Juan Carlos Trujillo, jefe de Cirugía Torácica del Hospital Sant Pau.
El Hospital Universitari Son Espases (Mallorca) se suma al selecto grupo de hospitales a nivel mundial -después del Gregorio Marañón y el Hospital Universitario Insular de Gran Canaria en España- capaces de llevar a cabo
cirugía torácica a medida utilizando costillas de
titanio rugoso impresas en 3D que permiten reconstruir la pared torácica tras grandes resecciones, especialmente en
pacientes oncológicos. Esta técnica pionera no solo mantiene la protección de los órganos internos, sino que
recupera la movilidad natural del tórax, mejorando la función respiratoria, la movilidad de los brazos y la calidad de vida de los pacientes.
Juan Carlos Trujillo, jefe de Cirugía Torácica del Hospital Sant Pau aborda las
claves de esta innovación, ya que, como referente en la especialidad, ha participado en este tipo de operación en Mallorca: "Sobre todo tiene dos peculiaridades que son fundamentales a la hora de
reconstruir la pared torácica". "Esta tiene dos objetivos, uno es de protección de los órganos internos y la otra es el de funcional. Cada vez que respiramos es una estructura que se va moviendo con la respiración", explica.
Movilidad e integración del material empleado
Así, las técnicas anteriores permitían mantener la protección, pero sacrificaban la movilidad. "Entonces lo que conseguíamos con las barras rígidas o el metacrilato era
recuperar o mantener la protección, pero en cambio perdíamos la
capacidad de movilidad que tienen las costillas naturales o la flexibilidad". Con el titanio poroso, esa limitación se supera: "Lo mezclamos con vanadio y aluminio,
lo que le da esa flexibilidad". "La persona quedaba con una pérdida de movilidad tanto de los brazos como de la cintura escapular. Y eso con la construcción de estas prótesis nos ha ayudado muchísimo", asegura.
Otro de los grandes avances es la capacidad de
integración ósea del material: "El material poroso lo que tiene la capacidad de integraese es que el hueso sano que tú dejas en la zona resecada. Con lo cual, al final aparece como hueso armado, es decir, se va metiendo dentro de la prótesis y se integra al tejido sano". El cirujano subraya que esto "ha sido un
cambio radical en Cirugía, sobre todo de
grandes resecciones de pared torácica".
Esta innovación ha permitido
intervenir patologías que antes no podían abordarse. "En Cirugía Torácica teníamos un déficit, pero trabajo en una unidad donde se operan muchos
tumores primarios de la pared torácica y que en muchas ocasiones no podíamos hacer la intervención porque la debilidad o la pérdida de función de la pared era tan grande que no se podría intervenir hasta que no se ha conseguido el desarrollo de estas estructuras", señala. Entre los casos más complejos, cita las resecciones del esternón y las clavículas.
Una mejora de la recuperación
La
recuperación funcional tras la intervención se evalúa de forma objetiva: "La capacidad ventilatoria se mide haciendo una espirometría que nos calcula una serie de parámetros para ver cómo está esa
capacidad pulmonar". Estas pruebas no se realizan de inmediato, ya que "la persona se tiene que recuperar". Los resultados, entonces, se analizan pasado un tiempo prudencial, "unos seis meses" tras la intervención, ya que es cuando "los
factores de dolor y de inflamación han disminuido".
En cuanto al
control de la movilidad, se cuantifican los grados de movimiento con prubas dinámicas: "Hay imágenes de tachirresonancia que se hacen dinámicas y puedes contar los grados los cuales se mantiene". Trujillo aporta un ejemplo concreto: "Una articulación estenoclavicular en nativa tiene alrededor de unos
80-84 grados de movimiento y hemos corroborado que, con la prótesis, se mantienen esos más de 80 grados de movimiento".
Menos complicaciones durante el proceso
Gracias a esta técnica,
la recuperación se ha acelerado notablemente. El primer paciente de Sonespasia recibió el alta en solo 8 días y caminaba a las 48 horas, una evolución que ahora sí "es habitual", pero
no lo era hace 10 años atrás. Además, no solo ha mejorado la técnica, sino todo el manejo perioperatorio, ya que gracias a la colocación de estas prótesis, "rápidamente la persona puede
respirar por sí misma".
