Los facultativos asumen su frustración por la falta de avances con Sanidad, al que acusan de inmovilismo

 Ana Leyva, Víctor Pedrera y Jesús Martín advierten del desgaste en la carrera del Estatuto médico: "Damos mucho y nadie hace caso".
Ana Leyva, Víctor Pedrera y Jesús Martín.


Un año después de que los médicos prendieran la mecha e iniciaran las movilizaciones contra el Estatuto Marco, el reglamento que recoge los derechos laborales del personal de salud, ni siquiera se intuye una posibilidad de acercamiento entre el Ministerio de Sanidad y los sindicatos. Estos últimos, de hecho, consideran una nueva afrenta que el departamento de Mónica García haya elevado su propuesta inicial al Consejo de Ministros sin un acuerdo previo en cuestiones como la jubilación anticipada, la reclasificación profesional y, sobre todo, el establecimiento de un canal exclusivo de negociación entre las administraciones y los facultativos (que consideran que su voz se diluye al estar en la misma ‘mesa’ que el resto de ramas sanitarias). El efecto de las huelgas que se han sucedido hasta la fecha ha sido muy moderado, lo que provoca entre el colectivo un desgaste a dos niveles: económico y anímico.

En lo relativo al ‘bolsillo’ de los trabajadores, un reciente estudio suscrito por Vicente Matas, director del centro de investigación del Sindicato Médico de Granada (Simeg) reveló que cada vez que un médico hace huelga pierde en torno a 200 euros. Aquellos que, por ejemplo, hubiesen secundado todos los paros convocados entre febrero y mayo, habrían sufrido ya una merma económica de 4.000 euros. A ello se suma un componente emocional debido a la falta de avances reales en esa carrera hacia un Estatuto propio de la profesión médica, lo que se traduce, reconocen desde las propias centrales, en una menor afluencia a las manifestaciones (más allá de la alta cuota de servicios mínimos que se impone en los centros y hospitales).


"Estamos invirtiendo nuestro esfuerzo y nuestro dinero en algo que tenemos que no va a servir de nada"



“Es verdad que el seguimiento de la huelga es discontinuo”, concede Víctor Pedrera, secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), quien asume el “desgaste” propio de un conflicto que ha terminado por enquistarse. El dirigente valenciano matiza, no obstante, que el “enfado” entre el colectivo de facultativos no ha dejado de crecer en los últimos meses y que, “aunque el bolsillo pesa”, los trabajadores optan por otras fórmulas de presión como el cese de actividades voluntarias (las llamadas peonadas).

Hartazgo y pesimismo médico por el Estatuto Marco   


Esa sensación de hartazgo se respira también a pie de calle. “Estamos invirtiendo nuestro esfuerzo y nuestro dinero en algo que tememos que no va a servir de nada”, denuncia la cardióloga andaluza Ana Leyva, que incide en el hecho de que a los profesionales sanitarios el seguimiento de la huelga les está suponiendo “una gran pérdida económica”. “El hecho de no estar obteniendo los resultados que esperábamos merma la actitud de lucha y la predisposición a hacer todo lo posible por un cambio real”, añade.

La propia Leyva señala también al cansancio como motivo de desgaste, en especial el de aquellos a los que las protestas les coincide con la salida de una guardia de 24 horas.

“Es decir, no queremos parar porque no estamos bien con las condiciones laborales que tenemos, pero en el fondo nos estamos dando cuenta de que nadie nos está haciendo caso haciendo huelga y manifestaciones -sentencia-. Y eso nos hace estar más frustrados aún y pensar en otras alternativas más realistas como trabajar en la privada o irnos del país”.


"El enfado está en aumento. El problema es muy gordo y si continúan así se van a cargar el SNS"



La lectura de Ana Leyva es semejante a la de Jesús Martín, médico de Familia en Salamanca. El facultativo conviene en el “desánimo” que supone el hecho de que se “ignoren completamente” las demandas del colectivo por parte del departamento de García, algo que, a su juicio, compromete también la “supervivencia” del propio Sistema Nacional de Salud. “El enfado está en aumento -continúa-. El problema es muy gordo y si continúan así se van a cargar el SNS; o hacen cambios o será insostenible”.

Martín, quien acusa al Ministerio de querer imponer “su relato” en el conflicto con los médicos, subraya que en los grandes momentos la asistencia “ha sido abrumadora”, y considera que la solución está en manos de la propia García: ¿Escuchará a los médicos para intentar que el sistema sea viable y se mantenga el sistema público con las prestaciones que conocemos o se va a dedicar a su facetapolítica pero sin gestionar?” .
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