Sede del Ministerio de Sanidad.
La
huelga médica indefinida convocada a partir del 16 de febrero ha elevado la presión contra el Gobierno en pos de un código laboral propio para el gremio. Pese a ello, los seis sindicatos que componen el comité de huelga han dejado claro que
mantienen su mano “tendida al diálogo” con la “esperanza” de que el Ministerio de Sanidad “reconsidere tomar las conversaciones que permitan avanzar conjuntamente en la búsqueda de acuerdos para mejorar las condiciones laborales de los profesionales”. Sin embargo,
desde el ministerio rechazan abrir un foro paralelo al del Ámbito de Negociación, donde están representados CESM y el resto de sindicatos del diálogo social sanitario a nivel estatal y en el que, cabe recordarlo, se sigue abordando la reforma del Estatuto Marco que engloba a todos los profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS): “Las negociaciones son con el Ámbito, donde están los sindicatos elegidos por los trabajadores”, trasladan fuentes del departamento a
Redacción Médica.
Sanidad recuerda que ya se mantuvieron once reuniones con el anterior comité de huelga, compuesto por CESM y SMA, y que, de hecho, se atendieron varias de las demandas de ambos sindicatos -como la inclusión de un capítulo dedicado a los médicos en el Estatuto Marco-. Si el ministerio decidió cerrar ese canal de comunicación fue, según las mismas fuentes, porque era imposible atender el resto de reclamaciones:
“No se va a fragmentar el sistema por un comité de huelga”.
El diálogo Sanidad-médicos, roto desde diciembre
Aquella ruptura se materializó el 17 de diciembre, el mismo día en el que Sanidad anunció un
“preacuerdo” con los sindicatos del Ámbito de Negociación para seguir avanzando en la actualización del Estatuto Marco. Según el ministerio, Satse, CCOO, UGT, CSIF y CIG-Saúde
descartaron retirar el borrador que había sobre la mesa a pesar de que
algunas comunidades autónomas habían exigido reiniciar las negociaciones. CESM se desmarcó enseguida del preacuerdo, y otro de los sindicatos del Ámbito, CIG-Saúde, hizo lo propio después.
Esa misma tarde, en su enésima cumbre con el comité de huelga médica tras el paro convocado por CESM y SMA entre el 9 y el 12 de diciembre, Sanidad reiteró su negativa a crear un Estatuto Médico y defendió que su propuesta de Estatuto Marco respondía a las demandas de todos los colectivos del SNS. En un comunicado, lamentó que CESM y SMA optaran por “mantener una
estrategia de presión basada en la exigencia de constituir una mesa de negociación específica y paralela, distinta del Ámbito de Negociación común”.
Según el ministerio, esa táctica era “incompatible con los principios del diálogo social y con la legalidad vigente, que no permite la fragmentación de los procesos negociadores ni la creación de estatutos específicos por categoría profesional”. El departamento, además, apeló a la necesidad de no “invadir competencias autonómicas” ni “romper la cohesión del SNS” con un Estatuto propio. Fuentes del comité de huelga acusaron a Sanidad de
“despreciar el tiempo y el compromiso adquirido de los responsables sindicales”: “No ha sabido valorar el impacto del amplio seguimiento de la huelga entre los profesionales y su repercusión entre los pacientes y las listas de espera”.
Negociación del Estatuto Marco: así están las conversaciones
Según ha podido saber este periódico, las conversaciones en el Ámbito de Negociación podrían retomarse la próxima semana. En el
último borrador de Estatuto Marco enviado a los sindicatos, Sanidad
extendió a los días no laborables el límite de 17 horas para las guardias y otorgó más peso a la negociación en las mesas sectoriales. Sin embargo, las centrales aún siguen exigiendo garantías para que se cumplan dos de sus grandes demandas: el acceso a la jubilación anticipada con coeficientes reductores y la revalorización salarial ligada al nuevo modelo de reclasificación profesional.
Para cumplir esto último, Sanidad se comprometió a reflejar, en un documento paralelo, un acuerdo para “orientar” en el futuro las negociaciones con los dos ministerios competentes en la materia: Función Pública y Hacienda. Otra cosa es que llegue a materializarse ese pacto.
Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) siguen prorrogados desde 2023, y fuentes oficiales advierten de las dificultades que entraña abordar cualquier cambio estructural sobre retribuciones públicas en esta situación.
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