Irene Sánchez, estudiante, relata a Redacción Médica sus motivaciones para ser enfermera

Irene Sánchez, estudiante.


La Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) 2026 ha finalizado en algunas comunidades. A los exámenes se han presentado más de 30.000 alumnos de los distintos centros de enseñanza a nivel nacional, cada uno con sus metas personales para la próxima etapa educativa. Aunque habrá quien se haya sentado frente al papel y el bolígrafo sin saber muy bien cuál es su carrera idónea, hay quien completa la prueba con el objetivo de convertirse en estudiante de una carrera de Ciencias de la Salud. Se trata de una de las ramas más demandadas cada año y, en su conjunto, los grados de esta vía cuentan con notas de corte muy elevadas, por lo que los aspirantes a estudiarlas tienen que sacar una buena calificación en selectividad para optar a una plaza.

La Enfermería es una de las profesiones que despierta vocaciones. Apreciar de cerca su trabajo en los hospitales puede hacer que los jóvenes se planteen su futuro en un centro sanitario cumpliendo estas funciones. “Hace un par de años, por cosas personales que me pasaron en la vida, decidí que lo mejor era estudiar Enfermería y que era mi vocación”, confiesa Irene Sánchez a Redacción Médica al acabar uno de sus exámenes de la PAU. No siempre lo tuvo claro, estuvo debatiéndose entre otras carreras: “Entre Psicología y Derecho, me gustaba mucho el hecho de defender o ayudar a las personas”, explica.

 Irene Sánchez, estudiante.


















Lo que más le atrae de la profesión


Muchas veces, cuando se ve una labor concreta desde fuera, se puede llegar a idealizar. Pero Sánchez sabe que la Enfermería tiene su dureza: “Lo que más me atrae es el poder ayudar a las personas, poder acompañarlas en un momento tan frágil, con la salud”, expresa. Alega que “tener un problema de salud te hace vulnerable”, y que la asistencia que pueda prestar es lo que más le llena. Por este motivo, la empatía se hace fundamental para la estudiante, tanto por experiencias propias como por lo que ha podido comentar con su entorno al respecto. “Tener una mala enfermera es lo peor que te puede pasar”, subraya la futura universitaria.


Sánchez aspira a estudiar la carrera de sus sueños en la ciudad en la que ha estudiado y en la que más le gusta: “No me iría a estudiar a otro sitio porque me gusta mucho Madrid. Espero que me dé, si no se hará por otros medios, pero aquí”, dice con firmeza.

En la Comunidad de Madrid, las notas de corte para estudiar Enfermería en la universidad pública oscilan entre el 11,3 en la Universidad de Alcalá y el 11,71 en la Universidad Autónoma de Madrid.
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