Los factores de riesgo de esta patología son analizados durante el 49º Congreso Nacional de Separ

La exposición a agentes químicos, principal causa del asma ocupacional
Isabel Urrutia, responsable de la Unidad de Asma del Hospital Galdakao-Usansolo.


29 ago. 2016 12:20H
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Isabel Urrutia, neumóloga y responsable de la Unidad de Asma del Hospital Galdakao-Usansolo, ha realizado una revisión de los factores de riesgo, prevalencia, detección y tratamiento del asma ocupacional durante el 49º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), celebrado en Granada.

El asma relacionado con el trabajo, que incluye el asma ocupacional y el asma agravada por el propio trabajo, representa un gran problema para la salud debido a su elevada morbilidad aguda, a la discapacidad a largo plazo y a sus repercusiones socioeconómicas y médico-legales. En concreto, el asma ocupacional es la enfermedad respiratoria más frecuente y el riesgo atribuible a la exposición laboral es del 10 al 25% de los casos, equivalente a una incidencia de 250 a 300 casos por millón de habitantes anualmente.

Los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de esta patología, según Urrutia, son el grado y la duración de la exposición a los agentes responsables, esto es a los productos químicos. Asimismo, existen otros factores que también han sido relacionados como actores de riesgo. Entre ellos destacan la predisposición genética del paciente, la atopía o alergias, la presencia de rinitis o conjuntivitis ocupacional, el consumo de tabaco y el sexo del trabajador.

Antecedentes familiares, claves, pero no esenciales


“Las personas con antecedentes familiares de alergias son más propensas a desarrollar asma ocupacional, en particular a algunas sustancias como la harina, los animales y el látex. Cabe destacar, que incluso sin antecedentes médicos es posible desarrollar esta enfermedad si existe exposición a las condiciones que la inducen. La asociación del tabaco como factor de riesgo de asma ocupacional se ha demostrado que depende del tipo de agente contaminante”, ha añadido Urrutia.

“En mujeres la mayor prevalencia de casos de asma ocupacional se encuentra en aquellas expuestas a productos de limpieza, persulfatos, alérgenos biológicos y fibras textiles. Al contrario de los hombres dónde el mayor número de casos se concentra en la exposición a harinas, fibras minerales, soldaduras y disolventes”, ha asegurado

Los irritantes en altas dosis que inducen al asma ocupacional incluyen el ácido hidroclórico, el dióxido de azufre o amoniaco, especialmente utilizados en las industrias de petróleo o productos químicos, incluso en la pintura en aerosol, la instalación de aislamientos y en la fabricación de plásticos, goma y espuma. Estos productos químicos pueden causar asma en hasta un 10% de los trabajadores expuestos. “La exposición a estas sustancias químicas en concentraciones altas puede desarrollar disnea, tos y sibilancias inmediatamente que empeoran en el trabajo y mejoran fuera del mismo. Los trabajadores que ya tienen asma o otros trastornos respiratorios también pueden experimentar un aumento de sus síntomas durante la exposición a estos agentes irritantes”, ha asegurado la neumóloga.

Es importante que el paciente diagnosticado con asma ocupacional esté correctamente informado de su condición y que reciba el tratamiento farmacológico adecuado, en función de la gravedad del asma según las pautas establecidas en las guías de manejo, como en la Guía Española para el Manejo del Asma . “Los especialistas asistenciales debemos potenciar la formación en asma ocupacional con el fin de mejorar los índices de prevalencia, así como difundir y concienciar a la población de los síntomas principales y las posibles complicaciones que conllevan, especialmente en aquellos trabajadores que desarrollan actividades profesionales de riesgo”, ha concluido Urruti.
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