Redacción Médica
26 de septiembre de 2018 | Actualizado: Martes a las 21:50
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El uso de fármacos hipnóticos 'autorecetados' afecta al 4% de la población

En especial mujeres mayores de 30 años, según la SEN

Carles Gaig, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
El uso de fármacos hipnóticos 'autorecetados' afecta al  4% de la población
Redacción
Jueves, 16 de marzo de 2017, a las 12:00
La cantidad de españoles que recurren a hipnóticos sin receta para conciliar el sueño se cifra en un 3,9 por ciento, un porcentaje que ha aumentado en los últimos años, en especial entre las mujeres de más de 30 años, según la última encuesta del Observatorio Español sobre Drogas (OED).

“Los fármacos hipnóticos tomados de forma habitual, y sin control médico, pueden tener muchos efectos secundarios, algunos realmente graves, como es el caso de las benzodiacepinas”, ha advertido Carles Gaig, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

“Estimamos que entre un 20 y 48 por ciento de la población adulta sufre, en algún momento, dificultad para iniciar o mantener el sueño y que en al menos un 10 por ciento de estos casos se debe a algún trastorno de sueño crónico y grave”, ha señalado Gaig.

En este contexto y debido a la celebración, este viernes, del Día Mundial del Sueño con el lema Dormir profundamente, nutre la vida, se incide en la importancia de obtener una buena calidad de descanso nocturno.

De acuerdo con los datos de la SEN, alrededor de un 30 por ciento de la población española sufre alguna patología del sueño. Sin embargo, y a pesar de que la gran mayoría de los casos son tratables, menos de un tercio de las personas con problemas de sueño buscan ayuda profesional.

Aunque existen unas cien patologías del sueño, la más frecuente es el insomnio, con una prevalencia de entre el 20 y el 30 por ciento. Le siguen el síndrome de las piernas inquietas, que afecta alrededor de un cinco por ciento de la población y el síndrome de apneas-hipopnea del sueño (4-5 por ciento).

Otros trastornos relacionados más graves

Menos frecuente pero más graves, otras alteraciones del ciclo del sueño son la narcolepsia, las parasomnias no REM y el trastorno de conducta de fase REM, este último cada vez más estudiado porque se relaciona con los primeros síntomas del párkinson.  

“Sin embargo, el diagnóstico de estas enfermedades es aún bastante escaso. Por ejemplo, calculamos que un 90 por ciento de los pacientes con apnea del sueño, un 90 por ciento de las personas con el síndrome de las piernas inquietas y entre un 60 por ciento y un 80 por ciento de los pacientes con narcolepsia no están diagnosticados”, ha señalado el neurólogo de la SEN.
“Los desórdenes del sueño se pueden prevenir y tratar, pero para ello es necesario tener diagnósticos precisos”, ha añadido.

“Una persona tiene buena calidad de sueño cuando el tiempo dedicado a dormir le permite sentirse descansado al día siguiente, cuando no hay interrupciones en los ciclos de sueño y cuando el sueño es lo suficientemente profundo para ser restaurador. Si no es así, lo recomendable es acudir a un profesional y, sobre todo, no automedicarse”,  ha aconsejado.

18 de marzo: Día Europeo de la Narcolepsia

Con relación a la narcolepsia, cuyo Día Europeo se celebra el 18 de este mes, este especialista ha revelado que tan solo “un 10 por ciento de los pacientes manifiesta todos los síntomas y, la gran mayoría, experimenta sólo algunos, lo que dificulta su diagnóstico”. Otras fuentes de la SEN aseguran que, en España, tan solo hay diagnosticados entre un 20 y un 40 por ciento de los casos y que, además, el retraso en dar con la enfermedad se alarga, a veces, hasta diez años.

“En España, la narcolepsia afecta a unas 25.000 personas pero estimamos que, además, hay muchos casos sin diagnosticar y otros muchos no lo está correctamente, por lo que esta cifra podría ser mayor”, ha destacado Gaig.

La causa exacta de la narcolepsia sigue siendo desconocida, aunque las líneas de investigación actuales apuntan hacia la posibilidad de que exista una cierta predisposición genética sobre la que influirían factores externos, como las infecciones.

Los primeros síntomas de la enfermedad se suelen iniciar cuando el paciente tiene entre 15 y 25 años. No obstante, un 34 por ciento de los pacientes tienen los primeros síntomas antes de los 15 años, un 16 por ciento antes de los 10 años y un 4,5 por ciento antes de los cinco años de edad.