Patricia Leonors relata que la presión y la autoexigencia durante Bachillerato afecta en la elección que tomas

Cambiar Medicina por Física: "Pensaba que no podía aspirar a menos"
Patricia León, estudiante de Física.


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Muchos estudiantes con expedientes brillantes tienen en la cabeza una idea casi automática: con determinadas notas no se puede aspirar a cualquier carrera, sino a aquellas con las notas de corte más altas. La excelencia académica se convierte así en una 'maldición' impidiendo que la elección sea real y el acceso a grados como Medicina funcione como una medida de valía personal más que como una decisión vocacional. Es la situación que transmite Patricia Leonors a través de un vídeo sobre el proceso personal que la llevó a cambiar Medicina por Física en el último momento.

"Desde pequeña siempre me había encantado Medicina", cuenta Leonors, que reconoce que durante años estuvo convencida de que acabaría estudiando esa carrera. Su consumo habitual de contenidos sobre Cirugía, Pediatría o Traumatología y el seguimiento de divulgadoras médicas en redes reforzaron esa idea. Sin embargo, con el tiempo, esa expectativa dejó de ser solo suya. "Se lo acabé diciendo a todo el mundo y al final, más que ser una expectativa mía, era una expectativa ya del resto", explica.

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Durante Bachillerato, esa presión se tradujo en una exigencia constante por mantener una nota media muy alta. "Yo me había autoconvencido de que tenía que entrar a una carrera con una nota de corte de trece y pico, que no podía aspirar a menos", relata. En su caso, el objetivo de estudiar Medicina quedó ligado a la idea de éxito académico más que a la vocación en sí. "Ya no era un amor por la Medicina, era que me había metido en esa rueda de hámster de sacar todo nueve, todo diez", resume.

Asignaturas memorísticas 


Leonors reconoce que, mientras tanto, había otras facetas que le llenaban más. Explicar conceptos a sus compañeros, grabar vídeos y transmitir conocimiento era algo que disfrutaba especialmente. También identificó una diferencia clara en su forma de aprender. "Me agobiaba muchísimo con las asignaturas memorísticas, sin embargo, con las de razonamiento y lógicas tenía mucha más facilidad", señala.

Con una nota de corte de 13,2 en la PAU, podía acceder a Medicina en la universidad que deseaba. Aun así, el día antes de que se publicara la lista definitiva de admisión, tomó una decisión clave. "Cogí toda esa presión y todas esas expectativas, me las metí en el bolsillo, lo cerré con cremallera y dije: voy a cambiar la lista de elección", explica. Dio la vuelta al orden y colocó Física en primer lugar.

"Yo voy a ser muy feliz entendiendo el mundo", afirma sobre su elección. Aunque reconoce que Medicina sigue siendo "una espinita" que se le ha quedado clavada, no se arrepiente del camino elegido. "Mi sueño ha ido cambiando y me he dado cuenta de que lo que me hace más feliz no es lo que piensen los demás, sino explicar", concluye. 
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