13 nov 2018 | Actualizado: 18:50
Formación sanitaria / MIR

"Nuestro sistema de salud está preparado para hacer frente al dengue"

El Grupo CTO entrevista a un investigador para profundizar en la enfermedad del dengue

Mario Fernández Ruiz.
"Nuestro sistema de salud está preparado para hacer frente al dengue"
lun 22 octubre 2018. 21.30H
Redacción
El dengue es una enfermedad producida por el virus (flavivirus) que se transmite a través de la picadura de ciertos mosquitos infectados, y que generalmente presenta una evolución clínica leve. Un estudio reciente del Organización Mundial de la Salud estima que la incidencia de la enfermedad en los últimos años ha aumentado a unos 400 millones de casos anuales. En esta entrevista, Mario Fernández Ruiz, investigador de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario 12 de Octubre, analiza la enfermedad del dengue y los casos españoles

¿Cómo es el ciclo del virus del dengue?

El virus dengue es, en efecto, un flavivirus perteneciente al grupo más amplio de los arbovirus. Los arbovirus son virus que se transmiten a través de artrópodos, tales como mosquitos o garrapatas. En el caso del dengue el vector más importante es el Aedes aegypti, un mosquito que también transmite la fiebre amarilla y otras arbovirosis.

En el caso del dengue el vector más importante es el Aedes aegypti, un mosquito que transmite también la fiebre amarilla



Los casos autóctonos comunicados en España, sin embargo, han sido transmitidos por el Aedes albopictus. Los arbovirus se mantienen en la naturaleza mediante ciclos biológicos en los que están implicados diversos reservorios animales (primates no humanos en el caso del dengue) y sus correspondientes vectores. Si se dan ciertas circunstancias estos ciclos, conocidos como selváticos o enzoóticos, pueden evolucionar hacia el denominado ciclo antroponótico en el que el propio ser humano actúa como reservorio de la enfermedad.

Una vez que la hembra del mosquito Aedes pica a un paciente virémico (es decir, que tiene el virus circulando en su sangre) lo transmite a continuación mediante sucesivas picaduras a individuos sanos, amplificándose progresivamente la infección sin necesidad de que participen los reservorios naturales. Hay que aclarar, no obstante, que el establecimiento de estos ciclos antroponóticos requiere de una elevada incidencia de casos y densidad de vectores, circunstancias que no se dan en nuestro país.

¿Cómo se produce el contagio?

La inmensa mayoría de los casos de dengue se producen mediante un mecanismo vectorial (es decir, a través de la picadura del mosquito Aedes). Excepcionalmente se ha descrito la transmisión a través del uso compartido de jeringuillas, la transfusión de sangre o el trasplante de órganos procedentes de sujetos virémicos que aún permanecen asintomáticos durante el periodo de incubación de la enfermedad. Hasta la fecha no existen evidencias concluyentes de que el dengue se transmita mediante contactos sexuales, a diferencia de otros arbovirus como el Zika.

¿Cuáles son las zonas más proclives de la península donde puede habitar el mosquito tigre?

El Aedes albopictus fue detectado por primera vez en nuestro país hace 15 años, en San Cugat del Vallés (Barcelona), y desde entonces se ha ido extendiendo fundamentalmente por el litoral mediterráneo. En la actualidad está presente en varias comunidades autónomas, incluyendo Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Baleares, País Vasco y Aragón. La modificación en las condiciones de temperatura y humedad inducida por el cambio climático ha contribuido en gran medida a la expansión geográfica de este mosquito.

Los síntomas habituales del dengue son fiebre, dolor de cabeza y dolores osteomusculares



¿Cuál es la sintomatología que presenta una persona infectada?

La mayor parte de los casos cursan con un cuadro autolimitado de fiebre, dolor de cabeza (típicamente centrado detrás de los ojos) y dolores osteomusculares, que se acompaña de una erupción cutánea (exantema) característico y de fenómenos de fragilidad de los capilares de la piel (petequias). En ocasiones estos síntomas pueden ser muy intensos, obligando al paciente a guardar cama durante varios días (no en vano se la denomina “fiebre quebrantahuesos”).

Al cabo de unos días el cuadro cede de forma espontánea y sin dejar ningún tipo de secuela. Sólo una mínima parte de los pacientes infectados desarrollan complicaciones más graves en forma de hemorragias o edemas masivos. Estos casos, que pueden llegar a ser mortales, aparecen de forma casi exclusiva en sujetos que viven en zonas endémicas y que ya habían padecido previamente otros episodios de dengue en el pasado. Por lo tanto, resulta extremadamente improbable que aparezcan episodios graves en España.

Si presentamos esos síntomas, ¿qué debemos hacer?

Como ya he comentado, las posibilidades reales de que una persona que habita en las áreas de la Península en las que circula el Aedes albopictus adquiera la enfermedad son, hasta ahora, extremadamente reducidas, por lo que debe prevalecer ante todo un mensaje de tranquilidad. Si desarrolláramos los síntomas que he comentado se debe consultar, preferentemente, al Médico de Atención Primaria o al servicio de urgencias en los casos que se acompañen de mayor afectación del estado general.

No obstante, lo más probable es que el cuadro termine siendo explicado por cualquier otra causa alternativa más común en nuestro entorno. Como principio general, se debe evitar el uso de aspirina ante una sospecha de dengue, ya que podría aumentar el riesgo de hemorragia.

La confirmación de estos tres casos, demuestran que tenemos una nueva enfermedad infecciosa, ¿cree que está nuestro Sistema de Salud preparado para afrontarla?

Sin duda. Nuestro sistema de salud cuenta con los medios humanos y técnicos necesarios para hacer frente a esta potencial amenaza. La experiencia adquirida con otras infecciones importadas y la progresiva familiarización del personal sanitario y de la población general con estos escenarios emergentes han contribuido, en mi opinión, a mejorar nuestra capacidad de respuesta colectiva.
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