Redacción Médica entrevista a la directora de Profesionales del SAS, miembro del Jurado de los Premios Sanitarias

Pilar Bartolomé: "El techo de cristal es en realidad de cemento"
Pilar Bartolomé, directora general de Profesionales del Servicio Andaluz de Salud (SAS).


28 feb. 2020 9:10H
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POR MARÍA GARCÍA Joana Huertas
El doctor Marcus Welby y el doctor Gannon tienen la culpa de que Pilar Bartolomé, directora general de Profesionales del Servicio Andaluz de Salud (SAS), estudiase Medicina. Es decir, el Dr. House o el Derek Shepherd (Anatomía de Grey) de su juventud. De su vena sindicalista tiene una sanción en bolsa por no coger un contrato estando embarazada -y de baja maternal-, pero también su historial familiar y su propio carácter. 

Pilar Bartolomé explica que la conciliación no es un asunto solo de mujeres.

Todo esto se lo explica a Redacción Médica en la madrileña librería Sin Tarima en el barrio de Lavapiés. Ella es una de las 20 participantes del Jurado de los Premios Sanitarias que este medio entrega el 3 de marzo. 

Bartolomé explica que ella lo que quería haber sido es médico militar, pero por entonces no admitían a mujeres en el Ejército. Estudió Medicina, se fue al paro en plena crisis de los 80 y se preparó para la oposición de Médico Puericultor. Perteneció a la última promoción.

Después se hizo asesora de Salud e Higiene. Hizo prevención de Riesgos Laborales, trabajó en Salud Laboral en Madrid y realizó "algunos pinitos" de másteres y cursos de gestión. También hizo un máster de Urgencias de Pediatría y, después, esta especialidad de Pediatría. Consiguió plaza de pediatra en Santaella (Córdoba). A partir de ahí el sindicato médico se fijó en ella. 


Sindicalismo en la sangre


"También yo asistí al sindicato médico por un tema de la mujer: me cesaron estando embarazada. Después me sancionaron en bolsa por no coger un contrato estando encinta y con baja maternal, por lo cual no se tenía que poder trabajar", explica.

"Eso me llevó al sindicato médico. Los caminos del Señor -continúa- son inescrutables. Empecé como liberada dos días a la semana y tres en la consulta, después pasaron a ser dos y ya me dijeron aquello de 'Nena, tú vales mucho'. Fui secretaria del Sindicato Médico de Córdoba, después coordinadora de Salud Laboral de Andalucía y posteriormente ejercí como secretaria de Salud Laboral de la Confederación Estatal del Sindicato Médico (CESM)". 

Pilar Bartolomé en su juventud.

Pero la vena sindicalista no viene solo del embarazo. Su abuelo ya lo era en las minas del Rif. Afirma que es genética. También su madre le decía que era una protestona. "Siempre he estado peleando por las injusticias", asegura. Lo ha hecho para que "los trabajadores de la Sanidad tengan un trabajo, un sueldo y unas condiciones dignas". 

Desde el sindicato explica que han conseguido avanzar en esto. "Desde él, y desde el Colegio de Córdoba, fuimos los pioneros en denunciar y poner en valor el protocolo de agresiones del SAS. Conseguimos la primera sentencia penal de agresión. También logramos que las víctimas tuvieran una indemnización. Y cárcel para el agresor. Realmente se alcanzó que se valorara la agresión como tal, no como una falta o como un insulto", relata. También desde el SAS han logrado un protocolo de acoso a nivel funcionarial y estatutario y uno de prevención de riesgos laborales a partir de sus denuncias. Temas en los que fueron pioneros en España.

Techo de cemento


Ella es directora general de Profesionales del SAS con el equipo de Jesús Aguirre, pero es consciente de que las mujeres no lo tienen sencillo para llegar a ese tipo de puestos. Prefiere hablar de "techos de cemento" antes que de cristal, un término que le parece que "suena muy bonito, pero más fácil de romper". Sobre la conciliación considera que en vez de tener 17 planes se debería tener una ley de igualdad. Real y efectiva. También recuerda medidas que se han conseguido en Andalucía, como las retribuciones del prorateo de las guardias no realizadas durante la baja maternal, o los contratos virtuales. 


