Asignación plazas MIR.
La
convocatoria MIR 2026 entra en su recta final, caracterizada por la
escasez de especialidades. Apenas una decena de disciplinas facultativas sobrevive para dotar de opciones a los últimos números de orden. Un escenario que revela la importancia de conseguir una buena calificación en el proceso de acceso a la especialización en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Una nota que no todos consideran justa. Voces del ámbito académico nacional señalan que
el examen debería perder peso a favor del expediente académico -baremo-, con la misión de premiar el esfuerzo de los estudiantes y garantizar una formación en el grado separada de la influencia del MIR. No obstante, algunos especialistas señalan que este cambio podría ser contraproducente para los profesionales formados en facultades españolas.
"Si aumentamos el baremo beneficiaríamos a los médicos graduados fuera del país", ha indicado el especialista en Medicina Interna y experto en el MIR,
José Curbelo, a
Redacción Médica. Bajo su punto de vista,
reducir el valor del resultado del examen en la calificación del proceso solo ayudaría a los candidatos que acostumbran a conseguir menos netas. Estos suelen ser aquellos que no obtuvieron el título en España.
Precisamente, Curbelo, junto a otros académicos de la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid) y el servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario La Princesa (Madrid), publicó un artículo en el que trataba el impacto de incrementar el peso del baremo en la nota MIR. La investigación reveló que
los egresados en España obtenían siempre más netas que sus homólogos extranjeros con el mismo baremo -132 netas de media frente a 95 en los candidatos con un expediente valorado por encima del 9; 100 ante 77 cuando se calificaba entre el 7 y el 7,99-.
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"Si aumentamos el baremos beneficiaríamos a los médicos graduados fuera del país"
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Asimismo, a partir del resultado medio en la prueba, se calculó cómo cambiaría el número de orden de los candidatos en caso de alterarse el peso del baremo. En el caso de la convocatoria de 2021, si el baremo asciende del 10 al 25 por ciento, los españoles subirían tres puestos en el listado de adjudicación, mientras que los extranjeros ascenderían 33. En la oposición de 2022, los primeros escalarían 10 puestos y los segundos 36.
La diferencia se agrandaría si el expediente contará un 50 por ciento. Así, en 2021, los candidatos del país perderían 21 lugares y los extranjeros ganarían 97. Ambos mejorarían en 2022, aunque los nacionales solo tres números de orden y los internacionales, 120.
En este sentido, Curbelo ha abogado por
ajustar los baremos por universidad, siempre que se procede a incrementar el peso del expediente académico. Una misión que se intuye complicada, no por parte de las universidades españolas, sino por las ubicadas al otro lado de la frontera. "Los candidatos proceden de decenas de países y cientos de universidades. Sin embargo, igual solo hay uno de una determinada facultad", ha explicado. El esfuerzo sería importante.
Mayor presencia extranjera
Así, este hipotético escenario
facilitaría a priori el acceso de los médicos de otros países a la especialización en el SNS. De esta forma, se aumentaría su presencia en la instrucción MIR, sobre todo, en vistas de la aceleración de la
homologación de títulos médicos por parte del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Solo en 2025, el departamento validó la formación de 33.000 profesionales del ámbito de la Medicina, en búsqueda de mejores condiciones laborales y oportunidades formativas.
Una realidad que incidiría en la viabilidad del MIR, dado que
el número de plazas sería muy inferior al de aspirantes. Una situación que preocupa a la Organización Médica Colegial (OMC), al considerar que no todos los médicos de otras nacionalidades pasan por las mismas fases de preparación que los españoles, lo que tildan de "injusto".
Precisamente, la entidad colegial propone la realización de una
prueba de Evaluación Clínica Objetiva Estructurada (ECOE) para confirmar la homologación de los títulos extranjeros. Así, se
verificarían sus competencias prácticas para el ejercicio de la profesión, según indica la idea presentada ya al Ministerio de Sanidad.
Este ‘examen’ también resuena en el planteamiento de la Comisión Nacional de Decanos de Facultades de Medicina de España (Cndfme), pero no para la homologación, sino para la
inclusión de su resultado en la nota MIR. Hay que recordar que todos los alumnos del país tienen que pasarla para la obtención del título. No obstante, Curbelo plantea dudas sobre esta, más allá de los diferentes criterios por universidad. "¿Qué hacemos con los candidatos extranjeros?", ha comentado. La respuesta podría estar en la ECOE previa a la homologación.
Mejoras en el grado para clavar el MIR
El internista entiende que la Cndfme esté preocupada por su alumnado. "Comprendo que quieran que los estudiantes aprendan Medicina y no estén pensando en el MIR", ha apuntado. Sin embargo, Curbelo ha opinado que la solución no está en reducir la proporción de la calificación del examen en la nota MIR, en pro del baremo o la ECOE. Se encuentra en
mejorar el grado.
"Hay que hacer
que los alumnos de cada facultad aprendan mejor cada asignatura", ha resaltado. "Si conseguimos eso, serán mejores médicos y tendrán mejores resultados en el MIR", ha añadido.
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