Tres médicos defienden que la especialidad acabará consolidándose cuando existan más promociones y formación específica

La falta de histórico condiciona el MIR de Urgencias: "Es un poco sorpresa"
Los médicos de Urgencias Sergio Aznar, Juan Luis Sánchez Rocamora y Ángel Bajo.


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La especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, recién estrenada este año, no ha agotado sus 82 plazas hasta el decimotercer día de adjudicación de plazas MIR, es decir, cuatro jornadas antes de que finalice la convocatoria. Algo que ha sorprendido a muchos profesionales que llevaban años reclamando el reconocimiento oficial de esta rama médica porque pensaban que se acabarían antes. Pese a ello, los médicos de esta área hospitalaria consultados por Redacción Médica coinciden en el diagnóstico: el problema no es la falta de atractivo de la disciplina, sino el desconocimiento de una especialidad que debuta sin promociones previas y con escasa implantación universitaria.

"Las expectativas eran altas porque en las encuestas realizadas los estudiantes de Medicina sí mostraban interés por la especialidad" asegura Sergio Aznar, médico de Urgencias del Hospital Clinico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). Sin embargo, durante las primeras jornadas de elección MIR se ha detectado una inquietud recurrente entre los aspirantes: "Les preocupaba ser los primeros residentes, no tener otros compañeros como referencia y la relación con otras especialidades".

Ese miedo a lo desconocido también lo ha esgrimido Juan Luis Sánchez Rocamora, facultativo de Servicio de Urgencias del Hospital General de Villarrobledo (Castilla-La Mancha), que recuerda cómo hasta ahora muchos médicos llegaban a estos servicios por vías indirectas. "Antes teníamos gente que cogía Atención Primaria para luego hacer Urgencias o, como en mi caso, Medicina Interna y después terminabas trabajando aquí", señala. 

Ahora, por primera vez, los futuros especialistas podrán formarse específicamente como urgenciólogos desde el inicio de la residencia. Pero precisamente esa novedad está generando cautela. "La gente puede tener cierto temor. En otras especialidades preguntas a residentes o a los adjuntos, ves cómo funcionan las guardias o cómo es la formación. Aquí van un poco a la sorpresa", afirma.

Una percepción igualmente compartida por Ángel Bajo, facultativo en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, que reconoce que esperaba "un poco más de aceptación" en esta primera convocatoria, aunque considera que la reacción de los MIR entra dentro de lo previsible. "Hay que ser realistas. Los estudiantes eligen aquello que conocen y la Medicina de Urgencias y Emergencias, por desgracia, no está implantada en muchas universidades", lamenta.

El papel de la universidad


Así, uno de los elementos que más repiten los tres especialistas es la necesidad de acercar las Urgencias a las facultades de Medicina. En Zaragoza, por ejemplo, la experiencia de los últimos años ha sido positiva. "Desde hace tres años el profesor titular de la asignatura de Urgencias en la Universidad es un médico de Urgencias y no un intensivista", explica Aznar. Algo que hace que la información "se transmita de otra manera" y sea "un estímulo" para los estudiantes. El facultativo pone como ejemplo el caso de la primera MIR de Urgencias de su hospital: "Fue estudiante con nosotros y realizó también su Trabajo de Fin de Grado en Urgencias. Hace unos años esa continuidad era impensable y ahora es una realidad".

Esa cercanía, defienden, será clave para consolidar la especialidad en futuras convocatorias. Bajo incluso plantea que las rotaciones por Urgencias deberían ser obligatorias durante el grado, igual que ocurre actualmente con Atención Primaria, para que verdaderamente sea conocida. "Una vez que conocen cómo trabajamos, muchos estudiantes van a cambair completamente su percepción", asegura.

Y es que, según explica, en numerosos grados la asignatura sigue estando impartida por especialistas ajenos al servicio de Urgencias, como intensivistas, internistas o anestesistas. "Su visión es diferente de la actividad que se realiza realmente en Urgencias", sostiene. 

En esa misma línea, Rocamora considera que el principal problema de este primer año es la falta de referencias previas. “Todo se ha organizado muy rápido y todavía se están construyendo los itinerarios formativos", admite. Aun así, cree que la situación mejorará conforme se incorporen las primeras promociones.

Una especialidad vocacional y exigente


Todos coinciden en que Urgencias nunca ha sido una especialidad sencilla. La presión asistencial, las guardias y el desgaste emocional forman parte del trabajo y los aspirantes son plenamente conscientes de ello. "Si tú te metes en Urgencias sabes que vas a hacer guardias. Es algo innegable", subraya Rocamora.

Por otro lado, Aznar considera que "la percepción de dureza" es un factor influye claramente en las decisiones de los nuevos MIR, especialmente en un contexto en el que muchas promociones priorizan especialidades con mejor conciliación. "El modelo actual está sometido a 'modas' y la tendencia prima especialidades con mejor calidad de vida y sin turnos nocturnos", explica.

Aun así, rechaza que eso reste valor a una disciplina que define como "altamente vocacional". De hecho, cree que el futuro pasa por replantear el sistema laboral actual. "Las administraciones deberían empezar a pensar en cambiar el modelo de guardias por uno de turnos, algo que ya existe en algunas comunidades", apunta.

Pese a las dificultades, los tres médicos insisten en que trabajar en Urgencias ofrece una experiencia profesional difícil de encontrar en otras áreas. "Es una especialidad muy dinámica. Cada día es diferente, atendemos patologías muy variadas y estamos obligados a tomar decisiones rápidas constantemente", resume Aznar, que asegura que el trabajo en Urgencias "es menos rutinario que la media".

Bajo también destaca el componente emocional y técnico del trabajo: "Vemos los primeros minutos fundamentales de la atención al paciente y eso condiciona el pronóstico y la supervivencia". Algo que, tras un buen resultado, "provoca una gran satisfacción profesional".

"La Medicina de Urgencias o te gusta o la aborreces", afirma Rocamora, que explica cómo precisamente la creación de la especialidad permitirá que lleguen a los servicios residentes que realmente han escogido este camino por vocación: "Vamos a tener gente puramente urgencióloga, personas que desde el principio piensan en Urgencias y quieren formarse específicamente para esto".

Urgencias acabará consolidándose


Pese al arranque más lento de lo esperado, ninguno de los entrevistados duda del futuro de la Medicina de Urgencias y Emergencias. Al contrario: creen que el reconocimiento oficial supondrá un salto de calidad para los servicios hospitalarios. "Estamos forjando urgenciólogos desde la base" señala Rocamora, lo que supondrá "gente formada específicamente en ventilación mecánica, ecografía o técnicas invasivas adaptadas a las necesidades reales de Urgencias".

Bajo también se muestra convencido de que la especialidad terminará ganando prestigio. "No me cabe la menor duda de que va a tener muchísima proyección en el futuro", afirma. Aznar comparte esa visión y cree que las dudas iniciales desaparecerán en pocos años. "Cuando tengamos varios residentes por promoción y la especialidad se asiente, se vencerán las dudas de este año", defiende.
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