Oftalmólogo con un retinógrafo no midriático.
Si algo ha demostrado la experiencia clínica en los últimos años es que la presencia de
placa de ateroma es un
marcador de riesgo de infarto e ictus mucho más preciso que las escalas habituales. Conscientes de este aspecto, una veintena de profesionales del
Hospital Infanta Leonor (Madrid) se unían para poner en marcha, de forma coordinada, una herramienta capaz de predecir, mediante
Inteligencia Artificial, el riesgo cardiovascular de un paciente a través de su retina.
En concreto, Atheroscope, en cuyo desarrollo participaban médicos de hasta 3 Servicios del centro
, es capaz de analizar
imágenes estáticas de la retina obtenidas mediante un
retinógrafo no midriático y vaticinar, "con elevada precisión" la presencia de
ateroesclerosis subclínica en las arterias carótidas y femorales. Esto permite a los profesionales clasificar a los pacientes "directamente en un
riesgo cardiovascular alto o muy alto", justificando, en muchos casos, "actuaciones terapéuticas inmediatas".
La evidencia disponible ya investiga la relación entre la retina, "una ventana no invasiva a los vasos sanguíneos y al sistema nervioso central", con la
prevención del Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas, según explican a este medio el jefe de Servicio de
Medicina Interna, Juan Torres Macho, la jefa de Sección de
Oftalmología, María José Crespo Carballés, y la jefa de Servicio de
Prevención de Riesgos Laborales, María Ángeles Sánchez Uriz, como líderes de la iniciativa.
Resultados prometedores
Aunque todavía es pronto para aportar cifras sólidas, una primera aproximación con 200 pacientes reveló una
precisión medida mediante el área bajo la curva que alcanzaba 0.83. Un dato "muy relevante", según los expertos, que esperan mejorar al analizar toda la muestra. "Si obtenemos la precisión correcta, el paciente que dé negativo podrá marcharse a casa y al que dé positivo se le realizará la
ecografía de confirmación", explican.
A la validación de la herramienta se sumaba, como reto añadido, la coordinación de los diferentes perfiles que integran este equipo tanto
pluridisciplinar, con
médicos, enfermeras y optometristas, como
multidisciplinar, al contar con la experiencia de varias de las áreas especialistas del centro. A ello se añadía, como "guinda al pastel", la participación masiva de los allegados de estos profesionales. En total, más de
1.000 personas que se han unido al plan cardiovascular del hospital y que "han facilitado la consecución de los objetivos planteados".
Desde el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales tambien se ha desarrollado un proceso de
atención cardiovascular ad hoc "innovador y moderno" para los trabajadores con la participación activa de los médicos y enfermeras del trabajo. "Consideramos que el proyecto tiene un interés científico e innovador significativo que ha generado un alto grado de motivación y compromiso con el mismo", afirman los tres facultativos.
Cribados en Atención Primaria
En cuanto a la logística, los equipos contaban con una ventaja de base: el
uso extendido de retinógrafos no midriáticos, disponibles en una gran parte de los Servicios de Oftalmología y centros de salud. Además de ser "muy sencillos de utilizar por cualquier profesional sanitario", generan una imagen de "elevada calidad,
sin necesidad de gotas para dilatar la pupila". Y en poco tiempo, ya que se tarda entre uno y dos minutos en realizar la prueba y bastan
0.14 segundos para que la
herramienta haga el análisis y arroje un resultado.
Un esquema que da pie a la gestación de
programas de cribado de ateroesclerosis subclínica tanto en
pacientes hospitalarios con elevada prevalencia de enfermedad cardiovascular (pacientes oncológicos, reumatológicos, personas que viven con el VIH, etc.) como a nivel poblacional desde Atención Primaria, desde donde se podrá "hacer una detección selectiva de un
número de pacientes muy importante de entre 40 y 55 años que a día de hoy desconocen que tienen un riesgo cardiovascular alto o muy alto".
Este enfoque es especialmente útil si tenemos en cuenta que este sistema
ayuda a detectar "riesgos ocultos" que no son visibles mediante evaluaciones clínicas convencionales. No obstante, los tres responsables señalan una precisión limitada en estos casos, dado que las escalas clínicas más utilizadas como el Score o el Score-OP para pacientes de edad avanzada están diseñadas desde una perspectiva poblacional y no individual.
De hecho, existe una proporción significativa (en algunas series llega al 50 por ciento) de los pacientes que ingresan por un
infarto de miocardio, a los que les aplica en ese momento, y en los que la escala clínica indica riesgo bajo o moderado.
Una vez publicados los primeros resultados, los profesionales del centro madrileño pasarán a hacer una validación prospectiva del
proceso asistencial en vida real y obtener los sellos de certificación como herramienta diagnóstica.
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