Lejos de recibir apoyo por el estrés que sentía, sus superiores le indicaron que quizá no valía para la Medicina

Un médico abandona la residencia tras 4 exámenes MIR por el estrés de las guardias 24 horas.
Médicos en el pasillo de un hospital.


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"No podía más con las guardias de 24 horas. Pedí ayuda a la unidad docente y a salud laboral, y la solución que me dieron fue dejar la profesión". Este es el aterrador argumento de un médico que estuvo a punto de abandonar la Medicina después de llevar su cuerpo al límite en este tipo de jornadas. No lo hizo; sin embargo, sí que renunció a la residencia, y desde entonces trabaja como sustituto en la Atención Primaria. "Mi siguiente objetivo es migrar a otro país", ha aclarado.

La historia de este profesional es totalmente atípica. Desde la convocatoria de 2020 se ha presentado en cuatro ocasiones al examen MIR, y en dos ocasiones ha cogido plaza en Medicina Familiar y Comunitaria. La primera vez tuvo que renunciar por el fallecimiento de un familiar y, en la segunda vivió una experiencia tan desagradable con las guardias de 24 horas que no solo dejó la formación, sino que se planteó abandonar la Medicina.

"Tuve un desprendimiento de retina por el estrés que me provocaban las guardias. Son muy duras. Nos privan del sueño y sentimos un abandono tremendo. Creo que es algo de lo que no se habla. Y los residentes son los que, en muchas ocasiones, sacan el trabajo sin ninguna supervisión ni experiencia. Te dejan solo", ha subrayado.

Efectos negativos de las guardias de 24 horas


Es más, algunos de sus compañeros sentían tanta presión que salían llorando del turno. "Es muy difícil de manejar", ha afirmado este profesional, quien, con la voz entrecortada, recuerda el punto de inflexión que le llevó a estar a punto de dejar su vocación.

"Sentía que no daba la talla y me creí yo mismo ese mensaje. Y cuando pedí ayuda a mis superiores, lejos de notar empatía, su argumento se centró en el hecho de yo no valía para esto. De hecho, me intentaron vender que las guardias servían para que los residentes nos curtiéramos", ha lamentado.

Sin el apoyo correspondiente y viendo que la situación no cambiaba, este médico decidió priorizar su salud y renunció a su plaza de Familia. Los meses posteriores no fueron fáciles. Depresión, inseguridades y muchas dudas: "No tenía claro si valía para la Medicina", y añade que estuvo dos meses 'luchando' contra los pensamientos negativos, prácticamente, a diario. 

Renunciar al MIR y trabajar como médico sustituto de Primaria


Tras ese periodo de tiempo, el servicio de salud de una comunidad autónoma le llamó para que se incorporara como médico sustituto. Él ya había estado en este puesto tiempo atrás, pero dudó seriamente de si aceptarlo debido a las secuelas provocadas por las guardias. Sin embargo, dejó el malestar a un lado y decidió aceptar la oferta de trabajo. "Acababa de pasar por ese mal trago y no sabía lo que me depararía mi nuevo destino. Pero, al volver a este puesto, me di cuenta de que el problema no era yo, sino los turnos de 24 horas", ha subrayado. 

En la actualidad, este profesional trabaja como facultativo sustituto en Atención Primaria atendiendo a unos pacientes que están "muy contentos" con su labor. Se siente realizado y afirma que gana más ahí que siendo R1 de Familia. "Además, no hago guardias", ha añadido. Aun así, este no es el futuro que anhela y tiene previsto migrar a otro país europeo para cumplir sus sueños dentro de la Medicina. 
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