Las compañías buscan vías para afinar los mecanismos de tarificación y avanzar hacia modelos más preventivos

El seguro se transforma ante el envejecimiento para no "expulsar" pacientes
El sector asegurador busca una transformación del seguro de salud.


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El seguro de salud en España vive una época de crecimiento imparable en la que el aumento de asegurados y de volumen de primas convive con el desafío del envejecimiento de la población. Un cambio demográfico, asociado a la mayor prevalencia de las enfermedades crónicas y a un mayor uso de la sanidad, está llevando a las aseguradoras a revisar su modelo. En este contexto, el sector explora fórmulas que permitan adaptar la evolución de las primas (sin tener que poner topes) a lo largo de la vida del asegurado, con el objetivo de evitar 'expulsar' a los mayores y, al mismo tiempo, mantener la sostenibilidad económica.

Redacción Médica ha analizado esta situación con Asisa y Adeslas. Las aseguradoras creen que el debate no está en poner topes al incremento de las primas, sino en "mantener una adecuada proporcionalidad respecto al riesgo que se asume" y en “avanzar hacia otro modelo que reparta mejor los costes a lo largo de la vida del asegurado”.

Asisa, cuestionada por la relación entre el envejecimiento y la cronicidad con el sector de los seguros de salud, dibuja el momento actual. “España es uno de los países con mayor esperanza de vida y, a la vez, con una menor tasa de natalidad”, recalcan fuentes de la compañía presidida por Francisco Ivorra a Redacción Médica.

“Esta situación está impulsando un cambio demográfico que tiene un fuerte impacto en el sistema sanitario”, continúan. Así, mencionan que esta situación trae consigo “una población más longeva, en la que las enfermedades crónicas tienen una mayor prevalencia” que, además, “demanda un tipo de atención diferente, con un seguimiento mucho más continuado y personalizado”.

Esa es una de las principales matizaciones que hace el sector a la hora de abordar la situación. No obstante, Adeslas, otra de las grandes compañías que comprenden el sector asegurador de la salud en España, también toma la palabra. 


"El envejecimiento obliga al seguro de salud a evolucionar hacia un modelo de gestión integral"



A medida que la población envejece, crecen las necesidades asistenciales, se incrementa la complejidad clínica y aumenta la frecuencia de uso de los servicios sanitarios”, especifica Adeslas.

La opinión es similar en Asisa, que explica que esta situación trae consigo una responsabilidad para el sector de las aseguradoras que ofrecen pólizas sanitarias privadas. “Nos obliga a evolucionar hacia un modelo de gestión integral de la salud, más preventivo, más digital y más orientado a resultados en salud”, señalan estas fuentes.


Las subidas de primas ante el envejecimiento


Los seguros de salud son grandes protagonistas de la sanidad privada. Su facturación de récord durante 2025 en volumen de primas, rozando la barrera de los 13.000 millones de euros, o el aumento de la cartera de asegurados hasta los 12,8 millones de personas son una de las pruebas más recientes.

En este contexto entra en juego el aumento o no de las primas de los seguros de salud con la edad de los asegurados. Precisamente, Asisa hace referencia a que “el precio es un elemento decisivo a la hora de la contratación” de este tipo de pólizas en el caso de los más mayores.

“Al tarificar con criterios actuariales el precio de las primas de manera anual y en función del riesgo, que aumenta exponencialmente con la edad, el impacto en precio 'expulsa', por alto coste, a las personas mayores cuando más necesitan atención, y cuando sus ingresos se reducen, al llegar a la jubilación”, añaden el respecto.


"La solución no pasa por establecer precios máximos o topes al incremento de las primas"



“Uno de los elementos principales a la hora de establecer las primas es la edad de los asegurados, que está directamente relacionada con el gasto asistencial”, recuerda Asisa. Y es en este punto donde las fuentes consultadas por Redacción Médica hacen hincapié en que “algunos estudios apuntan que casi el 60 por ciento del gasto en sanidad de una persona se produce después de los 65 años, en caso de sobrevivir a esta edad, y una tercera parte, después de los 85. A medida que avanza la edad media de nuestras carteras de asegurados, aumenta la ratio de siniestralidad lo que provoca que las primas sean mayores”. 

Es aquí donde llega la propuesta de la compañía. “La solución no pasa por establecer precios máximos o topes al incremento de las primas, que deben ser suficientes para garantizar una atención de calidad a todos los asegurados, sino por avanzar hacia otro modelo que reparta mejor los costes a lo largo de la vida del asegurado”, subrayan.

Por lo tanto, y con el objetivo de hacer frente a este reto, Asisa menciona que las aseguradoras aplican una estrategia que “combina varias herramientas” (como la “mejora del modelo de suscripción”) para, a partir de cuestionarios de salud, lograr ser mucho más rigurosos en el análisis de riesgos”.

Asisa ya trabaja en la personalización de los seguros, primas adaptadas a los distintos perfiles y en el desarrollo de programas de prevención. Así lo enumera la entidad, que explica que son “muy conscientes de que más del 90 por ciento de la mortalidad de nuestro país la provocan enfermedades que podrían reducir drásticamente su impacto con acciones preventivas más eficientes”.


"La gestión de la cronicidad y el envejecimiento exige modelos de salud más proactivos"



El mayor reto es mantener el equilibrio entre inclusión y sostenibilidad. Queremos dar respuesta a una población que vive más y quiere cuidar su salud, pero debemos hacerlo con soluciones técnicas sólidas, evitando efectos adversos sobre el conjunto de la cartera”, concluyen las fuentes de la compañía.

Por su lado, Adeslas va en una línea similar. Si bien apunta que “la gestión de la cronicidad y el envejecimiento exige modelos más proactivos”, las voces consultadas por Redacción Médica señalan que “avanzar en esta dirección es un proceso complejo y costoso”.

“Los incrementos de primas responden a la necesidad de corregir desequilibrios estructurales del sistema, corregir situaciones de infrafinanciación y ganar tiempo para adaptar el sistema a una nueva realidad de mayores necesidades asistenciales”, suman.

Entonces, ¿debería ponerse un tope a la subida de las primas ante el envejecimiento de la población? La aseguradora tiene una respuesta clara: “La prima del seguro debe mantener una adecuada proporcionalidad respecto al riesgo que sume”.

“Una gestión insuficiente de los desafíos asociados al incremento de la demanda, el envejecimiento poblacional y la incorporación de nuevas tecnologías puede trasladar estas tensiones al coste del seguro, lo que podría comprometer su accesibilidad para los hogares de renta media y, a su vez, afectar tanto la calidad como la sostenibilidad del sistema asegurador”, rematan estas voces.

El seguro de salud se encuentra en un momento de cambio marcado por el envejecimiento, la mayor presión asistencial y la necesidad de incorporar innovación sin comprometer su equilibrio económico. El reto es encontrar el equilibrio entre garantizar la viabilidad del sistema sin renunciar a ofrecer la mejor cobertura a una población cada vez más longeva.
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