La delegada del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas, Xisca Sureda, expone en esta entrevista los retos del organismo

Entrevista a Xisca Sureda, delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.
Xisca Sureda, delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.


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La epidemióloga Xisca Sureda Lull ha completado su primer cuatrimestre al frente del Plan Nacional sobre Drogas (PNSD). Hasta ahora, su trayectoria laboral se había centrado en la academia y en la investigación. Sin embargo, su objetivo siempre ha sido claro: lograr que los hallazgos y la evidencia científica tengan aplicación real y transferencia política. Este mismo mantra es el que ahora guía su etapa como delegada del Gobierno para el organismo. Los retos son muchos, aunque la aprobación de la ley de Alcohol y Menores parece el prioritario. En su despacho de la Plaza de España de Madrid, donde recibe a Redacción Médica, Sureda desgrana los objetivos y desafíos a los que se enfrenta en este nuevo mandato.

Xisca Sureda, delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.


Usted participó en la evaluación del proyecto de la Ley de Alcohol y Menores, que actualmente es un proyecto de ley. ¿Cuándo se prevé su aprobación definitiva?

Está en trámite parlamentario y no sabemos cuándo se va a aprobar, si es que lo hace, aunque esperemos que sí. Desde la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas ahora estamos trabajando en las enmiendas para lograr que haya consenso y se pueda aprobar.

Entrevista completa a la delegada de Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Xisca Sureda.


En otras ocasiones ha hablado de la necesidad de negociar. ¿Cuáles son esos puntos susceptibles de negociación y cuáles son las líneas rojas para el PNSD?

Van un poco en conjunto. Una de las líneas que estamos debatiendo es el tema de la regulación de la publicidad y promoción de alcohol. Ahí es donde tenemos que mantener firme nuestra posición. Sabemos que la promoción y la publicidad de alcohol tienen una relación directa con la normalización del consumo y el propio consumo en el grupo de menores. Debemos tener en cuenta que es una ley enfocada a la protección del menor. Queremos conseguir una desnormalización de ese consumo y una disminución de la prevalencia.


"El proyecto de ley de alcohol ya  establece unas líneas de trabajo para hacer una mayor vigilancia y monitorización"



¿Qué papel considera que deben tener los profesionales de Pediatría para hacer frente a las adicciones entre los menores y qué papel juega la formación específica?

En el proyecto de ley de alcohol ya se establecen unas líneas de trabajo para hacer una mayor vigilancia y monitorización. También se insta a que haya un mayor margen de acción desde Atención Primaria. Creo que esto va a ser un paso fundamental.

Para mí la formación siempre es un tema relevante y muy importante a tener en cuenta. De hecho, aunque estemos trabajando en la nueva estrategia, en la que tenemos ahora ya hay una parte dedicada a la formación profesional. Nosotros apoyamos el intentar la financiación y los recursos necesarios para poder llevar a cabo esa formación. Y, evidentemente, en el tema del alcohol es muy necesaria.

Un instante en la entrevista con Redacción Médica.


¿Cómo se está reforzando la detección precoz de los trastornos por consumo de sustancias en Atención Primaria y en el ámbito hospitalario? ¿Cuál es el papel de los profesionales sanitarios en esta primera identificación?

En lo que a nosotros respecta, trabajamos dentro de lo que es la propia estrategia en detección precoz del consumo de sustancias, lo que sería también la propia prevención. Pero son las comunidades autónomas las que tienen la mayor parte de las competencias en la detección precoz y la prevención.

Por otro lado, creo que en materia de prevención faltan recursos para poder hacerlo. Eso lo sabemos por lo que pueden comentar los profesionales sanitarios. Las preguntas sobre el consumo muchas veces se hacen cuando los pacientes entran en el sistema por una urgencia hospitalaria o por necesidad de un posible tratamiento. Es decir, llegan una vez que ya sostienen altos niveles de consumo, a no ser que haya una intoxicación. Por tanto, se necesitan más recursos económicos para hacer una mejor detección precoz.

Hace unos meses se aprobó la regulación del uso del cannabis medicinal y, recientemente, el secretario de Estado de Sanidad abrió la puerta a revisar esta normativa, ya sea para ampliar los lugares de dispensación o para aumentar la lista de medicamentos disponibles. ¿Se contempla también aprovechar este momento para regular el uso recreativo del cannabis?

