Médicos y enfermeros afirman que estas navidades las afrontan con "emociones encontradas". Imagen creada con IA.
Los termómetros están en mínimos, pero en muchos hospitales y centros de salud las fiestas navideñas llegan más ‘calientes’ que nunca. La del
Estatuto Marco se ha convertido en una conversación recurrente en pasillos y áreas de descanso, y los propios trabajadores constatan que las sensaciones son diferentes a otros años. “Se vive de otra manera, antes había resignación y ahora parece que muchos han abierto los ojos”, deslizan a
Redacción Médica voces del ámbito sanitario. A pesar del estruendo de las negociaciones entre el Ministerio de
Mónica García y los sindicatos para actualizar el código de derechos y deberes del sector,
médicos, enfermeros y técnicos niegan que existan
“tensiones” o “mal ambiente” entre colectivos profesionales. Aunque sí reconocen cierto “malestar” interno por la deriva de los acontecimientos.
En efecto, las campanadas han sorprendido a la sanidad española con los deberes aún por hacer para la
actualización del Estatuto Marco, que establece los condicionantes laborales de todos los colectivos de salud. Los sindicatos médicos se han desentendido de esa propuesta común y
exigen un código específico para su profesión al entender que presenta suficientes particularidades como para requerir una vía de contacto directa con el Ministerio de Sanidad. La negociación se encuentra en punto muerto, y en enero se esperan
nuevas jornadas de huelga y movilizaciones de los facultativos.
"Buena relación" entre colectivos sanitarios
Esta tensión tiene su eco en hospitales y centros de salud, donde en cualquier caso no se ha perdido el espíritu navideño. En Nochebuena, por ejemplo, “se procura hacer entre todos una comida más especial”, cuenta
Martín Ferrando, pediatra en San Juan de Alicante. “Siempre llevamos algo y los de cáterin también tienen algún detalle -destaca-. Tratas de hacerlo especial, aunque realmente lo que te apetece no es estar de guardia sino con la familia, eso es algo que no se puede cambiar”. También
Jesús Doblado, supervisor General de Enfermería en el sevillano Hospital de Valme, percibe que estas fiestas “se viven con
emociones encontradas”. “Se unen las vacaciones de gran parte del personal y las ausencias por enfermedad con la presencia de muchos profesionales contratados para estos días junto con la presión asistencial que sufrimos por la época del año”, apunta. No obstante, afirma que “siempre hay momentos para todo”.
Ni uno ni otro niegan que de puertas para dentro de los centros de salud hay cierto malestar con el Estatuto Marco como trasfondo, aunque niegan que la deriva de las negociaciones en el plano político y sindical haya enturbiado la relación entre profesionales de uno u otro ramo. “Hay una muy buena
colaboración entre médicos y enfermeros,
ha sido siempre impecable y lo ha seguido siendo”, sostiene Ferrando, quien concede que los rifi-rafes entre las centrales de facultativos y el resto de sindicatos puede hacer “parecer lo contrario desde fuera”.
“A nivel institucional parece ser que no, pero yo estoy notando el apoyo también de enfermeras y TCAES con los que trabajamos mano a mano;
nos dicen que no nos merecemos estas condiciones”, añade.
"Nos han incluido en su guerra"
Jesús Doblado rechaza también que exista “tensión como tal” entre colectivos. “
No se trata de una lucha de profesiones sino más bien que cada uno quiere lo mejor para su disciplina y el paso del tiempo ha enconado el proceso, lo cual lo complica todo un poco más”, explica.
“Creo que en la práctica clínica todos somos conscientes de la importancia real de cada una de las profesiones, y si eso se reflejara en el reconocimiento que merecen, la comunicación sería distinta, y eso, a su vez, permitirá avanzar y
mejorar la sanidad de todos”, asume el enfermero andaluz, que confiesa, en cualquier caso, que en el hospital se respira una cierta “molestia” por cómo se han sucedido las negociaciones para actualizar la carta magna del personal estatutario.
“No hay duda de que nuestra disciplina está
molesta porque los médicos nos hayan incluido en su guerra, dinamitando negociaciones que ya estaban encaminadas, y que dan respuesta a una injusticia demostrada hacia nuestro colectivo -asevera-. La enfermería con el A1 reconocido estará dónde debe estar. Después, los médicos que reciban lo que merecen, pero no utilizándonos como estrategia”.
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