Killian Sánchez, portavoz de Sanidad del PSOE. (Foto del PSOE)
En España, una de cada tres mujeres ha sufrido
violencia machista a lo largo de su vida y más del 14,2 por ciento ha padecido violencia física o sexual por parte de una pareja o expareja, según datos del Ministerio de Igualdad. Además, el
Informe Anual del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer cifra en 34.684 las víctimas de violencia de género con orden de protección o medidas cautelares en 2024, último año con registros disponibles. Ante esta situación, la prevención y la detección precoz se sitúan como herramientas esenciales, con los
servicios sanitarios en primera línea para identificar posibles casos de violencia de género. En este contexto, el
Partido Socialista ha registrado una
moción en el Senado con la que busca reforzar la formación del personal sanitario en la
identificación temprana de víctimas y de factores de riesgo asociados.
Cómo formar al personal sanitario en la detección de violencia de género
“Una estrategia verdaderamente integral requiere también avanzar en la identificación temprana de factores de riesgo y de
posibles conductas agresoras”, sostienen los socialistas en el texto registrado en la Cámara Alta. En este sentido, destacan que los servicios de
Atención Primaria, urgencias y
salud mental representan “espacios privilegiados” de contacto con la ciudadanía, donde pueden detectarse tanto situaciones de victimización como indicadores compatibles con conductas de riesgo. Por ello, consideran especialmente relevante implementar cambios en los citados servicios. El
PSOE defiende que los profesionales sanitarios deben desempeñar un papel activo en la detección de la violencia de género, para lo que consideran imprescindible una
formación específica y continuada.
La moción insta al Gobierno a reforzar la formación obligatoria del personal sanitario en la atención a mujeres y niñas
víctimas de violencia de género, mediante la actualización de los programas de formación sanitaria especializada y el impulso de planes de formación continuada. Entre los contenidos mínimos que deberían incorporar estos programas formativos figuran la
detección precoz de víctimas de violencia de género; la identificación de indicadores clínicos, psicológicos y sociales asociados a situaciones de riesgo;
herramientas de entrevista clínica y comunicación segura; protocolos de actuación y derivación; procedimientos de notificación conforme al marco legal vigente; la aplicación de la perspectiva de género en la práctica sanitaria; y el conocimiento del marco normativo en materia de
violencia de género.
Por otro lado, también llama a “continuar mejorando los mecanismos de
coordinación institucional entre el sistema sanitario, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los sistemas de protección de víctimas” para así garantizar una respuesta integral, eficaz y ágil. Por último, propone “seguir impulsando la colaboración entre el
Ministerio de Sanidad, el Ministerio de Igualdad y las comunidades autónomas para h
omogeneizar criterios formativos, protocolos y sistemas de evaluación del riesgo”. "La lucha contra la violencia de género exige perseverancia, unidad institucional y una mejora constante de las herramientas públicas. Reforzar la formación del
personal sanitario supone dar un paso más en la consolidación de un sistema preventivo más eficaz, capaz de detectar antes, intervenir mejor y
proteger con mayores garantías", concluyen.
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