Manuel Carmona, R4 de Familia en el Centro de Salud Don Benito Oeste (Badajoz).
La
Inteligencia Artificial (IA) vive un momento de expansión sin precedentes en el ámbito sanitario y empieza a perfilarse como una herramienta clave en la Atención Primaria. Sin embargo, esta herramienta no podrá ser de gran ayuda si el personal sanitario no es capaz de darle instrucciones correctamente y así optimizar su rendimiento. Por eso, Manuel Carmona, MIR de cuarto año de Familia en el Centro de Salud Don Benito Oeste (Badajoz),
ha aportado 4 consejos clave para que los residentes la utilicen mejor. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que, tras cada decisión,
la responsabilidad final seguirá siendo del médico.
Un mensaje que ha querido dejar claro en las
IV Jornadas de médicos residentes y tutores de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), donde ha detallado cómo estas tecnologías pueden
transformar la práctica clínica cotidiana, aliviar la carga asistencial y mejorar la atención al paciente.
Y es que, hasta ahora, la IA ha encontrado un terreno especialmente propicio en
especialidades donde la repetición y el reconocimiento de patrones son fundamentales.
Dermatología, Oftalmología o Radiología son algunos ejemplos. Existen ya aplicaciones capaces de identificar lesiones cutáneas, detectar retinopatía diabética a partir de imágenes o analizar radiografías, TAC y ecografías señalando órganos y posibles alteraciones
en tiempo real.
Estos avances no solo mejoran el diagnóstico, sino que
abren la puerta a una Medicina más preventiva. En Atención Primaria, la posibilidad de
detectar de forma precoz determinadas condiciones mediante el
análisis automatizado de imágenes o pruebas complementarias puede ayudar a
anticiparse a complicaciones y mejorar el seguimiento de los pacientes.
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Entrevista a Manuel Carmona, R4 de Familia en el Centro de Salud Don Benito Oeste (Badajoz).
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Cómo comunicarse con la IA: cuatro pilares clave
Pero el potencial de la IA en Atención Primaria no depende solo de la tecnología, sino de
cómo se interactúa con ella. Así lo ha subrayado el R4, que ha explicado que una IA mal utilizada puede ofrecer
"respuestas imprecisas o incluso erróneas", mientras que
una buena comunicación permite aprovecharla como una auténtica herramienta de apoyo clínico. Tanto para profesionales como para pacientes, el uso eficaz de modelos como ChatGPT
se apoya en cuatro pilares fundamentales.
El primero de ellos es
la claridad. La IA funciona mejor cuando recibe instrucciones directas, con "una estructura sintáctica sencilla" y "con
terminología médica estándar". Por eso es fundamental "
evitar abreviaturas poco comunes, jergas locales o expresiones ambiguas". "Por ejemplo, si se escribe dolor en OI puede ser dolor en ojo izquierdo o dolor en oído izquierdo", matiza. Entonces, esa
ambigüedad puede llevar a interpretaciones incorrectas. "Hay que escribirle a la IA como si fueran preguntas de examen tipo
MIR: claras, estructuradas y directas", asegura.
Taller 'Aplicaciones reales de la IA en AP' durante las IV Jornadas de médicos residentes y tutores de la SEMG.
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Le sigue
el contexto. Sin datos, no puede haber una buena respuesta y hay que tener en cuenta que
"la IA no conoce al paciente". Por esta razón, hay que proporcionar "información relevante" como la
edad, sexo, antecedentes personales, patologías previas, tratamientos actuales o motivo de consulta. A eso se suma
la especificidad, ya que no basta con pedir información, sino que hay que indicar "qué tipo de respuesta se espera, en qué formato, definir la audiencia y también se pueden pedir bibliografía".
Por último, está
la longitud del prompt, es decir, del texto que introducimos en la herramienta de IA. "Un prompt demasiado corto suele
carecer del contexto necesario y otro excesivamente largo puede
dispersar al modelo, introducir contradicciones o diluir la información relevante", señala Carmona.
La clave está en el equilibrio:
incluir los datos esenciales, bien organizados, sin sobrecargar la instrucción, de forma que
la calidad de la respuesta no depende tanto de escribir mucho, sino de escribir mejor.
¿Qué puede hacer la IA por los profesionales sanitarios?
Una vez explicado esto, el MIR ha asegurado que uno de los grandes potenciales de la Inteligencia Artificial está en su
aplicación práctica dentro de la consulta. Para los profesionales sanitarios, puede ayudar en tareas como la "elaboración de documentación clínica, la
generación de resúmenes durante los pases de visita, la interpretación básica de imágenes o la
redacción y actualización de notas clínicas".
También puede servir como apoyo en la asistencia diagnóstica,
sugerir opciones terapéuticas o facilitar la revisión y el resumen de trabajos de investigación científica.
En este contexto, en Estados Unidos ya se están dando los primeros pasos hacia la automatización de las prescripciones de fármacos especialmente en
tratamientos crónicos. "La actualización automática de medicación para patologías como la hipertensión o la
diabetes podría reducir de forma significativa la carga administrativa que soportan los médicos de Familia", apunta.
Herramientas pensadas también para el paciente
Aún así, la IA no se limita al uso profesional. Incluso
el propio paciente puede usarla para "interpretar informes médicos, evaluar síntomas de forma orientativa y analizar
datos procedentes de wearables. Además, pueden
mejorar la adherencia terapéutica y apoyar procesos de rehabilitación mediante
recomendaciones personalizadas.
De hecho, ya existen aplicaciones que funcionan como un
"médico virtual". En Argentina, por ejemplo, se está implantando
RealMD AI, una plataforma que ofrece recomendaciones al paciente y que, en segundo plano, cuenta con "
médicos freelance que revisan cada conversación". A nivel internacional, también se habla del
desarrollo de ChatGPT Salud, una versión específica orientada al ámbito sanitario.
"Hay que escribirle a la IA como si fueran preguntas de examen tipo MIR: claras, estructuradas y directas".
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Una herramienta potente, pero no infalible
Pese a su potencial, el mensaje final de Carmona ha sido de prudecia. La Inteligencia Artificial, como cualquier otra herramienta,
puede cometer errores, ofrecer información incorrecta o generar respuestas incongruentes. Por ello, ha recordado que la
responsabilidad legal y ética seguirá recayendo en el facultativo. "La IA es una herramienta de apoyo,
no un sustituto del criterio clínico", ha recalcado.
En plena expansión tecnológica, la Atención Primaria se enfrenta entonces
a un reto y a una oportunidad: integrar la IA de forma responsable para reforzar su papel central en el sistema sanitario,
sin perder el juicio clínico ni la relación humana que la definen.
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