicas y
tiempos de hospitalización para hacer su actividad y reducir listas de espera”.
La necesidad de incrementar los recursos
El incremento de la demora asistencial está en boca de los diversos profesionales. Juan Alberto García, un facultativo asturiano que trabaja en un Servicio de Urgencias y compagina su actividad como médico de Deporte y estomatólogo, va más allá, y apunta a que “la Ley de Gestión Pública
va a provocar que los buenos profesionales se vayan al sistema privado”.
Sus compañeros parecen compartir esta idea, si bien Casado señala que no cree que la norma “sea el único motivo por el que huyan los médicos de la sanidad pública”. De hecho,
como avanzó Redacción Médica, la opinión de los facultativos de la privada apunta a una
derivación de profesionales hacia el ámbito privado tras la entrada en vigor de esta Ley de Gestión Pública.
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"Harán falta más recursos humanos y un uso más eficiente de las instalaciones"
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Más allá de las consecuencias de la norma que ya comienza a allanar su camino en el ámbito político, lo cierto es que los médicos inciden en la necesidad de incluir medios. “Quizás esta sea la oportunidad para
organizar mejor los recursos que tenemos en la pública al tener limitados otros recursos”, lanza Casado.
La médica de Familia explica que “habría que
aumentar la dotación de personal y materiales, puesto que la Ley de Gestión Pública inicialmente
aumentaría la carga de trabajo”. Por tanto, resume: “Harán falta más recursos humanos y un uso más eficiente de las instalaciones públicas”.
Juan Alberto García materializa los efectos en la norma en dos cuestiones. Por un lado, explica que la norma provocará que
“cada vez más personas se hagan un seguro privado”. Cabe recordar que
ya son 12,8 millones de usuarios los que cuentan con una póliza en España.
Los tres médicos de la sanidad pública consultados por este periódico llegan a la misma conclusión.
De convertirse en realidad, la Ley de Gestión Pública impactará en las listas de espera. La demora asistencial aumentará, harán falta más recursos, especialmente humanos, y se prevé una derivación tanto de profesionales como de pacientes hacia la sanidad privada. Y todo ello lo resume Fidalgo:
“Hacen falta mejores condiciones”.
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