"Mi madre y mi padre eran maestro y en casa todo el mundo funcionaba como una empresa"


"En la Sanidad, igual que en todos los sitios, destacar siendo mujer es perjudicial algunas veces porque surge el mayor pecado que hay en España: la envidia. Nadie cuestiona que un hombre pueda ser director gerente o ministro, pero la mujer necesita el doble y hasta el triple de trabajo porque tiene que llevar la casa, los estudios de sus hijos y, además, pelear en este mundo de hombres por entrar en un sitio", asegura. Explica que en Andalucía se hizo el 'Estudio de doble presencia' (trabajo y casa), en el que se vio que ellos solamente trabajaban un 15 por ciento en esa doble presencia. 

Como directora de Profesionales continúa trabajando por facilitar la carrera de las mujeres como, por ejemplo, con adaptaciones en puestos de trabajo para sanitarias embarazadas. "Lo importante es romper esas barreras y demostrar que a pesar del techo que nos han puesto, y de ese rol de cuidadoras que nos han otorgado, se puede hacer otras cosas", señala. Para ella la clave está en la educación: en lo que los hijos ven en casa. 

En la suya, sus tres hijos han visto cómo había corresponsabilidad. "Ahora mismo estoy en Sevilla y mi familia sigue sigue funcionando exactamente igual", asegura. Pero eso mismo ya lo había visto en la de sus padres: "Mi madre y mi padre eran maestros y allí todo el mundo funcionábamos como una empresa, cada uno tenía su parte y debía hacer lo suyo". 


Las mujeres de la familia 


Su abuela también era así: "Mis abuelos eran de Murcia y de Alicante. Emigraron a Orán (Argelia). Cuando llegó la revolución tuvieron que salir del país y, de camino a Sudamérica, repostaron en Melilla. Mi tía y mi abuela llegaron en el 30. Eran las 'francesitas'. Estaban acostumbradas a jugar al baloncesto, a salir a la calle con sus amigas a tomarse algo, a conducir, pero alí no podían hacer todo eso. Para ellas fue un mundo tremendo. Después ya hubo una apertura". 

Pilar Bartolomé de niña con sus padres, sus "modelos".

Su madre daba clases en Marruecos, donde "pasaba con la pistola en el bolsillo, como en las películas". Después, junto a su padre, se fueron a Córdoba. Y ahí le cortaron las alas. Eran los años 60. "Ella no podia pasear a su hija en un carrito, tenía que ir acompañada de la tía de mi padre y se ahogaba, porque estaba acostumbrada a salir y entrar con sus amigas; a bañarse en bañador en la playa", relata. En el 82 su hija ya estaba destinada en un pueblo pequeño de la provincia como médica. Fue la primera mujer en el 'bar de los cazadores', donde al final tenía su silla reservada. 

Como referentes cita a Marie Curie, una mujer que tenía tres libros siempre en el bolsillo: "En uno apuntaba sus investigaciones científicas, en otro los avances de su hija conforme la iba educando y, en el tercero, las notas de la casa. Los tres están en París. Los tres son radioactivos", explica. 

Su madre, maestra de la vida 


En el terreno personal está su madre, de quien se emociona al hablar: "Nos enseñó a ser mujeres en un mundo de hombres. Somos tres hermanas, mi tía, mi abuela y hasta la perra era hembra. También mi padre nos educó en este sentido. Nos enseñó todo lo que teníamos que aprender. Es así que puedo montar y desmontar un motor. Me gusta más un tornillo que un zapato, y eso que los zapatos también los adoro. Pero me sirvió para saber vivir, a estar en el mundo y a defenderme de cualquier ataque, que siemrpe los hay". 

Cuenta que su casa "es un poco loca, pero divertida". Que huele a palomitas y a 'World of Warcraft' por todos lados. Que aquello es como un "cibercafé". Y que está llena de estanterías. Hay una hasta en la puerta del baño. Por eso nos cita en una librería, porque adora los libros y también escribir. Ha sido colaboradora en un diario de Córdoba hablando de mujeres singulares de la provincia. Algún día espera seguir. "Era una futura poeta, pero me quedé en médico", bromea. 

También le encanta viajar y hasta organizar viajes para los amigos. ¿Que cómo saca tiempo? "El día tiene 24 horas y en ellas se puede hacer muchísimo. Y como mínimo duermo siete", asegura. Y sonríe. No pierde el tiempo. Justo después de esta entrevista coge el AVE para Sevilla. Al día siguiente volverá a su despacho para empezar el día como siempre lo hace: poniendo una canción a todos sus compañeros. A seguir trabajando.

La entrevista tuvo lugar en la madrileña librería 'Sin Tarima'.


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