Laureano Molins López-Rodó presidente de la Fundación SECT (Sociedad Española de Cirugía Torácica) y de la Comisión Nacional de Neumología.
La modernización técnica llega al programa formativo de la especialidad de
Cirugía Torácica. El
Ministerio de Sanidad ha sometido a audiencia pública el nuevo plan de estudios, que actualiza no solo el temario, sino también la estructura de la evaluación y los r
equisitos para la acreditación de unidades docentes. Frente al modelo anterior, que retrasaba la inmersión en las
guardias de la especialidad hasta el tercer año, el nuevo marco limita las urgencias hospitalarias generales exclusivamente al primer año. A partir del segundo, se establecen
entre cuatro y seis guardias en Cirugía Torácica, Cirugía General o en modalidades mixtas torácico-cardíacas, según las necesidades del hospital. Asimismo, el nuevo plan incorpora rotaciones en Radiodiagnóstico y Anestesiología. El programa podrá recibir aportaciones hasta el
19 de mayo.
La revolución digital transforma la cirugía torácica
El nuevo programa formativo pone sobre la mesa el gran
salto tecnológico de la especialidad e incorpora, de forma explícita, la participación en procedimientos de cirugía robótica (RATS) y un marcado impulso a la videotoracoscopia (VATS). Además, se establece una
rotación específica y obligatoria de dos meses en trasplante pulmonar durante el cuarto año de residencia, algo que en 1996 se citaba únicamente como una “realidad clínica” emergente. El nuevo marco también integra competencias en técnicas avanzadas como la
ecobroncoscopia (EBUS) para biopsia ganglionar, el uso de válvulas endobronquiales (EBV) y las técnicas de preservación de órganos.
En el ámbito de la evaluación, se introducen herramientas como la observación estructurada de la
práctica clínica (Mini-CEX, DOPS, OSATS), el feedback 360° y el Script Concordance Test (SCT) para valorar el razonamiento clínico. Asimismo, se exige el uso de un portafolio como registro documental y reflexivo del aprendizaje, con entrevistas periódicas estructuradas con el tutor, al menos de forma trimestral. Además, se establece la obligatoriedad de que el futuro especialista sea firmante de, al menos, una
publicación científica de la especialidad.
El programa también formaliza la evaluación de competencias transversales como la bioética, la comunicación clínica, la salud digital y la investigación, incorporando además la
perspectiva de género y edad.
Más exigencia en quirófano para los residentes
El nuevo itinerario eleva las exigencias quirúrgicas de los residentes al obligarles a participar en
200 intervenciones de resecciones mayores y sublobares anatómicas, de las cuales al menos 50 deberán realizarse como primer cirujano. Frente a ello, el modelo de 1996 se limitaba a señalar como “conveniente” haber realizado unas 20 cirugías mayores.
Cambios en los requisitos para hospitales
Este programa
MIR refuerza los criterios para la acreditación de unidades docentes al exigir un mínimo de siete especialistas en plantilla, la realización de al menos
600 cirugías mayores anuales y la disponibilidad de cinco sesiones quirúrgicas semanales para poder formar a un residente. Por el contrario, el documento de 1996 se centraba casi exclusivamente en la formación del residente, con objetivos, contenidos y rotaciones, y no establecía requisitos mínimos de personal ni de volumen quirúrgico para la a
creditación de los hospitales.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.