13 nov 2018 | Actualizado: 18:50
Especialidades / Pediatría

Los pediatras alertan del repunte de las ETS entre los adolescentes

Los embarazos no deseados entre menores de 19 años rozan los 8.000 al año

María Jesús Alonso Llamazares.
Los pediatras alertan del repunte de las ETS entre los adolescentes
lun 29 octubre 2018. 12.50H
Redacción
Los adolescentes son reacios al uso del preservativo y, cuando lo usan, a menudo no lo hacen bien. Además, tienen que hacer frente a muchos mitos en relación a los métodos de protección ante las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y los embarazos no deseados. El resultado de todo esto es un repunte de patologías de transmisión sexual en los últimos años en esta franja edad y una cifra de embarazos entre menores de 19 años que, aunque en disminución continúa, sigue siendo elevada y roza los 10.000 –un 80 por ciento no deseados- como ha puesto de manifiesto María Jesús Alonso Llamazares en la última jornada del 32º Congreso de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria en Málaga.

Patologías como la gonorrea, herpes y la clamídea se han incrementado en los últimos años con las consecuencias que pueden tener en la vida fértil futura de la mujer. La causa, la desinformación y los mitos que comparten una gran mayoría de los adolescentes en temas de salud sexual.

Mitos sobre los métodos anticonceptivos


A menudo, piensan que la píldora anticonceptiva engorda –no hay evidencias en ningún estudio- y que los preservativos son caros –incluso en las farmacias se pueden adquirir tres a un precio de un euro-, que son difíciles de conseguir e innecesarios porque sus relaciones son esporádicas. Muchos adolescentes sostienen el pensamiento mágico de “eso no me va a pasar a mí” y les cuesta reconocer que son activos sexualmente, especialmente en el caso de las chicas, por miedo a presiones sociales.


Los jóvenes piensan que hay que usar el preservatovio justo antes del coito, sin tener en cuenta el líquido preseminal


Los estudios reflejan que la edad de la primera relación sexual completa se ha adelantado en las mujeres hasta tres años respecto a la generación anterior, siendo ahora de media a los 16 años. En esa primera ocasión es más habitual que la pareja sexual use preservativo. Sin embargo, se ha comprobado que a partir de entonces la probabilidad baja de manera significativa.

También existe un miedo a que la familia descubra su uso –sobre todo en las chicas- o a que lo haga el compañero sexual. Además, piensan que hay que usarlo justo antes del coito sin tener en cuenta los efectos del líquido preseminal y consideran que rompe el romanticismo del momento o que va a disminuir el placer, ya que centran todo la experiencia en la fase coital.

Falta de conocimiento de los métodos de urgencia


Respecto al anticonceptivo de urgencia, Alonso recomienda explicar a los adolescentes que la píldora del día después no es abortiva –si hubiera ya embarazo no puede detenerlo- porque se centra en impedir que el óvulo salga del ovario. Sin embargo, no conviene usarla habitualmente, no por sus efectos secundarios, ya que son leves pues no es una “bomba hormonal” como muchos la consideran, sino porque no es un método tan eficaz. Muchos desconocen que hay dos opciones, el levonorgestrel, que tiene efecto en las 72 horas siguientes a la relación sexual de riesgo y el ulipristal, que puede tomarse hasta cinco días más tarde.

También hay un gran desconocimiento sobre cuál es el método antinconceptivo de urgencia más eficaz por su efecto antiimplantatorio, algo que no sucede en otros lugares de Europa donde se usa con este fin. Se trata del DIU -con un 99,9 por ciento de eficacia en este sentido- que debe ser colocado en los cinco días posteriores al suceso de riesgo. La edad no es una contraindicación y se puede colocar desde la menarquía.

Los profesionales deben recordar a los adolescentes que ninguna hormona protege de las ETS. Por ello, hay que apostar por la doble protección que incorpore cualquier método hormonal para prevenir los embarazos no deseados además del preservativo. La Organización Mundial de la Salud Ç(OMS) señala que se pueden aplicar desde la menarquía y que la edad no debe ser criterio de exclusión para usar estos métodos.
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