Alumnos en la biblioteca.
El
trabajo en equipo es parte fundamental del día a día de los profesionales sanitarios. De hecho, para fomentarlo, hay universidades que apuestan por la ‘
Educación Interprofesional’, un modelo que pretende preparar a los
futuros profesionales de la salud para la práctica colaborativa. En un estudio realizado en Suiza, titulado
Educación interprofesional y su impacto en las actitudes de los estudiantes a lo largo del tiempo, y publicado en la revista científica
Springer Nature, pone sobre la mesa que el hecho de enseñar a diferentes estudiantes de sanidad en un mismo entorno no garantiza que se conviertan en buenos compañeros de equipo.
Para el estudio, los investigadores han analizado cómo se desarrollan las actitudes de estudiantes universitarios de
Enfermería, Obstetricia, Fisioterapia y Dietética a lo largo de un periodo de hasta tres años cuando colaboran entre sí. Algo de lo que se percataron es de que, a lo largo del tiempo, se podía apreciar un
empeoramiento de la actitud de los alumnos, en concreto observaron esto en el apartado que analizaba el "Trabajo en equipo, Roles y Responsabilidades". Además, los resultados revelan que, en este caso, la educación interprofesional no ha tenido el
impacto positivo esperado en el desarrollo de actitudes interprofesionales durante los estudios de pregrado.
En lo que respecta a las motivaciones psicológicas, los investigadores han observado que las
actitudes hacia el trabajo en equipo y la comunidad no se influyen mutuamente. Esto indica que cumplen funciones psicológicas diferentes: el trabajo en equipo tiende a ser más utilitario y pragmático, mientras que el enfoque en la comunidad está más orientado a los
valores personales.
No todos los sanitarios reaccionan igual
Aunque todos los estudiantes con los que se realizó el estudio pertenecían a carreras de
Ciencias de la Salud, el estudio ha demostrado que no todos los grupos tienen una respuesta similar a la
educación colaborativa. Está el caso de los alumnos de Fisioterapia, que muestran actitudes más negativas hacia el trabajo en equipo y los roles, mientras que los estudiantes de dietética mostraron actitudes mucho más positivas hacia el enfoque comunitario. Otro de los factores diferenciadores es el género, ya que en los hombres apreciaron una
actitud negativa hacia las actividades en comunidad.
El estudio expone que no solo basta con la convivencia temporal en las aulas para
crear equipos sanitarios cohesionados, por lo que los sistemas educativos deberían saber adaptarse al contexto de su alumnado para desarrollar estrategias de colaboración más exitosas, poniendo especial énfasis en lo que respecta al ámbito psicológico y a las características propias de cada
grupo de alumnos.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.