María Emilia Bahamonde.
Subir al estrado en el Ministerio de Sanidad y confirmar la plaza escogida. Ese es el objetivo de los miles de aspirantes a un puesto de especialización en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Un procedimiento que puede resultar sencillo, pero tras el cual se esconden meses de dedicación y esfuerzo. La
adjudicación de la vacante MIR da su razón de ser a las horas de estudio, pero también a los incontables sacrificios que llevan a cabo los candidatos. Entre ellos, recorrer más de 9.000 kilómetros de distancia. Bien lo sabe
María Emilia Bahamonde.
La médica eligió con el número de orden 4.690. Optó por
Cirugía Pediátrica en el Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba). “Siempre estuvo entre mis primeras opciones, pero la posibilidad de que se agotará la especialidad me hizo plantearme otras alternativas, como Angiología y Cirugía Vascular", ha explicado Bahamonde a
Redacción Médica. "Sin embargo, al final pude elegirla", ha continuado la futura
residente del Servicio Andaluz de Salud (SAS).
Ahora, toca hacer mudanza. Bahamonde deberá desplazarse hasta la ciudad del Guadalquivir para iniciar la residencia a principios de junio. Un cambio menor si se compara con el realizado hace aproximadamente un año. Entonces, la futura residente se desplazó desde Ecuador hasta España, con la misión de
preparar el examen MIR.
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"Yo ya partía con la nacionalidad española, lo que aligeró mucho el proceso de homologación"
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Previamente, Bahamonde, quien estudió en la Universidad Central del Ecuador (Quito), tuvo que sortear otro obstáculo: la
homologación de su titulación. Sin embargo, partía con una ventaja: la joven pasó parte de su infancia en España. "Yo ya contaba con la nacionalidad, lo que aligeró mucho el proceso", ha destacado. Es más, la validación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades le llegó en cuatro meses. "No tuvo nada que ver con lo que lo que vivieron algunos de mis amigos, para quienes la
tramitación fue larga, tediosa y costosa", ha afirmado.
Radio y familia
Una vez en España, Bahamonde se centró en el estudio. Los apuntes protagonizaron su jornada, ante los que se presentaba sin excepción. La
egresada en Medicina siguió el calendario de su academia con rigurosidad. "Dedicarme a estudiar todos los días lo que me permitió conseguir la plaza", ha aseverado. Su ocupación se focalizó en refrescar los conceptos básicos vistos en el grado durante la primera vuelta al temario. En los últimos meses convirtió la biblioteca en su segunda casa. "Sentía que todo el mundo estaba preparando oposiciones, lo que te hace sentir una cierta presión y te obliga a no distraerte", ha agregado.
Sin embargo, no todo era mirar al libro. Tarjetas y
preguntas generadas por Inteligencia Artificial (IA) completaron su proceso de preparación. Además, Bahamonde aprovechó la tecnología para generar podcast con los manuales de la academia. "Soy mucho de memoria auditiva, por lo que me los ponía cuando tenía que caminar o iba al gimnasio", ha revelado. Una ayuda que le ha permitido formar parte de la
nueva generación de residentes.
Sin embargo, no fue la única. Bahamonde no vino sola a España. Junto a ella, en el avión, viajó su madre, quien decidió acompañar a su hija durante el proceso. Su apoyo fue clave para centrar su atención en el estudio. "Me ayudó a adaptarme a un país donde no tienes ni a tu familia ni a tus amigos. Ella fue muy importante", ha remarcado. Conseguida la plaza, la mujer
regresará a Ecuador.
Aprendizaje
Bahamonde aguarda con impaciencia el inicio de la residencia. Esta supone el resultado de su esfuerzo. Regresar a España siempre estuvo entre sus planes. "Viví aquí hasta los 15 años y luego volví a Ecuador, donde estudié Medicina. Sin embargo, el
proceso de especialización allí no es tan accesible. Además, siempre quise ir un poco más allá", ha relatado. "Me dije tengo la facilidad de la nacionalidad, así que pensé que si no aprovecho esta oportunidad, me voy a arrepentir", ha añadido.
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"Mi madre fue muy importante"
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La futura especialista en Cirugía Pediátrica no sabe si volverá a Ecuador a ejercer su profesión. El tiempo dirá. Ahora, es momento de disfrutar del MIR. "Quiero aprender todo lo que pueda de mis adjuntos, de otros residentes, servicios y también de los pacientes", ha sostenido. "Los
pacientes pediátricos son complejos, así que espero tener toda la fortaleza para sacar lo mejor de mí", ha sentenciado. Una resistencia que ha mostrado hasta el
día de la asignación. Tras cada pequeño gesto, siempre hay una historia.
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