Irene Bretón, coordinadora de Obesidad de la SEEN; José Manuel Fernández, miembro del Grupo de Trabajo de Nutrición de Semergen; y Carlos Miranda, responsable de Diabetes en la SEMG.
La prescripción de los fármacos agonistas del receptor GLP-1, presentes en medicamentos como Wegovy, Mounjaro y Ozempic, ha vuelto al
centro del debate sanitario. El auge de estos medicamentos, utilizados tanto en
diabetes tipo 2 como en el control del peso, ha transformado el abordaje terapéutico de la
obesidad en los últimos años. Pero, a la vez, ha abierto una discusión incómoda en Atención Primaria: ¿
Se están prescribiendo fuera de indicación en España para adelgazar? Desde este nivel asistencial y Endocrinología, las opiniones chocan, pero algunas voces en Medicina de Familia confirman a
Redacción Médica que esta situación sí se produce.
Es el caso de Ozempic. "Todos sabemos que se prescribe fuera de la indicación para la pérdida de peso.
Es vox populi. Otra cosa es cómo se justifique clínicamente", reconoce Carlos Miranda, responsable del Grupo de Trabajo de Diabetes de la
Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). En este contexto, cuando se habla de un uso sin indicación, es porque estos fármacos -basados en principios activos como la semaglutida o la tirzepatida- solo están autorizados en nuestro país para diabetes tipo 2, aunque la obesidad sea
otra enfermedad asociada a esta patología.
"En Medicina Familiar y Comunitaria somos
totalmente conscientes de esta situación. Conocemos el problema y lo sufrimos", afirma. En su opinión, este uso fuera de indicación podría plantearse en casos de obesidad con comorbilidades o riesgo cardiovascular elevado, pero
no con fines meramente estéticos. A ello se suma la sospecha de que, desde la SEMG, creen que existe "una
especie de mercado negro", aunque advierte de sus peligros: "No es fiable ni recomendable".
Desacuerdo en Atención Primaria y Endrocrinología
Sin embargo, José Manuel Fernández García, miembro del Grupo de Trabajo de Nutrición de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), tiene una visión contraria. De hecho, asegura que "
fuera de ficha técnica, nadie usa estos fármacos" porque "se emplean bajo prescripción facultativa y con un diagnóstico". "Los GLP-1 indicados para diabetes y obesidad pasan por inspección,
están supervisados", explica. Así, defiende que no hay margen para saltar el sistema: "
los inspectores farmacéuticos controlan" el cumplimiento de los criterios.
Desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Irene Bretón, coordinadora del Área de Obesidad, asegura que la sociedad científica
tampoco tiene constancia formal de uso fuera de indicación. En la misma línea, recuerda que "la responsabilidad recae en el médico" y que existen
mecanismos administrativos y colegiales para velar por la buena práctica. Además, advierte que cualquier uso inadecuado de un medicamento "puede suponer riesgos para la salud".
Fernández García también detalla otro aspecto clave. Y es que, pese que defiende que no hay uso de estos fármacos sin prescripción, sí que reconoce que
se ha visto "un aumento de la demanda" de Ozempic, Wegovy "y de otros fármacos duales" como Mounjaro, coincidiendo con un
aumento de la presión estética y, por lo tanto, de la demanda social percibida en consulta, ya que "hay más pacientes que acuden preguntando por estos tratamientos".
Estigma, medios y desigualdad
Aún así, el debate no es solo clínico. Bretón denuncia que la información sobre los tratamientos farmacológicos para la obesidad no siempre mantiene "
el mismo rigor que en otras enfermedades sin que exista un motivo justificado". Además, critica el uso frecuente de nombres comerciales en medios de comunicación y la exposición en redes sociales cuando
"personajes públicos" reconocen utilizar estos fármacos. "La obesidad es una enfermedad como otra, pero que se ve y se juzga", subraya. Esa visibilidad selectiva, añade, "banaliza" la patología y "aumenta el estigma" de las personas que la padecen.
En otros países,
como Estados Unidos, la promoción de estos fármacos ha alcanzado una gran exposición mediática,
con campañas publicitarias protagonizadas por celebridades incluso en anuncios durante eventos masivos como Serena Williams en
la Super Bowl. Un escenario que, por ahora,
dista del contexto español.
Fernández García añade que existe una
discriminación estructural debido a la falta de financiación de estos medicamentos: "La obesidad está en desventaja respecto a otras enfermedades". En esta línea, señala que actualmente el "único tratamiento financiado" específicamente para esta patología es
la cirugía bariátrica. Mientras, en el ámbito farmacológico, solo se financia Ozempic o Wegovy exclusivamente en pacientes con diabetes tipo 2.
"Quizá hay más concienciación profesional de que la obesidad es una enfermedad y
no una cuestión de falta de voluntad", reflexiona Fernández García. Así, lo que está claro es que los tres coinciden en que es una patología crónica, multifactorial y compleja, no un problema estético, aunque también reconocen que la preocupación por el cuidado físico influye en la demanda de estos fármacos. Además, los facultativos insisten que cualquier prescripción debe ir
siempre acompañada de dieta y ejercicio.
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