Xosé Bustelo, director científico del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca (CIC).
La
encapsulación de células CAR-T en sistemas porosos
nanoestructurados bioactivos para su liberación dirigida en
tumores sólidos, proyecto financiado por los
Fondos de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea, ha finalizado este año con resultados muy
prometedores. La investigación, desarrollada por varias instituciones
académicas españolas, demuestra en fase preclínica que la creación de estas
nanocápsulas, óptimas en términos de estructura y composición, permite actuar sobre cualquier
remanente de tumor sólido que no haya sido erradicado. El siguiente paso será trasladar estos resultados a
modelos animales, como ratones y primates, para evaluar la toxicidad antes de avanzar hacia un
posible ensayo clínico.
La investigación, iniciada en 2023, contó con la participación del
Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, el
Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer (Ciberonc), la
Universidade de Santiago de Compostela y el
Cima Universidad de Navarra. Uno de los principales coordinadores del proyecto es
Xosé Bustelo, investigador del Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca y de Ciberonc, quien destaca en
Redacción Médica la técnica empleada: “Se utilizó la estrategia del
caballo de Troya, que consiste en introducir
células CAR-T en el tumor ocultas dentro de una nanocápsula para que, una vez liberadas, provoquen la destrucción de las células tumorales circundantes de la forma más eficaz posible”.
El especialista afirma que todo el proyecto “fue complejo desde el
punto de vista científico, ya que reunió a nanotecnólogos, oncólogos, hematólogos, entre otros profesionales”. A partir de ahí, se consiguió a
nivel preclínico “una formulación precisa que determina cuáles son las cápsulas óptimas y la cantidad necesaria de biogenes y citoquinas que deben incorporar para asegurar la viabilidad de las CAR-T”.
La investigación logró, también a nivel preclínico, que estas CAR-T administradas dentro de nanocápsulas “fueran mucho
más activas contra el tumor y que sus efectos
persistieran en el tiempo con mayor eficacia que cuando la terapia se administra de forma sistémica”. Para el especialista, “los
resultados son prometedores, especialmente en el ámbito de los
tumores sólidos extirpables, por lo que es posible vislumbrar una opción más viable y económica que las CAR-T comerciales en esta indicación”.
El siguiente paso: tratar a nuevos organismos
Aunque todavía es necesario
realizar más estudios preclínicos antes de llevar estas cápsulas a un ensayo clínico, Bustelo pone el foco en la necesidad de comprobar que “la formulación desarrollada sigue funcionando en diferentes tipos de organismos, como los
primates. Lo que funciona en ratones puede ofrecer resultados distintos en humanos”. El hecho de administrar materiales químicos dentro de un tumor “puede generar alergias o reacciones del propio organismo, por lo que es necesario avanzar con cautela”.
Para acelerar la transferencia de estas innovaciones a la práctica clínica, el investigador recuerda que el
Centro de Terapias Avanzadas de Galicia trabaja actualmente en “sintetizar estas cápsulas con CAR-T incorporadas y generar entornos compatibles para su administración en pacientes”.
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