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La obesidad triplica las posibilidades de padecer asma

Con todo, se desconocen los mecanismos de interrelación entre ambas patologías

Eel exceso de peso interfiere en la eficacia de los fármacos para tratar el asma.
La obesidad triplica las posibilidades de padecer asma
Redacción
Martes, 28 de junio de 2016, a las 13:10
La obesidad favorece el desarrollo de asma en personas susceptibles, siendo la obesidad la principal comorbilidad asociada al asma. Así lo han demostrado la mayoría de los estudios prospectivos realizados, que han detectado la existencia de una asociación entre el índice de masa corporal (IMC) basal y el posterior desarrollo de asma.
 
En concreto, se estima que la obesidad aumenta entre 1,1 y 3 veces las posibilidades de padecer asma. En el estudio realizado con el mayor número de sujetos incluidos y con un seguimiento más prolongado hasta la fecha (135.000 pacientes durante 21 años), la incidencia del asma aumentó un 10 por ciento y un 7 por ciento por unidad de IMC en hombres y mujeres, respectivamente.
 
Existen distintos factores que podrían explicar la asociación entre asma y obesidad pero “no se conocen con exactitud los mecanismos fisiopatológicos implicados en la relación entre ambas patologías”, explica Rocío Díaz, neumóloga de la Unidad de Asma Grave del Hospital Universitario 12 de Octubre.
 
La obesidad puede reducir la distensibilidad pulmonar, la capacidad pulmonar y el diámetro de las vías respiratorias periféricas, además de afectar el volumen de sangre en los pulmones y la relación ventilación-perfusión. No se debe olvidar que el asma bronquial es, en sí misma, una enfermedad inflamatoria. La obesidad no sólo afecta la mecánica pulmonar, sino que “es un factor asociado a peor control del asma con independencia de la edad”, añade la experta. Los pacientes obesos con asma tienen más reagudizaciones y más sintomatología respiratoria, que en general empeora la calidad de vida relacionada con la salud.
 
Por otro lado, el exceso de peso interfiere en la eficacia de los fármacos para tratar el asma y, como consecuencia, los pacientes asmáticos obesos responden peor al tratamiento6 . Dos trastornos muy prevalentes El asma y la obesidad son dos trastornos crónicos de gran impacto en la salud pública y cuya prevalencia ha aumentado en los últimos años en los países desarrollados.
 
Estudios realizados en España muestran que entre un 3 por ciento y un 7 por ciento de la población adulta tiene asma. Esta cifra es algo más elevada (entre un 5 por ciento y un 10 por ciento) en la población menor de seis años y en las últimas cuatro décadas se ha triplicado el número de casos de asma, convirtiéndose en un auténtico problema de salud pública. Por otro lado, el 35,7 por ciento de la población española padece sobrepeso y un 16,5 por ciento es obesa. La gran prevalencia de ambos trastornos se está convirtiendo en un importante problema social debido a que los asmáticos obesos padecen más síntomas continuos de asma, tienen mayor absentismo laboral y escolar, se ven obligados en mayor medida a usar medicación de rescate y son diagnosticados con más frecuencia de asma persistente grave.
 
También padecen un incremento del riesgo de hospitalización por asma, tienen peor calidad de vida con peor control del asma y necesitan usar corticosteroides orales en más ocasiones. “Distintos estudios han demostrado que los pacientes asmáticos obesos tienen peor respuesta al tratamiento y mayor número de exacerbaciones. Uno de ellos, realizado en nuestro país, observó que los asmáticos con sobrepeso u obesidad presentaron mayor número de exacerbaciones graves, que precisaron ingreso hospitalario, comparado con asmáticos con un índice de masa corporal normal o bajo”, declara Rocío Díaz. La prevalencia, cada vez mayor, del asma y la obesidad y su gran impacto social hacen necesario impulsar la investigación en este campo para poder entender mejor los mecanismos del asma en la obesidad y para desarrollar nuevas terapias específicas dirigidas a este colectivo de pacientes.
 
En la actualidad, el único tratamiento diferencial es la recomendación de realizar ejercicio físico. Muchos estudios de pérdida de peso quirúrgica y mediante dieta han demostrado que en este tipo de enfermos la reducción de peso da como resultado importantes mejoras en el control del asma. “El perder peso, entre el 5-10 por ciento, puede mejorar el control del asma y existen datos que confirman que la reducción de peso conlleva a una mejoría de los síntomas, de la función pulmonar y del control de la enfermedad”, concluye Díaz.