La movilización temprana, a su vez,
reduce complicaciones respiratorias. Muchas veces "hay zonas que por el propio peso del paciente no se ventilan bien". En cambio, "la movilización precoz hace que la persona pueda
expulsar mucho mejor las secreciones y el hecho de que el pulmón esté completamente ventilado reduce muchísimo la posibilidad de neumonías". También influye la coordinación de los equipos y la fisioterapia, donde "e ha mejorado muchísimo el
cómo se tiene que tratar antes y después de una operación".
Sobre la
resistencia del material con el paso del tiempo, Trujillo explica que existen protocolos de seguimiento, aunque son materiales de "alta durabilidad". A largo plazo, se contempla la posibilidad de recambio. "Si acumulamos la experiencia que se tiene en otras prótesis como en traumatología, en 15 o 20 años
algunas de ellas se tendrán que extraer y cambiar por el desgaste que ha tenido el material". Aun así, recalca que "no se han visto roturas" pese al e
strés mecánico continuo que supone la propia respiración humana.
Cirugía a medida y mayor seguridad oncológica
El proceso de esta operación se basa en una
planificación previa mediante tomografía computarizada "para diseñar la prótesis y su plantilla de corte". Esta precisión tiene un impacto directo en la cirugía: "Se hace la prueba de imagen,
un TAC con contraste, a través del que se hace un
modelo 3D que permite varias cosas que son fundamentales sobre todo cuando lo que estamos operando son tumores de etiología maligna". Entre ellas, destaca que "permite contabilizar el margen a cortar, un margen sano, digamos, de seguridad oncológica".
"Cuando nosotros estamos operando hay una
guía de corte. Ese diseño 3D, ese TAC, permite diseñarla y mediante esa guía se sabe exactament
e cuáles son los márgenes, los puntos que tienes que cortar", continúa el especialista, que apunta a que esto
"reduce muchísimo las dudas que se pueden generar cuando estás en el campo quirúrgico".
Además, disminuye la necesidad de
comprobaciones adicionales: "Trabajas con más seguridad sobre dónde debes cortar y
reduce también el envío al patólogo para saber si exactamente estás en zona tumoral o no". En patología oncológica, subraya, "la
seguridad a la hora de trabajar cuando tienes toda esa modelización previa es crucial".
Mallas biológicas y trabajo multidisciplinar
La reconstrucción se completa con el
uso de mallas biológicas: "Lo que se suele hacer primero es la resección de costal con el tejido blando y luego se coloca la malla, que se obtiene con el tratamiento de diferentes tipos de piel animal", revela. "Entonces se fija a la zona que tú has resecado" con el objetivo de "
sustituir el tejido blando de la pleura y algunos tejidos blandos que nosotros resecamos obligatoriamente con el tumor". "Esta malla tiene la capacidad de integrarse con el tejido. Es decir, lo que
acaba siendo es un neotejido", revela.
Y es que este tipo de mallas presentan "menos capacidad de rechazo" al ser biológicas, así como también se ha percibido que "la
capacidad de infectarse es menor que cuando colocamos algún otro material sintético". Además, son compatibles con tratamientos oncológicos posteriores y "no se sufre
rechazo de la malla o infecciones secundarias".
Estas intervenciones son multidisciplinares porque requieren la
coordinación de varios equipos. En especial, Trujillo destaca el
papel de la Cirugía Plástica: "Cuando nosotros hacemos la resección y la cobertura con la prótesis y la malla, tienen que participar para que nos cubran, digamos, la zona con tejido graso y tejido muscular y con piel".
España, a la cabeza de esta técnica
Actualmente, el número de cirugías realizadas con esta técnica
supera los 200 casos, de forma que "España se está colocando como líder mundial en este tipo de resecciones". Sin embargo, aún persisten algunos desafíos como la "correcta coordinación de los equipos y la
reducción del tiempo entre el diseño, la valoración del caso y el obtener la prótesis".
Otra barrera es el coste. Trujillo reconoce que "sí que son
materiales más costosos que los que se utilizaban antes", pero matiza que "si al final analizamos la mejora y la
reducción de días de estancia hospitalaria, el coste vemos que no es tan elevado".
Por último, destaca un beneficio añadido clave:
la reducción del dolor crónico: "Se ha visto que recuperar la funcionalidad normal de la cavidad torácica ha hecho reducir el dolor y hemos reducido a prácticamente a cero las visitas en clínica para
tratar ese dolor crónico asociado a este tipo de intervenciones".
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.