José Curbelo.
El Ministerio de Sanidad cerraba este jueves la
repesca del examen MIR 2026 adjudicando las
312 plazas vacantes, la última de ellas en el número de orden 14.879. Ante la alarma generada en redes sociales, el docente médico en la Universidad Francisco de Vitoria y experto en el examen MIR José Curbelo, ha analizado las cifras reales de este proceso para desmentir los bulos sobre asignaciones extremas y evaluar las
deficiencias del sistema.
Sutil injusticia
Sanidad ha instaurado este año la
segunda convocatoria con el objetivo explícito de no dejar puestos desiertos tras las habituales renuncias que se producen una vez comienza el periodo de incorporación al hospital. Curbelo argumenta que el procedimiento encierra una "sutil injusticia de fondo", ya que aspirantes con un peor número de orden han podido optar a plazas que otros candidatos no alcanzaron en el primer turno. El experto aclara que la raíz de esta "situación de inequidad" reside en que a los residentes que ya habían escogido su destino previamente no se les ha dado la opción de reprogramar su elección para acceder a estas vacantes. Este desajuste normativo explica por qué la administración jamás había llevado a cabo un
proceso similar en la historia de la prueba.
Análisis de cifras
Frente a las especulaciones, el analista aporta el primer vaciado estadístico centrado en las
16 plazas más populares de la repesca. Los resultados muestran que, por norma general, las vacantes se han asignado más tarde que en el proceso ordinario, situándose la mediana de esta caída en unos 265 puestos. El especialista detalla la amplitud de este fenómeno con los dos casos más extremos del registro. Mientras un candidato logró beneficiarse de una mejora de 1.800 números respecto al corte del primer llamamiento, otro aspirante adquirió una plaza con un número 3.000 puestos mejor del que se necesitó inicialmente. Estas cifras descartan por completo que las alteraciones supongan
saltos de 10.000 números de orden, tal y como se había difundido en internet, para entrar en las especialidades más demandadas, como Oftalmología.
Frustración precoz
La propagación de información sin contrastar centra las críticas del preparador, quien lamenta la distorsión que este clima ejerce sobre los nuevos residentes. Durante los últimos días, varios mensajes auguraban en redes sociales que un opositor con un 15.000 iba a cursar la
especialidad de Anestesiología. Curbelo recuerda que este sensacionalismo, alimentado incluso por médicos en activo, solo consigue que los profesionales que eligieron segundas o terceras opciones duden de si tomaron la decisión correcta. "Tampoco parece razonable generar un alarmismo extremo haciendo suponer que había gente con un 10.000 que iba a coger cosas que se habían agotado en un 2.000 porque eso no ha pasado", subraya.
Para atajar esta
dinámica perjudicial, el experto sentencia que resulta imperativo medir el alcance de las opiniones públicas para "no generar frustración precoz en los que están llamados a ser el futuro de la Medicina".
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