Sanidad presenta una nueva edición del manual de buenas prácticas para garantizar una correcta intervención sanitaria

Nueva guía de buenas prácticas en eutanasia.
Ministerio de Sanidad.


SE LEE EN 4 minutos
El Ministerio de Sanidad se prepara para la actualización de la intervención profesional ante casos de muerte asistida. Así, el departamento gubernamental ha diseñado la segunda edición del Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia, a través de la labor de la Dirección General de Salud Pública y Equidad en Salud, en coordinación con las comunidades autónomas. Un texto que refuerza el rol de la Enfermería en este procedimiento, agiliza su tramitación en pacientes puntuales e incorpora una nueva estructura organizativa para homogeneizar el proceso en todas las comunidades autónomas.

El documento actualiza la versión publicada en 2021 tras más de cuatro años de aplicación de la Ley Orgánica 3/2021, por la que se regula la eutanasia. En el nuevo manual se han integrado las aportaciones de profesionales sanitarios, comisiones de garantía y evaluación, expertos y sociedad civil, con la misión de convertirlo en referente para la aplicación uniforme de las garantías previstas en la citada normativa.


Principales novedades


Este manual de buenas prácticas busca mejorar y facilitar el camino que recorren todos los pacientes que solicitan la eutanasia. Para ello, aboga por fortalecer el acompañamiento de las plantillas del Sistema Nacional de Salud (SNS). De esta manera, incorpora a la enfermera del equipo asistencial como figura de referencia. La guía puntualiza que esta profesional se centrará en el apoyo informativo y arropamiento de la persona, desde la preparación del entorno y material necesario y la realización de los cuidados pertinentes propios de su competencia. Además, pone en valor la capacidad de este perfil sanitario a la hora de valorar, ayudar a cuidadores y familiares y orientar sobre los recursos disponibles para el duelo.

Asimismo, el documento apuesta por una nueva estructura organizativa fundamental en las unidades administrativas de apoyo, algunas ya activas en determinadas comunidades autónomas, donde facilitan información a la ciudadanía, apoyo operativo a los profesionales y coordinación con los servicios de salud. La misión de este sistema es homogeneizar la prestación en toda la geografía española, a la vez que se garantiza un acceso equitativo y un funcionamiento correcto.


La guía de buenas prácticas apuesta por una nueva estructura organizativa fundamentada en las unidades administrativas de apoyo



Los tiempos relativos al procedimiento también padecen modificaciones. Por un lado, el documento impulsa una tramitación abreviada para los casos más urgentes -aquellos que presentan riesgo de pérdida inminente de capacidad o fallecimiento-, sin menoscabar sus garantías legales. También amplia el aplazamiento del proceso hasta los seis meses, una vez reconocido el derecho de prestación. Hay que recordar que antes no superaba los dos meses.

Por otro lado, el instrumento técnico determina la posibilidad de suspender temporalmente el proceso por circunstancias excepcionales acorde con la legislación vigente. Es más, puntualiza que, si el trámite se detiene por causas del solicitante y no se reactiva en tres meses, se procederá al cierre y archivo del expediente. Una circunstancia que no imposibilita que la persona pueda llevar a cabo otra solicitud en el futuro.

En relación a la donación de órganos, el manual añade un apartado específico adaptado a los protocolos vigentes de Organización Nacional de Trasplantes (ONT). La intención es que esta opción se ofrezca siempre y sin interferir en la tramitación de la solicitud de eutanasia.

Además, Sanidad busca dotar de una mayor seguridad durante y tras el proceso. Para ello, agrega la regulación del Registro Nacional de Instrucciones Previas de 2022, que permite incluir la ayuda para morir en un apartado específico y oficial del historial de cada persona y así eliminar confusiones administrativas. También refuerza la relevancia de cumplimentar correctamente los certificados de defunción -el fallecimiento derivado de la eutanasia se considera muerte natural-. A su vez, incrementa las medidas de accesibilidad para personas con discapacidad, como el acceso a información en braille, pictogramas o mediante intérpretes de lenguas de signos.


Previsible aprobación


La intención del Ministerio de Sanidad era presentar este documento en la última reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS). Sin embargo, el orden del día quedó aplazado tras centrarse la reunión en las huelgas médicas unidas al Estatuto Marco.

De esta manera, se prevé que esta guía actualizada reciba el visto bueno en el próximo encuentro entre el departamento gubernamental y las comunidades autónomas. Una cita fijada para el 9 de abril.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.