Médicos haciendo el examen MIR.
El sistema sanitario español arrastra un déficit crónico de especialistas mientras miles de graduados en Medicina quedan bloqueados a las puertas del mercado laboral. Así se desprende de un informe del Sindicato Médico de Granada (Simeg) revela que unos 2.000 aspirantes admitidos renunciaron a elegir destino en la última convocatoria, una bolsa de profesionales que engrosa un limbo administrativo ante la escasez de plazas formativas que resulten atractivas.
"La sanidad pública necesita talento urgente para cubrir vacantes en los centros de salud, pero el diseño de acceso a la especialidad descarta en la práctica a miles de candidatos válidos", subraya el informe elaborado por Vicente Matas, coordinador del estudio. El experto detalla esta ineficiencia y advierte de la incapacidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) para absorber a todos sus universitarios. El documento estima que alrededor de 2.000 médicos procedentes de facultades nacionales declinaron escoger una plaza en la reciente adjudicación. A este contingente parado se sumarán los cerca de 7.000 estudiantes que terminan sus carreras este año y competirán por un hueco en la próxima prueba selectiva.
Barrera legal
Obtener el título universitario resulta insuficiente para ejercer la medicina especializada en la sanidad pública. La legislación exige completar el MIR para asumir las competencias asistenciales dentro de los hospitales y centros de salud del país. El autor del informe recuerda que los graduados carentes de este nivel formativo únicamente pueden realizar funciones de apoyo durante pandemias o situaciones de urgente necesidad, pero en ningún caso suplen las plazas estructurales de las especialidades reconocidas. Matas sentencia que "sobran licenciados o graduados en medicina que no han accedido a la formación MIR", una realidad que contrasta duramente con las plantillas vacías de muchas áreas asistenciales.
Recortes pasados
La raíz de esta bolsa de titulados sin ejercer surge de decisiones políticas ejecutadas durante la década pasada. Entre los años 2010 y 2014, el Gobierno redujo de forma importante las plazas MIR ofertadas justo en el momento en el que el volumen de alumnos matriculados comenzaba a crecer. El experto lamenta esa falta de previsión, ya que dejó a miles de profesionales formados en las universidades españolas sin ninguna posibilidad real de especializarse. Para corregir este rumbo y absorber a los licenciados de años anteriores, el documento argumenta que España necesita convocar con urgencia muchas más plazas formativas, centrando el esfuerzo económico y logístico en la Atención Primaria.
La resolución de este cuello de botella depende ahora de las administraciones públicas. Los gestores enfrentan la estricta obligación de acompasar la oferta de posgrado con el volumen real de egresados para frenar el crecimiento de esta bolsa de facultativos parados y nutrir los centros sanitarios.
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