Diccionario de enfermedades

Amilasa en sangre

Infografía de un páncreas destacado en rojo sobre un torso humano en azul
La amilasa es una enzima que se produce en el páncreas y en las glándulas salivales, y que ayuda a descomponer los hidratos de carbono en azúcar. En la sangre suele haber pequeñas cantidades de amilasa. Cuando se eleva, indica que el páncreas está inflamado, obstruido, o que tiene una lesión; en estos casos, se libera amilasa a la sangre. La amilasa se elimina del cuerpo a través de la orina.

¿Para qué se determina la amilasa?


Un análisis de amilasa determina la cantidad de la misma en la sangre y se solicita para:
  • Diagnosticar pancreatitis y otras afecciones del páncreas (a menudo se solicita junto a la lipasa).
  • Controlar el tratamiento de la pancreatitis y de otras afecciones pancreáticas.
  • Evaluar la inflamación de las glándulas salivares.
  • Controlar a los pacientes con fibrosis quística.
  • Ante síntomas de dolor intenso en la parte superior del abdomen, fiebre, pérdida de apetito y náuseas.

¿Requiere alguna preparación especial?


Suele ser necesario ayunar unas horas antes de la extracción de sangre y no se debe beber alcohol en las 24 horas previas al análisis. Sin embargo, dado que se suele pedir de forma urgente para descartar una pancreatitis aguda, estas consideraciones no se tienen en cuenta.

La muestra de sangre para el análisis de amilasa suele obtenerse de una vena del brazo.

El paciente debe asegurarse de que el médico sepa todos los medicamentos, los productos a base de hierbas, las vitaminas y los suplementos que está tomando.

¿Qué significan los resultados de un análisis de amilasa en sangre?


Valores normales: Los valores que indicamos aquí solo deben servir como referencia. Los rangos dependen de múltiples factores y varían ligeramente entre diferentes laboratorios. El informe de la prueba debe incluir los rangos de referencia utilizados en el laboratorio que ha realizado el análisis.
  • Adultos menores de 60 años: 25 – 125 unidades por litro (U/L)
  • Adultos mayores de 60 años: 24 – 151 U/L
En la sangre de los recién nacidos no se detecta la amilasa; empieza a detectarse a los 2 -3 meses de vida y va aumentando con la edad hasta alcanzar niveles de adulto al final del primer año de vida.

La prueba puede verse afectada por.
  • Medicamentos: opiáceos (codeína, morfina), anticonceptivos orales, diuréticos, indometacina, sintrom, aspirina.
  • Consumo de gran cantidad de alcohol antes del análisis.
  • Contaminación de la muestra con saliva (tos, estornudo…).
  • Embarazo: hacia el 2 y 3 trimestres de la gestación puede observarse una disminución de la actividad de la amilasa sanguínea.
  • Realización de una colangiopacreatografía retrógrada endoscópica.
Aumento de amilasa en sangre o hiperamilasemia: suele indicar algún tipo de trastorno que afecta al páncreas.
  • Pancreatitis aguda: Las cifras superiores a 4 - 6 veces el límite alto de la normalidad sugieren pancreatitis aguda.

    El grado de elevación de la amilasa no se relaciona con la gravedad de la enfermedad.

    En la mayoría de los pacientes se observa aumento de la amilasa a partir de 2 – 12 horas del comienzo del cuadro clínico, alcanzando el pico máximo hacia las 12 – 48 horas.

    La amilasa regresa a valores normales a los 3 – 5 días en las formas menos complicadas de la enfermedad.

    Hasta un 20 % de las pancreatitis agudas pueden cursar con valores normales de amilasa en sangre.
  • Otros procesos pancreáticos: cáncer, pseudoquiste, rotura de un conducto pancreático, pancreatitis crónica, absceso pancreático, exploraciones radiológicas o endoscópicas del páncreas, traumatismo pancreático, etc.
  • Otros procesos digestivos: litiasis parotídea, colecistitis, piedras en la vesícula biliar, hepatitis vírica, gastroenteritis grave, úlcera gastroduodenal perforada, extirpación del estómago, cirugía abdominal, obstrucción intestinal, trombosis mesentérica, apendicitis aguda, peritonitis, cáncer de colon, etc.
  • Procesos no digestivos: parotiditis (paperas), cetoacidosis diabética, rotura de embarazo ectópico, aneurisma disecante de aorta, cáncer de pulmón, cáncer de ovario, insuficiencia renal, transplante de riñón, infecciones, medicamentos, post-radioterapia, traumatismo encefálico, grandes quemados, niveles elevados de triglicéridos en sangre (hipertrigliceridemia), etc.
  • Macroamilasemia: es una condición poco frecuente e inofensiva en la que la amilasa circula y se acumula en la sangre unida a una proteína.
Disminución de amilasa en sangra o hipoamilasemia:
  • Procesos digestivos: pancreatitis crónica (de origen alcohólico, traumático, por obstrucción del conducto pancreático, por fibrosis quística, etc.), esclerosis pancreática, hepatopatías graves, tumores digestivos, etc.
  • Otros procesos: insuficiencia cardiaca congestiva, fracturas óseas, neumonías, pleuritis, grandes quemaduras, toxemia del embarazo, etc.
Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica. Recomendamos al lector/a que cualquier duda relacionada con la salud la consulte directamente con el profesional del ámbito sanitario correspondiente.