El Real Decreto lo que regula es el uso medicinal del cannabis. No estamos entrando en hablar de la regulación del uso recreativo, que es un tema aparte. Este es un debate que se puede generar, pero nosotros, al menos desde la Delegación, nos mantenemos en que necesitamos una revisión de la evidencia científica sobre las consecuencias que podría tener o no una regulación de ese cannabis recreativo.

Debemos actuar con el principio de precaución, basarnos en la evidencia existente y aprender del ejemplo de otros países que sí lo han regulado. Esto nos permitirá ver cuáles han sido las consecuencias, cómo han cambiado los patrones de consumo y cómo es esa monitorización de los consumos en los países en los que sí está regulado. Yo soy muy precavida y, ahora, de momento, quiero observar y ver qué pasa en países en los que ha habido una regulación, pensando en qué consecuencias podría tener tanto a nivel de los consumos como a nivel de las personas que acceden a tratamiento. Es decir, ver si realmente podría ser más problemático o no. Eso solo lo podemos saber basándonos en la evidencia.

Xisca Sureds durante la entrevista con Redacción Médica.


Los patrones de consumo han cambiado con respecto a hace unas décadas. ¿Qué tendencias resultan hoy más preocupantes desde el punto de vista de la salud pública?

En lo que respecta a drogas legales, es decir, el tabaco y el alcohol, los niveles de consumo siguen siendo muy altos; son las sustancias más consumidas. Es verdad que hemos observado un descenso importante en el consumo de tabaco, tanto en población adulta como en población joven. Esto refuerza el impacto positivo que tienen las políticas de control y prevención del consumo de tabaco. Aun así, debemos reforzar las normativas existentes para seguir observando esa disminución de la prevalencia y conseguir la desnormalización de este consumo.

En el caso del alcohol, aunque vemos que ha habido una disminución en los últimos años más pronunciada en la población más joven, si miramos los datos en población adulta vemos una disminución, pero ligera. Los niveles de consumo siguen estando por encima del 70 por ciento en la población adulta. Son consumos preocupantes y ahí tenemos mucho trabajo por hacer. Creo que la aprobación de la ley de alcohol y menores es fundamental para seguir avanzando en este ámbito.

En relación con las sustancias ilegales, el cannabis es la más consumida. Es verdad que los últimos datos de la encuesta en población joven son muy positivos y nos indican una disminución en ese consumo. Sin embargo, no la vemos tanto en la población adulta, por lo que debemos pensar en cómo podemos actuar para intentar desnormalizarlo y disminuir el consumo. En otros tipos de droga tenemos el caso de los hipnosedantes, que nos preocupan mucho más en mujeres que en hombres. Sigue habiendo una prevalencia que debemos vigilar tanto del uso con receta como del uso sin receta. El resto de sustancias, aunque sí nos preocupan porque se van introduciendo muchísimas sustancias psicoactivas nuevas en el mercado, son consumos más residuales. Llevamos años viendo una estabilización de esos consumos con prevalencias por debajo del 2 por ciento.


"Falta una coordinación sobre la que debemos estar encima y que queremos apoyar, aunque es competencia de las comunidades"




Uno de los retos habituales es la continuidad asistencial del paciente con adicciones. ¿Qué medidas se están impulsando para mejorar la coordinación entre Atención Primaria, Salud Mental y los recursos específicos de adicciones dentro del Sistema Nacional de Salud?

Eso no son competencias propias de la Delegación. Ahí hay mucho trabajo que viene por parte del Consejo de Salud Mental y mucho trabajo que es competencia de las propias comunidades.

Muchas veces, en el tema de la atención a las adicciones, no sabes si te entra por la vía del sistema sanitario o por los centros de atención en adicciones. Ahí es verdad que falta una coordinación sobre la que debemos estar encima y que queremos apoyar, aunque es competencia de las comunidades. En estos puntos es donde vemos que no se cumplen los objetivos de la propia estrategia, principalmente por la dificultad de coordinación y porque la vía de acceso al tratamiento depende de cada comunidad autónoma, ya sea a través del sistema de salud mental, del sistema sanitario general o de recursos específicos para adicciones.

Lleva apenas unos meses en el cargo. ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la Delegación del Plan Nacional sobre Drogas?

