La tecnología de la información abre la puerta a nuevos profesionales en el ámbito de la salud

Ignacio H. Medrano, neurólogo y experto en inteligencia artificial, explica qué aporta la tecnología de la información a la Medicina.
Ignacio H. Medrano, neurólogo y experto en inteligencia artificial.


12 oct. 2023 11:55H
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La tecnología forma parte de la Medicina desde hace mucho: está detrás de un electrocardiograma, un catéter, una resonancia… pero la llegada de la tecnología de la información y de los datos masivos está cambiando el panorama. Esta incorporación plantea una serie de ventajas, como la creación de nuevos perfiles profesionales, destacando a los biotecnólogos, informáticos y expertos en data science; pero también una serie de 'amenzas' profesionales.

Ignacio H. Medrano, neurólogo y experto en inteligencia artificial, explica que la Medicina está envuelta de datos, datos clínicos que provienen de la atención de los pacientes, a partir de los cuales se forma la historia clínica. “Son, lo que podríamos llamar, datos ómicos o de biología de sistemas como son el genoma, el microbioma… Todo eso está en auge y expansión”, detalla.

Además, es “de lo más prometedor” pues, según sostiene, el análisis multicapa multimodal de todos ellos permite describir las enfermedades de una manera más precisa de lo que se hacía con los análisis tradicionales, y, además, posibilita hacer predicciones individualizadas, lo conocido como Medicina de Precisión.

“La convergencia tecnológica de nuevas capas de datos se va a ir afianzando, como la genómica o la historia clínica digital que, junto a la capacidad de análisis más fino, con lo que llamamos aprendizaje automático o inteligencia artificial, es lo que realmente nos está cambiando el paradigma”, asegura.


Nuevos perfiles profesionales


Medrano asegura que cada vez son más las nuevas profesiones sanitarias que se están desarrollando, muchas de ellas provienen de la biotecnología, algo que antes estaba menos presente.

Vemos como el análisis de datos gana cada vez más papel y como la informática en los hospitales pasa de ser algo secundario a estar en el centro de la investigación gracias a disciplinas como la evidencia del mundo real”, detalla.

Por tanto, el conocido como data science empieza a ser “fundamental” para que los clínicos puedan llevar a cabo la fabricación de algoritmos de aprendizaje automático con tareas predictivas.

Todo esto ha provocado que figuras que antes no eran tan relevantes, en los hospitales y servicios, ahora sí que lo sean. “Hay que estar todos los días interaccionando con ellos para poder sacar adelante cosas realmente novedosas en investigación clínica”, sostiene.

Precisamente, las investigaciones científicas avalan este argumento. “Lo vemos en las publicaciones en PubMed continuamente: el aprendizaje automático no para de crecer y solo se hace con la interacción de médicos y sanitarios con estas disciplinas capaces de hacer análisis de datos”, resume.


La otra cara de la moneda de la innovación tecnológica


Tal y como se ha explicado, las nuevas tecnologías pueden suponer una ventana para crear nuevos perfiles sanitarios o mejorar los que ya existen. Sin embargo, no todo es positivo y también conlleva ciertas ‘amenazas’ profesionales, según Medrano.

Por ejemplo, este experto explica que no tiene sentido negar que algunas tareas diagnósticas son “automatizables”. “Hay ciertas partes del diagnóstico que a medida que la inteligencia artificial va avanzando, es más precisa y tiene más demostraciones de dicha validez y más datos de los que nutrirse hacen que sea lógico que vayan siendo automatizadas”, insiste.


"De las máquinas me fío, pero en los humanos confío"



Pero no todo puede ser automatizable, pues la Medicina tiene un gran componente de pruebas empíricas, por las cuales se sabe que los humanos “son necesarios en el proceso de juicio clínico”. “Una cosa es tomar decisiones, que es lo que puede hacer una máquina, y otra es juzgar, que es lo que solo puede hacer un humano. De las máquinas me fío, pero en los humanos confío”, asegura.

Además, Medrano hace hincapié en que las máquinas son “muy buenas” en potencia de cálculo y en lógica, pero no tienen capacidad de pensar. “Pensar contrafactual es muy importante a la hora de tomar una decisión. Parece que no, pero ese pensamiento de contexto es muy importante. Incluso aunque no entremos en la parte más emocional de la relación médico-paciente, si solo pensamos en un proceso clínico, la interacción hombre-máquina parece que es lo que más resultados da”, concreta. La combinación de ambas fuerzas parece que es la “más certera”, según la evidencia.
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