Vladyslav Fesenko se ha formado en el Hospital de Valdecilla para mejorar la atención a los heridos del conflicto

El médico de guerra ucraniano que "replantea enfoques" con cirugía española
Vladyslav Fesenko, cirujano ucraniano en el Hospital Regional de Leópolis para Veteranos de Guerra y Personas Reprimidas.


La guerra ha transformado por completo el trabajo diario del cirujano ucraniano Vladyslav Fesenko. Si antes atendía patologías propias de un Servicio de Cirugía General, hoy la mayoría de sus pacientes son militares con heridas de combate de distinta complejidad en el Hospital Regional de Leópolis para Veteranos de Guerra y Personas Reprimidas. Sin embargo, asegura que la esencia de su profesión sigue siendo la misma. "Como cirujano, siempre hay que estar preparado para responder con rapidez y tomar decisiones importantes, independientemente de quién sea el paciente", asegura en Redacción Médica.

Con esa realidad como telón de fondo, Fesenko ha participado en una estancia formativa en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, dentro del proyecto 'Apoyo al fortalecimiento de la atención sanitaria a los pacientes del Sistema Público de Salud de Ucrania', impulsado por la Fundación para la Cooperación Internacional de la Organización Médica Colegial (Fcomci). Así, la iniciativa busca reforzar la capacitación de profesionales sanitarios ucranianos para mejorar la atención a los pacientes en un sistema sanitario sometido a una enorme presión desde el inicio de la invasión rusa.

La historia detrás de Fesenko


La vocación médica de Fesenko nació siendo niño. Su madre y su abuela eran enfermeras y las historias que escuchaba en casa despertaron en él el interés por la Medicina. Más tarde eligió la Cirugía. "Buscaba una especialidad que me desafiara constantemente y me obligara a seguir aprendiendo". "Cada paciente y cada operación son diferentes, y eso hace que este trabajo sea exigente, pero también muy gratificante", explica.

Cuando recibió la propuesta de viajar a España para completar su formación, no dudó en aceptarla. "Creo firmemente que el aprendizaje continuo y el desarrollo profesional son responsabilidades de cualquier médico. La Medicina evoluciona constantemente y es nuestro deber seguir mejorando nuestros conocimientos para ofrecer la mejor atención posible a los pacientes", afirma.

Durante su estancia en Valdecilla ha podido conocer nuevas técnicas, protocolos y formas de organización asistencial, especialmente en el ámbito de la cirugía laparoscópica. Pero, más allá del aprendizaje técnico, destaca el valor de observar otras maneras de trabajar. "La experiencia me ha llevado a replantearme algunos enfoques sobre el tratamiento de los pacientes. Ya he compartido lo aprendido con mis compañeros y hemos analizado cómo incorporar algunas de esas prácticas a nuestro Servicio", señala.

Cooperación para fortalecer la sanidad ucraniana


Desde la Fundación para la Cooperación Internacional de la Organización Médica Colegial explican que este programa forma parte de una estrategia de cooperación sanitaria desarrollada junto con instituciones españolas y ucranianas para fortalecer la atención sanitaria en el país.

La primera fase del proyecto se desarrolla gracias a la colaboración del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y, posteriormente, continuará con la participación del Hospital General Universitario Doctor Balmis, de Alicante. En Ucrania colaboran el Centro Estatal de Neurorradiología Endovascular de la Academia Nacional de Ciencias Médicas de Kiev y la Consejería de Sanidad del Departamento de Leópolis.

El programa, cuya ejecución se prolongará durante todo 2026, persigue reducir la morbimortalidad de los pacientes atendidos en el sistema público de salud ucraniano mediante el refuerzo de las capacidades técnicas de sus profesionales y la implantación de técnicas quirúrgicas y endovasculares avanzadas. Además, pretende favorecer la creación de una red multicéntrica de hospitales que compartan protocolos y experiencias clínicas para responder de forma más eficaz a las necesidades derivadas del conflicto.

Según la fundación, los hospitales españoles participantes han sido seleccionados por su experiencia clínica, su capacidad docente y su trayectoria en cooperación sanitaria internacional, con el objetivo de garantizar una formación de calidad y un intercambio de conocimientos que tenga continuidad una vez los profesionales regresen a Ucrania.

Aunque el principal beneficiario del proyecto es el sistema sanitario ucraniano, la organización considera que la experiencia también enriquece a los hospitales españoles. El intercambio permite compartir conocimiento clínico y organizativo, fortalecer la cooperación internacional y crear redes de colaboración entre profesionales que trabajan en contextos muy diferentes.

La importancia del apoyo humano


Más allá de la técnica, Fesenko reconoce que ejercer la cirugía en un país en guerra tiene un elevado coste emocional. Para mantener el equilibrio, asegura que el apoyo de sus compañeros resulta fundamental: "Saber que puedo contar con ellos en cualquier momento marca una gran diferencia".

Pero la ayuda más importante la encuentra fuera del hospital. "Tengo la suerte de contar con el apoyo de mi pareja, de mi familia y de mis amigos. Ellos me ayudan a desconectar, recuperarme y encontrar el equilibrio en momentos de mucho estrés. Su apoyo me da la fuerza para seguir haciendo mi trabajo y ayudando a los demás, incluso en las difíciles circunstancias que vivimos", concluye.
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