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Una proteína mantiene dormidas las células en la metástasis de mama

Los tumores en los que no se activa la quinasa MSK1 se asocian a un riesgo de recurrencia más anticipado

Núcleos de células metastásicas del cáncer de mama, con las quinasas MSK1 en verde.
Una proteína mantiene dormidas las células en la metástasis de mama
Redacción
Martes, 23 de enero de 2018, a las 13:15
Investigadores del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) han identificado una proteína de los genes que mantiene en estado durmiente (latencia) a células de cáncer de mama ya esparcidas en metástasis, y que podría ayudar a predecir recaídas en pacientes y a poner en latencia la metástasis.

En el estudio clínico, que publica Nature Cell Biology, han analizado el tipo más frecuente de tumor de mama –el estrógeno positivo (ER+), que supone el 80 por ciento de los casos– y han detectado que los tumores de pacientes en los que no está activa esta proteína, la quinasa MSK1, “se asocian a un riesgo de recurrencia más anticipado”, mientras que aquellos que la expresan hacen la metástasis más tarde en el tiempo.

“Hasta ahora, los mecanismos que permitían a las células de cáncer de mama salir de la latencia eran poco conocidos en modelos preclínicos y menos en pacientes”, ha observado el investigador de Icrea que ha dirigido el equipo, Roger Gomis, y que ha resaltado el interés del grupo por comprender su funcionamiento, sobre todo el del componente tiempo, ya que varía mucho entre pacientes.

Este descubrimiento del laboratorio de Control de Crecimiento y Metástasis del Cáncer del IRB Barcelona, a cargo de Gomis, podría favorecer identificar a los enfermos con riesgo cercano en el tiempo de sufrir recaídas, y así ajustar el tratamiento según dicho pronóstico.

También podrían intentar mimetizar la función de la quinasa MSK1 en un tratamiento, con el objetivo de mantener las lesiones metastásicas en estado de latencia y asintomáticas durante el máximo tiempo posible.

Han colaborado en el trabajo laboratorios del programa de Oncología del IRB Barcelona, a cargo de Salvador Aznar Benitah y Ángel R. Nebreda; del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), de Violeta Serra; del Hospital Clínic de Barcelona, con Aleix Prat al frente, y del Hospital del Mar, con Joan Albanell. La primera autora del artículo es Sylvia Gawrzak, investigadora posdoctoral en el Laboratorio Eruopeo de Biología Molecular (EMBL) en Heidelberg, Alemania.