Psicología insiste en que los profesores pueden "entender" pero no "atender" cuando surgen estos problemas

"La salud mental en colegios debe depender del psicólogo educativo"
Pilar Calvo, coordinadora de la División de Psicología Educativa del Colegio Oficial de Psicólogos.


22 nov 2022. 12.30H
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Cuando un niño sufre una crisis de ansiedad en el colegio, es el profesor el primero que debe actuar y entender el proceso que está pasando el menor para ayudarle a superarlo. Sin embargo, lidiar con este tipo de situaciones, que pueden ser más difíciles de abarcar cuando un menor manifiesta ideas suicidas en la clase, no es sencillo para unos profesionales que no cuentan con formación en salud mental.

En redes sociales, los docentes piden a las administraciones que les nutran del conocimiento necesario para poder ayudar a los estudiantes cuando sufren problemas derivados de la salud mental. Además, solicitan que los centros educativos cuenten con un psicólogo al que poder recurrir cuando estas situaciones, cada vez más frecuentes, tengan lugar. De esta forma, sabrían cómo atender a los menores a lo largo de las extensas jornadas escolares, donde los niños pasan una gran parte de su tiempo diario.

Precisamente, desde el Consejo General de la Psicología de España llevan años manifestándose en el mismo sentido, pidiendo que esta carga no recaiga en los propios docentes que "no cuentan con la formación o los recursos necesarios" para poder gestionarlo, sino que se instaure "la figura del psicólogo educativo como obligatoria en todos los colegios e institutos del país".

Pilar Calvo, coordinadora de la División de Psicología Educativa del Consejo, explica a Redacción Médica que este profesional ayudaría a "ganar centros educativos seguros con confianza en personas cercanas" que estarían al tanto de la "evolución de los menores desde los tres hasta los 16 o 18 años". En su argumentación, considera que la fórmula que aplican algunos centros de consensuar la visita puntual de un especialista "no sirve" y pone en valor la necesidad de que "formen parte de la plantilla del colegio para estar a disposición de los menores en el mismo horario escolar que los niños", lo que ayudaría a poder "intervenir en el momento óptimo" y observar con el "valor de lo cotidiano".

Detección temprana y prevención


El psicólogo educativo puede trabajar en "prevención" facilitando un "desarrollo equilibrado y una mejora en el rendimiento educativo de los menores", pero no sería el único beneficio de su instauración en los centros escolares. Como bien demandan los educadores, se convertiría en esa "figura a la que ellos podrían recurrir ante cualquier señal de alarma".

Calvo matiza que es importante destacar que "al profesorado se le puede formar para entender, pero no para atender porque no es su cometido ni cuentan con los conocimientos apropiados para ello. Los que tienen que intervenir son los psicólogos, que son quienes cuentan con la formación adecuada", explica. En este sentido, asegura que aunque ya existe la figura del orientador en muchos colegios, estos no tienen que ser tener formación en Psicología. "Son psicopedagos o figuras similares, pero ellos no cuentan con los mismos conocimientos que un especialista, por ello no pueden atender estos problemas de salud mental".


"El orientador que no es psicólogo no puede atender problemas de salud mental"



El psicólogo educativo ejerce de puente con las familias


Otro punto a favor de la integración de los psicólogos en los colegios es que sirven de "puente con las familias". Muchas veces los padres o tutores de los niños no saben cómo enfrentarse a ciertos problemas derivados de la vida escolar: acoso, fracaso escolar, redes sociales... dificultades que generan "desconcierto sobre cómo actuar". Calvo matiza que las familias se encuentran "desvalidas y desorientadas, en ese momento se precisa una ayuda que se puede encontrar en el psicólogo educativo que es un especialista que podría estar no solo al servicio de profesorado y alumnado, sino también de las familias".

"Los beneficios son múltiples" y se presenta como solución, no solo para el momento en el que surge un problema puntual de salud mental que "en dos o tres sesiones con un psicólogo se puede dotar de herramientas al menor para superar esa crisis", sino que también sirve para establecer una coordinación entre el colegio y las familias cuando hay un trastorno diagnosticado. Este apoyo especializado en el colegio "facilitaría la atención continuada del menor".
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