Un estudio realizado desde SEMG y Long Covid ACTS señala las carencias en el diagnóstico durante la primera ola

Covid persistente: el 52% de pacientes no tuvo acceso adecuado a PCR


03 mar 2021. 14.40H
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El 52 por ciento de las personas afectadas por Covid persistente durante la primera ola no tuvo acceso a una prueba PCR para su diagnóstico o, cuando se le hizo, fue semanas después de su contagio y ya no era posible que se detectara la enfermedad.

Esta conclusión se extrae del estudio ‘La persistencia de síntomas de la Covid-19 y su diagnóstico en la primera ola de la pandemia en España’, publicado online en la revista Medicina General y de Familia y firmado por Pilar Rodríguez Ledo y Lorenzo Armenteros, en representación de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, además de por Silvia Guerrero Caballero y Sonia Bilbao, como miembros del colectivo de afectados Long Covid ACTS.

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Los autores creen que se debe tener en cuenta esta circunstancia, especialmente por parte de la Administración, “en el reconocimiento de unos pacientes que aparecen en el limbo de esta pandemia y resultan los grandes olvidados de la misma”.

“No hacerlo así”, continúan, “sería reconocer que no hemos aprendido lo que debiéramos de esta crisis sanitaria que estamos viviendo; además, nos lleva a cuestionar la ética de nuestras actuaciones con respecto a este grupo poblacional”.


Los protocolos Covid no indicaban la realización de pruebas PCR


El artículo, basado en los resultados de la encuesta sobre Covid persistente realizada por la SEMG y Long Covid ACTS entre julio y octubre de 2020, explica que los pacientes afectados por Covid persistente de la primera ola de la pandemia debieron ser diagnosticados en los meses de marzo y abril, la mayoría no requirieron ingreso hospitalario, por lo que no pudieron tener acceso a que se les realizara una PCR por no estar indicado en los protocolos de esas fechas.

Cuando se les realizó fue fuera del periodo de indicación de la prueba, lo cual condicionó estos resultados, tanto en baja realización de la prueba como en cuanto a los escasos resultados positivos de la prueba diagnóstica.

Según apunta el estudio, la falta de pruebas diagnósticas y el desconocimiento de la patología apuntan  a que, con antelación a la declaración del estado de alarma, muchos casos pudieron haber quedado sin el diagnóstico adecuado, etiquetados bajo la denominación de una “gripe rara”.

Posteriormente, fruto de la nueva situación y disponibilidad de acceso a PCR desde Atención Primaria, se realiza la PCR como prueba de seguimiento al 46,5 por ciento de la muestra de la encuesta, “aún a sabiendas de que no es la prueba indicada para el seguimiento semanas después de su contagio. Lógicamente, su resultados, al menos en teoría, no debe ser indicativo de infección aguda por SARS-CoV-2”.

De esta forma, “parece incuestionable la falta de acceso a las pruebas diagnósticas recomendadas y de su realización en el momento indicado (fase presintomática o de primeros síntomas) a los pacientes afectados por Covid persistente en la primera ola de esta pandemia, tanto en España y en el resto del mundo”, según se deduce de las principales encuestas realizadas, cuyos resultados hablan de proporcionar probablemente iguales o inferiores al 48 por ciento de los afectados.

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