Carlos Mur ha incidido en la necesidad de pasar de modelos de compra directa de tecnología a otros más modernos

"La compra tecnológica debe ir en sintonía con los nuevos modelos de pago"
Diego Villalón, de la Fundación Más que Ideas; José María Abellán; Carlos Mur; Roberto Nuño, de la Deusto Business School; y Boi Ruiz, vicepresidente de la Fundación Humans.


2 oct. 2019 19:55H
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POR MARCOS DOMINGUEZ
Los nuevos modelos de pago por medicamentos en el hospital, que van desde el riesgo compartido y el pago por resultados al establecimiento de umbrales flexibles de coste-eficiencia, es el espejo en el que debería reflejarse la tecnología sanitaria, según el director general de Coordinación Socio-sanitaria de la Comunidad de Madrid, Carlos Mur.

“Si el objeto de compra o adquisición ha cambiado tanto, ¿por qué seguimos adquiriendo los fármacos y la tecnología de la misma manera que antes”, ha espetado el exgerente del Hospital de Fuenlabrada.

“Las nuevas fórmulas para adquirir fármacos son perfectamente aplicables para adquirir cualquier tipo de tecnología o de equipamiento en los hospitales”, sostiene. “No tiene sentido, dadas las obsolescencias y otras características, que sigamos adquiriendo de forma directa resonancias magnéticas, PET-TAC y determinados equipamientos que van más allá de los cinco o seis millones de euros de coste directo”.

Mur, que ha participado en la II Jornada de Evaluación económica de Medicamentos y Tecnologías Sanitarias, celebrada en Madrid, ha puesto el dedo en la llaga de la evaluación: el retorno de la inversión. Y, para el financiador (Hacienda), éste tiene que llegar en el ejercicio fiscal en curso, pero “cuando hablamos de evaluación económica son inversiones cuyo retorno se da, razonablemente, a medio largo plazo”. Y estos plazos, al financiador, “le importan poco”.


El doble dilema de la financiación sanitaria


El sector sanitario se enfrenta a un doble dilema. Por un lado, el de un modelo de inversión que no desincentive la innovación. Por otro, el del acceso temprano a fármacos, sobre todo oncológicos, con un nivel de evidencia “poco maduro pero prometedor”, en palabras del economista José María Abellán, de la Universidad de Murcia.

Este dilema se transforma en otro más concreto: los medicamentos oncológicos suponen el 12 por ciento del gasto sanitario total y la previsión es que sigan creciendo, pero su expectativa es que, en el mejor de los casos, solo el 51 por ciento de las nuevas indicaciones habían mejorado la supervivencia, no más de tres meses en el mejor de los casos.

Julio Mayol, director médico del Hospital Clínico San Carlos; José Manuel Martínez Sesmero, jefe de Farmacia del mismo centro; Luis Cordero, director de Acceso y Relaciones Institucionales de AstraZeneca; José Soto, gerente del Clínico San Carlos; Juan Blas Quílez, gerente del Complejo Hospitalario de Toledo; Carlos Armendáriz, director médico del mismo centro, y Ana Rosa Rubio, responsable de Farmacia Oncológica del Complejo Hospitalario de Toledo.


Para afrontar esta situación, ha recordado que el NICE ha ido evolucionando su estándar de umbral de pago por año ajustado a calidad de vida (AVAC) para volverlo flexible según la situación.

De hecho, en un reciente artículo en la Gaceta Sanitaria, se proponía un umbral flexible de precio máximo de reembolso con dinero público para nuevos medicamentos, que iba desde los 25.000 a los 60.000 euros.

Las circunstancias especiales para estos umbrales pueden ser la rareza de la enfermedad, los tratamientos al final de la vida, lo curativo, etc. “que a lo mejor merecen un precio más elevado”. No obstante, fijados los criterios, hay terapias muy prometedoras (las CART) que seguirían quedando fuera de ese umbral de coste efectividad.


Acuerdos de riesgo compartido



"Una innovación puede ser coste-eficiente, pero eso no significa que su coste sea cero"


Se ha referido también a la posibilidad de los precios por indicación. No obstante, “se podría dar la circunstancia de que el regulador, tras fijar precios diferenciados, acabe gastando globalmente más dinero que antes”.

A este respecto, ha recordado que las CART tienen un sistema de riesgo compartido, en el que solo se hace la segunda parte del pago “cuando demuestran la efectividad prometida”. O, una vez pagado el precio, si no la demuestran, devolver lo cobrado.

“La vara de medir del valor que promete una innovación médica general, y en concreto los fármacos oncologicos, tienen que ser los resultados en salud”, ha concluido el economista. “No podemos fijarnos en el proceso sino que tenemos que hacerlo en el resultado”.

“Esto mejorará la eficiencia en lo que se gasta. Atenuará el problema de pago por resultados. Pero no lo resuelve porque una innovación puede ser coste-eficiente pero eso no significa que su coste sea cero”.
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