Los síntomas graves no son frecuentes, aunque pueden surgir complicaciones como la deshidratación

Los síntomas graves no son frecuentes, aunque pueden surgir complicaciones como la deshidratación
Leche de fórmula.


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En España, se han notificado 41 casos de lactantes con síntomas gastrointestinales asociados al consumo de fórmulas infantiles investigadas por una posible contaminación y que ya han sido retiradas del mercado. Según ha informado el Ministerio de Sanidad, la mediana de edad de los afectados es de cuatro meses. Todos ellos presentaron sintomatología digestiva, principalmente vómitos y diarrea. De estos, 13 requirieron ingreso hospitalario, aunque ya han recibido el alta médica. "Únicamente uno de los casos hospitalizados precisó ingreso en una unidad de cuidados intensivos al presentar, además del cuadro gastrointestinal, una infección respiratoria", ha informado el departamento de Mónica García.

Por su parte, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyen, tras una evaluación rápida, que la probabilidad de exposición a leches de fórmula contaminadas "es baja". La crisis comenzó en diciembre, cuando se detectaron varios lotes contaminados con cereulida, una toxina producida por la bacteria Bacillus cereus. Las autoridades actuaron de inmediato y procedieron a la retirada preventiva de los productos. En total, han sido siete los países que se han visto afectados.

El nivel de riesgo actual es bajo, pero las autoridades advierten de que no existe el riesgo cero: el peligro reside en los envases retirados que aún puedan conservarse en los hogares. Rosaura Leis, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), insiste a Redacción Médica en la importancia de contactar con el pediatra si se sospecha que el menor ha podido consumir leche contaminada. "Especialmente si presenta algún tipo de sintomatología", subraya.


Por qué la cerulida no desaparece cuando se hierve la leche


La cereulida es una toxina que puede provocar náuseas, vómitos y dolor abdominal. Rosaura Leis explica que los síntomas suelen aparecer de forma temprana tras la ingestión del alimento contaminado, entre 30 minutos y seis horas después.

Además, la prevención no siempre es sencilla: las altas temperaturas no garantizan la eliminación del riesgo. "Los procesos habituales de pasteurización o el hervido doméstico no son suficientes para inactivar la toxina una vez que aparece en los alimentos", señala. "Es resistente al calor, mostrando estabilidad incluso tras exposiciones prolongadas a temperaturas elevadas (por ejemplo, 100 °C, 121 °C o más) y en diferentes condiciones de pH", añade.

Las autoridades nacionales e internacionales coinciden en que la mayoría de los casos detectados han sido leves, por lo que llaman a la calma, aunque también apelan a la responsabilidad. "Los síntomas graves no son frecuentes, aunque pueden surgir complicaciones como la deshidratación si los vómitos o la diarrea son intensos y repetidos. Por ello, ante la presencia de síntomas debemos acudir al pediatra para un diagnóstico, tratamiento y seguimiento adecuados", explica Leis.

En este sentido, recomienda vigilar la aparición de vómitos o diarrea y, especialmente, los signos de deshidratación: disminución de la orina, boca seca, llanto sin lágrimas o letargo, así como dolor abdominal o irritabilidad. "El pediatra evaluará el estado clínico y decidirá si son necesarios exámenes complementarios, tratamiento o seguimiento", apunta.

Por otro lado, advierte de que, ante síntomas graves como vómitos persistentes, dificultad para despertarse, respiración rápida o alteraciones del estado de conciencia, se debe acudir a un Servicio de Urgencias Pediátricas, ya que pueden indicar complicaciones que requieren atención inmediata. Para terminar, vuelve a poner el foco en la precaución. "Es importante tener presente que cuando un producto es retirado o hay una alerta sobre él, no debe ser administrado a los lactantes, ya que la presencia de la toxina tiene un riesgo potencial de producir síntomas agudos", concluye.
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