La XVI reunión del GT de Diabetes, Obesidad y Nutrición repasa el pasado y futuro de la insulina en su acto inaugural

"La insulina puede llegar a erradicar la diabetes, pero no la tipo 2"
Francisco Javier Carrasco Sánchez, Jesús Díez Manglano, Carlos Ortega Millán y José Luis Bianchi Llave.


24 mar. 2022 21:50H
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POR IVÁN FERNÁNDEZ
En un momento donde el mundo se encuentra aún inmerso en la pandemia del Covid-19, los internistas españoles se han reunido para tratar los últimos avances en la lucha contra una pandemia “silenciosa” que lleva varios años entre la población: la diabetes y la obesidad. Una prevalencia de ambas patologías “crónicas” que se ha puesto de manifiesto durante la inauguración de la XVII reunión del Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

Un acto que ha reunido a Jesús Díez Manglano, presidente de la SEMI; José Luis Bianchi Llave, presidente de la Sociedad de Medicina Interna Andalucía; Carlos Ortega Millán, representante de la Fundación RedGDPS; y Francisco Javier Carrasco Sánchez, coordinador saliente del Grupo de Trabajo de Diabetes, Obesidad y Nutrición SEMI.

Diabetes, obesidad y nutrición se tienen que entender y se debe alcanzar una coordinación entre las diferentes áreas sanitarias. Estas reuniones son muy importantes para ahondar en este abordaje multidisciplinar con diferentes enfoques. Cada vez debemos caminar hacia reuniones más completas con diferentes voces de personas que han estado tratando personas con diabetes u obesidad. Además, debemos hacer lo máximo para conocer los últimos tratamientos”, asegura Carlos Ortega Millán, representante de la Fundación RedGDPS.

Un sentir que comparte Manglano, quien se ha alegrado de volver a la presencialidad tras dos años desde la última reunión. “Es un placer volver a reunirnos. Un encuentro que llega en un momento donde se habla mucho de pandemias y precisamente la pandemia no infecciosa que llevamos varios años viviendo es la de diabetes y obesidad, acompañada de un aumento de la mala nutrición”.

¿Qué cambios provocó la insulina en la diabetes?


Tras el acto inaugural, Manglano ha dado paso a la ponencia inaugural ‘Historia, dinámica evolutiva e impacto clínico y terapéutico de la insulina en sus cien años’. Ángel Sánchez Rodríguez, catedrático de Medicina Interna, jefe de Servicio de Interna en el Complejo Asistencial de Salamanca y expresidente de la SEMI y el GT de Diabetes, ha sido el encargado de explicar cómo surgió este medicamento que “ha permitido a los internistas aprender mucho de la diabetes y cómo manejar los parámetros que la componen”.

“Es uno de los diez descubrimientos más importantes en la historia de la medicina. El desarrollo de la insulina convirtió una enfermedad letal en crónica. La diabetes tiene en la insulina un arsenal terapéutico en diabetes tipo uno y en muchas fases de la diabetes tipo 2”, asegura Sánchez Rodríguez.

Desde la “industrialización” de la insulina a mediados del siglo XIX, que fue “vital” para satisfacer las demandas sanitarias y mejorar la calidad de vida de los pacientes diabéticos, se han realizado multitud de ensayos clínicos de los que el catedrático saca varias conclusiones: “La insulina nos ha enseñado que el tratamiento intensivo es más eficiente que el convencional; se puede y es beneficioso un control glucémico; se reducen los eventos microvasculares; tiene un efecto neutro sobre eventos cardiovasculares; se minimizan las hipoglucemias; el tratamiento debe ser individualizado; emitir pautas de insulinización es eficiente; la insulinización precoz es beneficiosa en determinados casos; y que se deben aplicar los algoritmos antes de recetarla”.

Futuro de la insulina


En 100 años, la insulina ha mejorado con diferentes versiones, métodos de aplicación y de seguimiento. Sin embargo, este camino, según advierte Sánchez Rodríguez, aún no ha concluido. “El objetivo es detener el proceso responsable que genera la diabetes y curar, si es posible”, detalla el internista, quien va un paso más allá y asegura que “la insulina puede llegar a erradicar diabetes tipo uno”. Sin embargo, la diabetes tipo 2 se tendrá que quedar “como enfermedad crónica”.

Unos avances que, según el catedrático, pasan por ahondar en el tratamiento personalizado y la individualización de la insulina. Además, hay otras líneas de investigación basadas en mejorar la inmunoterapia con identificación de pacientes y sus marcadores genéticos e inmunes o la mejora de la salud de las células beta o el reemplazo por células madre embriónicas o multipotenciales. También hay otras tecnologías emergentes como la “insulina inteligente y la insulina artificial”.

Para Sánchez Rodríguez, pese a “los grandes avances vividos” todavía quedan necesidades insatisfechas. “El impacto sobra la vida diaria sigue siendo muy grande y aún hay riesgo de hipoglucemia. Además, hay una necesidad de crear herramientas de decisión clínica y de mejorar el soporte de estas”, reivindica el internista.
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