José Luis Castaño y Víctor Arenas, hematólogos e investigadores del Idival.
José Luis Castaño y Víctor Arenas, hematólogos e investigadores del Instituto de Investigación Valdecilla (Idival), trabajan en el desarrollo de
nuevas estrategias terapéuticas para la
leucemia linfocítica crónica, una enfermedad hematológica grave. Su investigación se centra en encontrar puntos débiles comunes en las células tumorales de esta enfermedad con el objetivo de mejorar la respuesta de los pacientes a los tratamientos actuales, con vistas a avanzar también en otros tipos de cáncer.
Los dos jóvenes explican que el laboratorio en el que trabajan está tratando esta enfermedad fijándose concretamente en "una característica transversal, que es una
alteración en los niveles de metilación en estos pacientes". A partir de ahí, Castaño se centra "en la ruta de PCR", relacionada con la regulación de la expresión de proteínas, mientras que Arenas se dedica a "la vía de señalización NFK2", clave en en la supervivencia de las células leucémicas.
¿En qué consiste su investigación?
"Hemos probado
combinaciones de inhibidores de cada una de las rutas, combinado con el inhibidor de esta característica transversal que es la metilación. Lo que hemos visto que ha tenido sinergias y que producía
mayor aumento en las células de origen en estos pacientes", detalla Castaño.
Sobre su elección de especializarse en leucemia linfocítica crónica, indican que "hay muchos estudios acerca de la regulación genética de la enfermedad y todavía no se ha visto una
causa genética que afecte a la mayoría de la población que la sufre". En cambio, señalan que una de las características que se ve representada "en el 90 por ciento de los pacientes" que han estudiado hasta ahora es "un aumento notable de la metilación, un aumento realmente significativo". Entonces, su objetivo es "encontrar características que sean comunes" en la enfermedad: "Si podemos atacar a una característica común, seguramente podemos encontrar un tratamiento, una terapia que pueda ser más específica para ella".
Así, esperan lograr avances para "
mejorar la vida del paciente y avanzar en el estudio de la enfermedad". "Mi trabajo es un granito de arena más en todo lo que se está haciendo a nivel mundial y mi sueño es intentar que
el cáncer sea una enfermedad del pasado", asegura Castaño. En la misma línea, Arenas espera ver que su investigación "
puedan llegar algún día al paciente que, a lo mejor, no tiene un tratamiento de primera línea para curarse o incluso curar a quienes tienen resistencia a otros tratamientos".
Además, indican que "este factor es muy transversal, no solamente en la Leucemia Linfocítica Crónica sino también
en otro tipo de cáncer", por lo que, cualquier descubrimiento podría "ser aplicable a muchas otras situaciones".
Desafíos de los jóvenes investigadores
Respecto a las trabas que enfrentan los profesionales que quieren dedicarse a la investigación, destacan la dificultad de "
conseguir muestras de pacientes, porque hay muchas enfermedades que no afectan a una gran mayor parte de la población y puede ser complicado". Otro tema importante es el económico. "
Si hubiera más financiación para este tipo de investigaciones, podríamos avanzar más rápido o
disponer de más recursos", afirma Castaño. Además, mejorar el "apoyo económico" sería una forma motivar a los jóvenes investigadores: "Nosotros hemos hecho un grado, un máster y ahora estamos haciendo un doctorado. Vemos que las condiciones no son las que esperábamos. El esfuerzo no se refleja en una calidad de vida que confías tener después de todos los años de trabajo que llevas".
|
"Hemos hecho un grado, un máster y ahora un doctorado. Las condiciones no son las que esperábamos y el esfuerzo no se refleja en la calidad de vida"
|
A esto se suma compaginar la
investigación con la práctica clínica, aunque es algo que en su caso particular no les afecta porque son
exclusivamente personal investigador. Aún así, aseguran que las condiciones tampoco son las mejores porque "al final se dedica mucho tiempo de estudio, de trabajo y no se refleja en el salario". En cuanto a las
ayudas y becas, insisten en que "hay pocas para mucha gente", lo que
genera una gran "competencia", ya que se destinan "a investigadores jóvenes, para intermedios y para gente que lleva más en el campo". "Cada etapa de la investigación tiene ayudas específicas", explican.
Y es que, para ellos,
ser joven no supone un impedimento, sino que el problema es su carrera profesional "no está valorada": "No tenemos publicaciones, no tenemos papers, entonces es más complicado encontrar contratos en un futuro, pero no por el hecho de ser joven, sino por la posible
experiencia que no tengas", dice Arenas.
Una cuestión de reconocimiento
De hecho, su trabajo ya fue econocido con el premio
Merit Award for Young Investigator en la Conferencia Internacional Bienal sobre leucemia linfocítica crónica, un congreso de referencia mundial en su campo de trabajo. Sobre lo que supuso este reconocimiento, ambos
destacan la ilusión y motivación que les genera. Castaño afirma que darles el mérito en una conferencia tan grande a nivel internacional significa que todo el trabajo va en "la buena dirección y que
tiene proyección a futuro". "Un mérito al esfuerzo de tanto tiempo al final te llena mucho, es muy satisfactorio, y también
da más fuerza para poder seguir avanzando con la investigación", asegura.
Arenas añade que fue una "sorpresa" porque han visto como "otros
investigadores de talla mundial reconocen el trabajo como algo que de verdad merece la pena" y supone "
un sello de calidad que confirma que está bien elaborado y que puede ser algo revolucionario a la hora del estudio de una enfermedad".
Sobre la importancia de este tipo de
premios dedicados a los jóvenes investigadores, Arenas también comenta que son importantes, "sobre todo al inicio de la carrera investigadora": "No solamente te ayuda a financieramente, sino que
te anima a continuar con la carrera". Y es que cuenta que, muchas veces, en casos de doctorados, "hay gente que si no se ve apoyada o no se ve respaldada por el sistema en el que está trabajando se desilusiona, llegando incluso a dejar la carrera investigadora por otro tipo de carrera". En cambio, "si se recibe
apoyo desde el primer momento y reconocimiento, seguramente muchas personas se queden más en la investigación".
Castaño añade que, además, en el mundo de la investigación "
entrar en el mundo de laboratorio puede ser muy difícil", por lo que este tipo de premios contribuyen a la "
incorporación de jóvenes que están con el doctorado".
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.