Imagen de estudiantes de Medicina.
El
desarrollo tecnológico transformó a la sociedad. La asistencia sanitaria no ha vuelto a ser la misma; la educación tampoco. Así lo constata
Diez años de tiempo frente a las pantallas entre estudiantes de medicina en Dresde, Alemania: revelando las tendencias, un estudio publicado recientemente en
BMC Medical Education. El artículo revela un cambio drástico en los hábitos de vida de los futuros médicos desde la irrupción de las pantallas en el ámbito académico.
Tras analizar los datos de más de 2.600 estudiantes de
Medicina en Dresde (Alemania) durante la última década (2014-2024), los investigadores concluyen que el uso diario de dispositivos digitales ha pasado de ser una herramienta complementaria a ocupar cerca de ocho horas al día, con un impacto evidente tanto en la
salud mental como en la física.
“La fatiga digital” de los estudiantes de Medicina
El tiempo que pasan los
estudiantes de Medicina frente a las pantallas mantiene una tendencia al alza. Tanto, que empieza ya a encender las alarmas entre los expertos. Según el estudio, el uso diario pasó de una media de 5,1 horas en 2014 a 7,7 horas en 2024, lo que supone
un incremento del 51 por ciento en apenas una década.
Este crecimiento, sin embargo, no ha sido homogéneo. El
uso con fines académicos y laborales es el que más ha aumentado, con una subida del 58 por ciento, hasta situarse en torno a las cinco horas diarias. La razón parece evidente: la educación médica es cada vez más digitalizada, especialmente tras la crisis del
Covid-19. Ahora bien, el uso del tiempo de ocio en las pantallas también crece. En concreto, un 37,4 por ciento, hasta alcanzar las 2,5 horas al día.
Esta situación, cada vez más habitual, tiene consecuencias que van más allá del simple cambio de hábitos. El riesgo de la llamada “
fatiga digital” es claro y especialmente preocupante en el caso de los futuros médicos. La exposición excesiva a pantallas se asocia con problemas como fatiga visual, alteraciones del sueño, sedentarismo, un conocido factor de
riesgo cardiovascular, y un aumento de los
síntomas de ansiedad y depresión.
El impacto también se extiende al
rendimiento académico. Lejos de traducirse en mejores resultados, dedicar más tiempo al estudio frente a dispositivos no garantiza mejores calificaciones y, de hecho, el uso excesivo del móvil se vincula con distracciones constantes y agotamiento cognitivo. Asimismo, los investigadores subrayan que la salud de los propios estudiantes es clave para la solidez del sistema sanitario, ya que los médicos con hábitos saludables no solo presentan un mayor bienestar, sino que también resultan más creíbles a
l aconsejar a sus pacientes.
Solución al problema de las pantallas en Medicina
El aumento del tiempo de pantalla responde a una tendencia social difícil de revertir. No obstante, resulta urgente impulsar intervenciones en el ámbito universitario. El estudio propone reforzar la alfabetización digital y la concienciación sobre un
uso saludable de la tecnología, así como incorporar pausas activas durante la jornada, como la regla 20-20-20, que recomienda apartar la vista cada 20 minutospara enfocar a distancia durante unos segundos y
proteger la salud visual.
Además, se apuesta por fomentar modelos de aprendizaje híbridos y recuerdan que la
escritura a mano sigue siendo especialmente beneficiosa a nivel cognitivo.
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