20 feb 2019 | Actualizado: 22:00

La CART pública tendrá que autorizarse hospital por hospital en España

La terapia experimental del Clínic abre la puerta a la fabricación pública de medicamentos avanzados

Julio Delgado, consultor senior del Servicio de Hematología del Hospital Clínic de Barcelona.
La CART pública tendrá que autorizarse hospital por hospital en España
mié 23 enero 2019. 09.10H
La terapia CART del Hospital Clínic de Barcelona será pionera en la fabricación y aprobación de medicamentos de terapia avanzada en España y en Europa, y hará más asequibles unos tratamientos que hoy por hoy tienen un altísimo coste. Si todo va como se espera y recibe la aprobación 'especial' de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps).

“Es algo pionero en España pero no sabemos si seremos capaces de hacerlo”, comenta Julio Delgado, consultor senior del Servicio de Hematología del Clínic. De momento se han tratado 26 pacientes en un ensayo clínico y los resultados han sido positivos.

Se trata de personas con linfoma no Hodgkin de tipo B y leucemia linfoblástica de células B, pero la terapia se puede extender, en teoría, a todas las neoplasias que derivan de linfocitos B y expresan el receptor CD19.

Esta terapia ha sido incluida en el Plan para el abordaje de las terapias avanzadas en el Sistema Nacional de Salud junto a dos que ya han recibido el visto bueno de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y pertenecen a laboratorios comerciales. El objetivo es garantizar el acceso de todos los pacientes a estos tratamientos.


Exención hospitalaria


Delgado explica que entre verano y otoño podrán tener el dossier de esta terapia lista para presentarla a la Aemps. De esta manera se obtendría una autorización de “exención hospitalaria”, donde el hospital podría fabricar las células y administrarlas para tratar pacientes.


"Tenemos un ensayo fase II multicéntrico en otros diez centros españoles para que puedan utilizar nuestro producto"


“Tendríamos un uso provisional extraordinario que habría que ir renovando”, explica el hematólogo. Iniciativas similares se están llevando a cabo en otros países europeos pero “es probable que nosotros seamos de los primeros”.

Las terapias CART (acrónimo de Chimeric Antigen Receptor-T) se basan en la extracción de los linfocitos de un paciente y su modificación genética para que, una vez reintroducidas en el paciente, reconozcan y ataquen las células cancerosas. En el caso de las tres terapias que cubre la estrategia nacional, el reconocimiento se produce gracias al receptor CD19. Sin embargo, hay ensayos con otros receptores.

La EMA ha dado su visto bueno a varios hospitales para que comenzaran a fabricar sus propias terapias CART. Demostrando su seguridad y eficacia, cada centro podrá administrar a sus pacientes esta terapia "casera", como la denomina Delgado.

El hematólogo comenta que “tenemos un ensayo fase II multicéntrico en otros diez centros españoles para que puedan utilizar nuestro producto”.

Estos centros, a su vez, tendrán que pedir autorización a la Aemps para su uso exclusivo en cada hospital aunque el producto sea proporcionado por el Clínic. Entre los que participan figuran el 12 de Octubre, La Paz, Gregorio Marañón (en Madrid los tres), el Complejo Asistencial de Salamanca, el Complejo Hospitalario de Navarra y el Politécnico La Fe de Valencia.


¿Terapia pública o comercial?


Una vez llegada la aprobación, ¿qué terapia elegiría cada hospital? La indicación concreta es el factor fundamental (por ejemplo, una de las terapias comerciales está indicada solo para pacientes hasta 25 años, mientras que la del Clínic es más amplia), pero también hay otras cuestiones que inclinarán la balanza a un lado y a otro. Y entre ellas, claro está, figura el precio.

“El margen todavía no está definido, por lo que no puedo dar una cifra”, comenta Delgado. “Pero si el fármaco comercial, en Estados Unidos y en Europa, va a estar entre los 300.000 y los 400.000 euros por paciente, el nuestro se situaría en una cuarta parte, tan solo un poco más de lo que cueste fabricar las células”.

Para su fabricación, el Clínic acudió al Banc de Sang i Teixits de Barcelona, una empresa pública. “Hemos tenido ofertas de empresas que buscan ganar dinero, pero nuestra estrategia es diferente. Las alianzas que hagamos deben ser con empresas que entiendan el bien público de este tratamiento: queremos que se extienda al mayor número de personas posible”.


Aprobación restringida a un centro


Hay otro factor importante: las terapias comerciales han tenido un proceso aprobatorio más estricto, con ensayos clínicos más amplios y un mayor seguimiento. “Los pagadores tendrán que decidir si apuestan por la opción más segura y cara, el producto comercial, o por este producto más ‘casero’, con una aprobación restringida a un centro concreto”.


"El precio que hay que pagar por esta terapia es que dejamos a los pacientes sin linfocitos B normales, pero se puede vivir sin ellos"


Al incluir la terapia CART del Clínic dentro del Plan para el abordaje de las terapias avanzadas en el Sistema Nacional de Salud junto a las dos comerciales ya aprobadas, Delgado es consciente de que “el ministerio nos está utilizando para negociar el precio con los laboratorios”, pero señala que “eso me parece bien”.

El hematólogo puntualiza que las células CART de su hospital todavía están en fase experimental, aunque algunos pacientes ya llevan año y medio con la terapia y todo va como estaba previsto.

“El precio que hay que pagar por esta terapia es que dejamos a los pacientes sin linfocitos B normales, pero puede vivir sin ellos: se suplementan inmunoglobulinas, una serie de anticuerpos, para que no tengan infecciones”.

Además, la terapia CART puede provocar una activación y aumento muy brusco de linfocitos, que pueden causar un síndrome de liberación de citoquinas, para lo que se les suministra otro medicamento.

No obstante, estas reacciones adversas están controladas y, si no hay alguna sorpresa, no pasará mucho tiempo hasta que esté disponible el primer fármaco de terapia avanzada y titularidad pública.
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