Para mí, lo fundamental es que se apruebe la ley de alcohol y menores. Estamos trabajando ahora en la nueva estrategia y en el nuevo plan de acción. A raíz de haber hecho esta evaluación, vemos líneas que consideramos que van a ser prioritarias dentro de la nueva estrategia. Una es, por ejemplo, el tema de las adicciones sin sustancia, las comportamentales. La adicción al juego online y a las redes sociales es algo que nos preocupa y debemos ver cómo lo enfocamos en nuestra estrategia y plan de acción.

Por otra parte, está el tema de impulsar más el uso o la implementación de programas de prevención basados en la evidencia. Aunque sean competencias de las comunidades autónomas, creo que hay que hacer un esfuerzo para priorizar que se implementen esos programas en prevención. Hay que recordar que ya han demostrado eficacia y evidencia porque han tenido un proceso de evaluación.

Xisca Sureda, delegada del Plan Nacional sobre Drogas.


Está la cuestión de género, que debe integrarse de forma transversal en las distintas líneas de acción, tanto en prevención como en tratamiento. También hay que tratar el consumo de sustancias en personas mayores. Muchas veces nos enfocamos en la población más joven, pero tenemos un problema real en grupos de mayores sobre el consumo de sustancias o en personas mayores que tienen un envejecimiento prematuro y problemas crónicos derivados del consumo. Además, debemos estar en alerta con las sustancias psicoactivas y hacer muy bien la vigilancia y monitorización de todo aquello que llega.

¿En qué medida puede el Sistema Nacional de Salud contribuir al cumplimiento de estos objetivos?

Los diferentes ministerios y, dentro del propio Ministerio de Sanidad, las diferentes direcciones generales, tenemos la obligación de coordinarnos. Nosotros trabajamos muchísimo con el Ministerio del Interior y con la Fiscalía Antidroga. Es importante tener en cuenta los problemas que son competencia de otros ministerios, pero que al final son un problema de todos y de todas. Para eso es importante estar en contacto con todos los agentes implicados.

Por ejemplo, para elaborar nuestra nueva estrategia estamos haciendo una revisión no solo de nuestra estrategia, sino también de las estrategias internacionales en adicciones y de las de las propias comunidades autónomas. Además, estamos trabajando con expertos para complementar nuestro trabajo, contactando con personas clave para ese diseño. En ese sentido, los diferentes ministerios tenemos una labor de coordinación fundamental.

"La ley va a abarcar todo el ámbito nacional, pero respeta los principios de autonomía de las comunidades autónomas"




Hay algunas comunidades autónomas, como es el caso de Galicia, que están empezando a legislar sus propias leyes sobre adicciones. ¿Cree que es necesaria una gran ley estatal, más allá del plan?

Evidentemente, se necesita esa ley estatal, que es el proyecto de ley de alcohol y menores. Es lo que ha pasado con el tabaco. Puede haber normativas autonómicas, pero al final el que no exista una ley estatal dificulta mucho todo el trabajo a nivel nacional. La ley del tabaco ha sido fundamental para lograr los avances que hemos tenido en el consumo de tabaco y la disminución de la exposición al humo ambiental del tabaco. Por eso estamos trabajando para tener una ley estatal de alcohol y menores. La ley va a abarcar todo el ámbito nacional, pero respeta los principios de autonomía de las comunidades autónomas.

El papel de la investigación es clave a la hora de diseñar nuevas terapias y estrategias que ayuden a alcanzar los objetivos del Plan Nacional sobre Drogas. ¿Cómo puede impulsarse la investigación en este ámbito?

Creo que basarnos en la evidencia científica es fundamental para diseñar políticas públicas. Desde la política debemos apoyarnos en la mejor evidencia para poder diseñar estas políticas. A nosotros, como Dirección General, eso nos permite también marcar mucho las líneas prioritarias en las que queremos orientar la investigación.

Tenemos la suerte de contar con el Observatorio de Drogas, que hace una labor de vigilancia, y trabajamos conjuntamente con el Observatorio Europeo para conocer los niveles de consumo de sustancias en el país y compararlos con los datos europeos. Apoyarnos en la investigación, disponer de capacidad para financiar proyectos y contar con estos observatorios es clave para diseñar estrategias y políticas eficaces.

Xisca Sureda en su despacho del Plan Nacional sobre Drogas.

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